04/03/11

En caliente, por Diego Carasusán*

Athletic Club, ¿de Bilbao?


Durante la última jornada de Liga se produjo el hecho histórico de que el Bilbao jugase sin ningún vizcaíno. Fue en Zaragoza. De hecho, el único jugador de aquella provincia que saltó al césped de La Romareda fue el jugador blanquillo Ander Herrera, quien el próximo año jugará con la elástica zurigorri. Y es que las redes del imperialismo no paran que cazar presas.

Tras hechos como el de La Romareda, entiendo perfectamente el motivo por el que los aficionados rojiblancos se enfadan cuando la gente llama a su equipo ‘El Bilbao’. Tienen toda la razón. No es lógico llamar a este conjunto el Bilbao cuando no hay ni un solo vizcaíno que les represente.

Lamentablemente, los vizcaínos si tuvieron protagonismo en Anoeta. El gol del pelirrojo Zurutuza fue neutralizado por un tanto logrado por el vizcaíno Asier Del Horno, de Barakaldo para más señas; con la inestimable ayuda de nuestro zaguero Ion Ansotegi, natural de Berriatua.

En definitiva, un pasito más hacia la permanencia, auténtico objetivo de nuestro equipo esta temporada.

Lo único que lamento es que el Levante, uno de esos equipos a los que tengo atravesado, se fuera vivo de nuestra casa.

*Diego Carasusán es escritor (autor del libro "Txapeldunak" en conmemoración de los 25 años de la primera Liga de la Real), presidente de la Peña Real Tudela y periodista del Diario de Navarra.

02/03/11

J. 26: Real Sociedad 1-1 Levante UD

Con la sensación de perder


"Después de haber ido ganando, parece que hemos perdido algo". Y la Real lo perdió. Aunque sus jugadores afirmen que "lo más justo era el empate". A los pésimos méritos expuestos, sí. Y a más: empate a devolver un punto cada uno a la Federación, porque Anoeta asistió a uno de los peores partidos recordados en tiempos de Segunda División.

Ni la tarde, ni el horario ni el día invitaban al fútbol. Al menos los técnicos realistas prometían un partido con "mucho ritmo". Y hubo ritmo: un vals desacompasado de una orquesta de barrio desafinada en la que jugadores como Ballesteros, que pisaban a las chicas bonitas que les concedían un baile, se sentían cómodos. La Real estuvo roma en creación, parca en exquisiteces y sin excesivos problemas en defensa porque el Levante daba para lo que daba.

La única ocasión de la primera mitad llegó en el 42', cuando Griezmann vio y se metió a por un pase de Tamudo tras un error del conjunto mediterráneo. El francés controló para esquivar a Munúa, pero el fútbol era de vivos ahí también y quien está en la grada pensaba que tenía que haberla pegado de primeras, aunque fuera al muñeco. Descanso: bronca a Fernández Borbalán por sacar pocas amarillas y casi ninguna a un Levante rascador que, pese a todo, protestaba al colegiado.

Los donostiarras salieron, no era difícil, con otro aire a la vuelta del descanso hasta que el Levante, que es el Levante, la volvió a pifiar. David Zurutuza miraba y miraba hacia atrás. Corría hacia adelante con el balón atado a sus pies. Era el minuto 53. Ballesteros había saltado al centro del campo como un adolescente a cortar un balón que interceptó Mikel Aranburu, uno de los mejores realistas de la noche. Este se la puso a Zurutuza, que corría y corría, con la cara roja del esfuerzo. En una de esas que Munúa no sabía qué hacer -salir, parar, saltar a la comba o atarse al palo izquierdo-, Zurutuza rompe por bajo la portería del uruguayo y el marcador por lo alto.

La Real volvió a tener el dominio absoluto del juego. Por tierra, mar y aire. Durante los cinco minutos posteriores. El Levante, KO, seguía 1-0 cuando empezó a recomponerse. Y a estirar líneas y a hacer retroceder a un equipo realista cuya mediapunta volvió a ser la de gala pese a las lesiones.

El conjunto de Luis García Plaza -que se las tuvo tiesas con Martín Lasarte en el partido del año pasado pero que quedó en eso- Con todo lo que rascó el Levante -al equipo de Lasarte para determinados partidos se le podría pegar algo de esto-, dos de las tarjetas fueron por ofender al colegiado a las expresiones de "eso es tarjeta" y el "no nos pitas ninguna a favor, ha sido saque de esquina".

Esta última, para la Real, para Paco Sutil que junto a Agirretxe saldría con el 1-0. Con el empate, ni uno ni el otro no sirvieron ni de revulsivo ni de nada. De hecho, en las pocas jugadas a balón parado que concedió Fernández Borbalán, el jiennense las acabó con centros pésimos o balones que no llegaban a ser ni eso. Los suplentes son más suplentes que nunca y las diferencias con los titulares son muy preocupantes.

Con este panorama, la igualada llegó. La Real parecía confiada en el clasiquísimo 1-0 de Anoeta ante un rival que no ofreció más que un tiro de Del Horno desde su casa. Como exrojiblanco, volvió a lucirse -como en la ida- contra la Real y empató a falta de diez minutos para el final un partido que no tenía mayor historia de salida y que sus protagonistas tampoco quisieron dársela. Demidov pudo romper el empate en el descuento, pero hubiera sido demasiado premio para un partido en el que se cumplió esa máxima que tampoco vale para nada: la Real encajó un gol en casa y ya no ganó. Y suerte que fue el del empate, porque si llega a ser el 0-1...


Ficha técnica
Real Sociedad: Bravo, Dani Estrada, Ansotegi, Demidov, De la Bella, Rivas, Aranburu, Xabi Prieto, Zurutuza, Griezmann (Sutil, min. 68) y Tamudo (Agirretxe, min. 72).

Levante UD: Munúa, Javi Venta, Ballesteros, Del Horno, Juanfran (Nano, min. 32), Xavi Torres, Iborra (Rubén, min. 72), Valdo (Jefferson Montero, min. 60), Xisco Muñoz, Juanlu y Stuani.

Goles: 1-0, min. 53: Zurutuza; 1-1, min. 77: Del Horno.

Árbitro: Fernández Borbalán (colegio madrileño). Amarillas a Sutil; Juanfran, Munúa, Javi Venta, Ballesteros.


- Crónica web Real Sociedad.
- Crónica de Juan Rodríguez Millán.
- Acta RFEF.

01/03/11

En caliente, por Diego Carasusán*

Somos gilipollas


Sí, señores. Los que somos de la Real…, ¡somos gilipollas! Y para que nadie se sienta insultado, un servidor se pone en el primer puesto de la lista de los gilipollas de la Real. Déjenme que me explique.

Nuestros jugadores están haciendo una temporada extraordinaria. Un equipo recién ascendido y sin un duro en las arcas se encuentra, en la jornada 25, con 34 puntos, con el objetivo de la permanencia a un paso y en plena lucha por clasificarse para la Europa League.

En cambio, leyendo foros y comentarios, todo parece un desastre por haber perdido el partido de Cornellá ante uno de los mejores equipos de la temporada.

Entonces es cuando miras a los vecinos del otro lado de la A-8 y te das cuenta de que este fin de semana también han perdido. Ves la clasificación y compruebas que los colchoneros de la Ría están a sólo cuatro puntos de distancia. Miras presupuestos y comprendes que lo que está haciendo la Real este año era algo inimaginable hace tan sólo unos meses.

Vuelves a leer foros y comentarios, y parece que Zurutuza es lento, cuando es el más rápido mentalmente de todos nuestros futbolistas; Griezmann ya está acabado, cuando se trata de un chaval que lleva 25 partidos en Primera División y el año pasado se echó en mucho partidos el equipo a la espalda para salir del infierno de la Segunda; y Bravo es un coladero, cuando los grandes equipos de la Liga están tras él.

Señores… ¡somos gilipollas! Y lo digo porque después escuchas a los bilbainos hablar de sus jugadores, esos mismos que sólo nos sacan un partido y medio tras 25 encuentros de Liga y cobran 10 veces más que los nuestros, y parece que hablan del Milan de Van Basten, Gullit y Rijkaard.

Y somos gilipollas porque con esos comentarios en contra de los nuestros lo único que hacemos es dar ventaja a los contrarios. Y pongo dos ejemplos muy claros. Rivas es un jugador técnicamente muy limitado, pero pocas veces suspende. De hecho, el año pasado fue uno de los pilares básicos del equipo y, esta temporada, mantiene más o menos ese estatus. Lucha, pelea, roba balones y no escatima una gota de sudor en el campo. En cambio, un gran sector de la afición le critica y le minusvalora.

En el Bilbao está Toquero. Un jugador de Segunda B que juega en un Primera División. Al igual que Rivas, Toquero es muy limitado técnicamente, pero también es de los que siempre aprueban. Es el complemento ideal de la estrella Llorente. Es como su escudero, pero la afición del Bilbao le enarbola como si fuera su líder. Lucha, pelea, da pases de gol y no escatima una gota de sudor en el campo. La grada corea su nombre, le postulan como Lehendakari, y hacen que su jugador se crezca todavía más en el césped.

La Real está completando una temporada magnífica. De hecho, a estas alturas, es la mejor de las últimas décadas en Primera exceptuando la del subcampeonato…, ¡pero
somos los más gilipollas de la Liga!

*Diego Carasusán es escritor (autor del libro "Txapeldunak" en conmemoración de los 25 años de la primera Liga de la Real), presidente de la Peña Real Tudela y periodista del Diario de Navarra.