En caliente, por Diego Carasusán*
Cinco 'raspado'
Una vez concluida la primera vuelta, es tiempo de hacer balance, poner nota y mirar al futuro con voluntad de mejorar.
Personalmente, creo que mi querida Real ha conseguido en esta primera evaluación un cinco ‘raspado’. Uno de esos aprobados que el profesor suele otorgar al alumno capaz, pero perezoso. De esos cincos que huelen a cuatro, y que son un toque de atención. ¡Cuántos de estos habré visto yo en mi trayectoria académica! Y por experiencia digo que el alumno en cuestión tiene dos caminos: o entiende el mensaje y mejora, o pasa de todo y se va por el retrete.
Con 21 puntos en el zurrón, no se puede suspender al alumno, por mucho que haya estado pegando tumbos toda la evaluación, durmiéndose en clase, demostrando apatía, y cometiendo faltas de disciplina merecedoras de la apertura de un expediente. Pero tiene 21 puntos, y si repite la misma progresión, con 42 al final de curso, es muy probable que se salve del suspenso (o no).
Pese a todo, el chaval tiene que aplicarse, hincar los codos y ponerse a la tarea desde ya. El domingo comienza la segunda evaluación y no sirve de nada remolonear sobre el pupitre. El tiempo perdido no vuelve, y los puntos, tampoco.
Además, el visitante del domingo en Anoeta es otro alumno que no ha andando nada fino en la primera parte del curso. De hecho, ha sacado un sonrojante suspenso con muchas materias por recuperar. A ver si, de una maldita vez, no somos nosotros esos panolis que chivan la lección al compañero en pleno examen…, justo en el momento en el que el profesor está mirando.
*Diego Carasusán es escritor (autor del libro "Txapeldunak" en conmemoración de los 25 años de la primera Liga de la Real), presidente de la Peña Real Tudela y periodista del Diario de Navarra.
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