03/11/11

My way. Carta a Jokin

Estimado señor presidente:

Vaya por delante mi primera felicitación: hoy te enfrentas a una junta de accionistas ordinaria como el presidente de la Real Sociedad de Fútbol, SAD que más tiempo ha sobrevivido en el cargo tras José Luis Astiazarán. Que no es mucho decir, porque el máximo dirigente de la LFP dejó Donostia en 2005, pero desde entonces, en tu sillón se han sentado otras cuatro personas. El primero y el que más ha durado después de ti fue Miguel Fuentes, al que aquel impúdico escándalo accionarial se lo llevó por delante con todas las de la ley. Luego pasaron María de la Peña, Juan Larzabal e Iñaki Badiola.

Pero hablemos de ti, de vosotros, de nosotros, que te sometes y os sometéis hoy a la ratificación de los accionistas. A nuestra ratificación. Dos hechos históricos marcan, Jokin, tu presidencia: la salida del infierno de la ley concursal –camino en el que seguimos- y la salida del infierno de la Segunda División.

Las dos se han dado porque ha ocurrido lo que tenía que pasar: esa normalidad que tan imposible parecía aquel diciembre de 2008. Me vas a disculpar que recuerde, aunque sea de soslayo, el espectáculo de la junta en la que alcanzasteis el consejo. Un bochorno que no se puede volver a repetir por el bien de la Real. Ni la manera en la que de víspera emergió tu lista ni la actitud de los boronos que os rodearon aquella noche de sábado.

A partir de ahí, tocaba empezar a construir el enésimo proyecto. Navidad mediante, nada menos que diez días tardasteis en dar esa primera rueda de prensa que todos esperábamos para conocer las líneas básicas de la gestión. Diez días tras los que prometiste una "transparencia informativa total" que, como es lógico, no se ha cumplido ni se cumplirá. La Real Sociedad de Fútbol, SAD, además de no ser una empresa como otra cualquiera, forma parte del fútbol. Aunque algunos corrieran el sábado a mediodía a Twitter. Luego te contaré a qué me refiero.

La prioridad absoluta en 2009 fue la economía, que estaba hecha unos zorros, no solo por culpa de tu antecesor, sino por la senda de crecimiento negativo imparable en la que los anteriores también nos habían sumergido. Manejamos, como quien va a comprar medio kilo de plátanos y otro medio de mandarinas, términos como déficit estructural, lease-back, ley concursal o due diligence mucho antes de que Yorgos Papandréu pusiera a Zorba a bailar el sirtaki mientras Europa se hundía.

Gran parte de la viabilidad del proyecto (¿?) que presentasteis no pasaba por sacarse de la chistera una granja de conejos, sino por un acuerdo razonable con los dos máximos acreedores: Diputación y Kutxa. A partir de ahí tocaría "confeccionar una plantilla competitiva dentro de los parámetros presupuestarios" que nos fijamos, como diríais.

Una de las primeras medidas importantes fue renovar al hasta entonces medio-director deportivo Lorenzo Juarros. Compartía responsabilidades con Juanma Lillo, pero el de Tolosa se volvió a centrar en exclusiva en el césped y, Loren, al despacho. Como la de la salida de la crisis, desconocemos la fecha de hasta cuándo pero, para bien o para mal, es una decisión que nos seguirá marcando.

Desde entonces, y me voy a ceñir al primer equipo, ha habido tres máximos responsables del área técnica: el propio Lillo, el uruguayo Martín Lasarte y el francés Philippe Montanier. Los dos cambios han sido similares: después de semanas en las se daba por garantizada la continuidad de un inquilino, llegaba el golpe de timón.

Arriesgado y aconsejado por Pello Uralde, el fichaje del charrúa puso a la afición alerta. La gente empezó a preguntarse qué sabría un uruguayo del infierno de la Segunda en el que la Real Sociedad de Fútbol, SAD deambulaba más bien que mal, pero sin la chispa necesaria para acabar de asaltar los puestos más altos. Desde la institución se hizo ver justo eso, que a los jugadores les faltaba esa última motivación de alguien que venía desintoxicado y, de paso, se intentó convencer al personal de que Lillo planteaba todos los partidos a expensas del rival (¿?). Esto pasó y Lasarte vivió los apuros iniciales cuando el equipo no empezó "quemando el aceite" que esperaba, pero aquel 1-3 en Soria puso a todos en canción y al equipo, rumbo a Primera.

Tras el ascenso, no había razón para cambiar de entrenador y Lasarte continuó al frente de una nave que, por hache o por be, vio salir a casi todas las incorporaciones que se habían hecho en el verano anterior. Salvo De la Bella, Carlos Bueno, Emilio Nsue o Franck Songo’o cruzaron la misma puerta por la que el técnico uruguayo, él, había hecho entrar a David Zurutuza y Antoine Griezmann pocos meses antes. No olvides estos dos nombres.

Aquel segundo verano de Lasarte, el primero en Primera después de varios, llegaron Joseba Llorente y Raúl Tamudo para reforzar la vanguardia y Jeffrey Sarpong para cumplir el mismo papel que Songo’o (¿?). Con el técnico uruguayo ya vimos, por desgracia, que las cosas no son como empiezan, sino como acaban. Del 1-0 al Villarreal al 1-1 contra el Getafe median una montaña rusa de emociones y un ambiente de ultimátum. Y en esa "nueva Real que nos acerque a nuestra Real de siempre" que defiendes en la carta que nos enviaste a los accionistas, Jokin, hay cosas que no se pueden tolerar.

Las formas de las salidas del uruguayo, Diego Rivas o Tamudo no son aceptables. Y que no pase de una lamentación de formas. A Loren ya le conté lo que pensaba del cese de Martín Lasarte, decisión que se defendió por no apostar lo suficiente por la cantera e intentar dar un salto cualitativo (que va a costar mucho, más de una temporada, dar). Lo de Rivas, como aficionado que está en medio digo, clamó al cielo por una parte y por otra –el culebrón lo alargasteis demasiado cuando sabíais que no contaríais con él esta temporada– y la salida del atacante catalán es indigna cuando otros jugadores se han llevado una makila de recuerdo con menos.

Vuelvo a Lasarte. El club contaba con él para esta temporada. Así lo trasladasteis en más de un círculo privado. El charrúa entraba en la planificación hasta la famosa semana del partido contra el Sporting. En esa en la que Zubieta se convirtió en un mentidero de filtraciones y rumores que envalentonaron a muchos, incluido al propio entrenador.

Luego han llegado otros runrunes, algunos convertidos en escándalos de verano como el caso Griezmann, donde el consejo anduvo, como poco, lento. Para rematar el panorama y cuando vienen mal dadas, sobrevuelan los rumores desagradables y cansinos acerca de las situaciones de Joseba Llorente y Diego Ifrán. Esta situación no es (solo) consecuencia de los malos resultados. Lograr un punto de dieciocho posibles tampoco calma las aguas, pero el río ya había empezado a bajar revuelto meses atrás.

En esos en los que, por ejemplo, tanto se habló de Marcelo Bielsa -el mismo argentino que se sentó en un palco de Anoeta-. Este trago lo dejamos para otra. La papeleta, con la razón en la mano, se presenta complicada, Jokin. No vale ceder la responsabilidad absoluta y dar independencia al director deportivo a la hora de cortar determinados bacalaos, porque por encima de él estáis tú y el resto del consejo. Y en estas cosas se nos va mucho a todos. También a Montanier.

El fútbol es una ciencia de memoria casi inexistente pero de historia traicionera si revisamos las hemerotecas. Eres, Jokin, el presidente más longevo desde Astiazarán y eso supone haber recorrido muchos y muchos kilómetros. Y respaldar primero unos planteamientos y luego otros, según el momento. Cuando se argumentó la destitución de Lasarte –eso es lo que fue tras anunciar su renovación- con su escaso apoyo a la cantera, nadie se acordaba gracias a quién estaban Zurutuza y Griezmann en el primer equipo, como quizá nadie recuerde quién dio la alternativa a Illarramendi e Iñigo Martínez si lo de Montanier no sale como todos queremos que salga.

La apuesta por el galo fue fortísima: despido de Lasarte, pago al Valenciennes más la ficha de Montanier y su ayudante, Michel Troin. No me viene a la mente ninguna operación similar para el banquillo de la Real. Quizá la de JB Toshack cuando abandonó Saint-Étienne y probablemente ni eso. Pero todo esto, me dirás, puede ser algo injusto visto dónde estábamos en diciembre de 2008. Moribundos, sí, pero la Real Sociedad, pese a ser una SAD, no es solo economía. Es sobre todo fútbol. Y eso quiere la gente, con 4-4-2, 4-3-3, 5-4-1 o 4-2-3-1. Pese a que la excesiva dependencia del rival que tenía Lillo en la era Montanier se llame "riqueza táctica".

Serás el presidente del ascenso y de la salida de la ley concursal, Jokin. Claro que no es poco: estábamos a punto de irnos al otro barrio. Voy a decir más, con este planteamiento de la Real Sociedad de Fútbol, SAD y las actuales leyes del fútbol, parece que será a lo máximo a lo que podamos aspirar porque, a partir de ahora, te pregunto, ¿qué vamos a hacer?

De Martín Lasarte, el hombre que dio la alternativa a Zurutuza y Griezmann, repito, se dijo que no había apostado lo suficiente por la cantera. La opinión pública y la publicada son capaces de hacer que uno pase de ser José María Aznar a ser Arnaldo Otegi -o viceversa- en apenas dos años. Por esto mismo, ya has pasado a la historia de la Real Sociedad de Fútbol, SAD por ser el presidente del ascenso de 2010. Felicidades, pero ¿y hoy, qué hacemos? ¿Y mañana?

Puede que sea esta noche cuando respondas en detalle y ahondes en los nuevos ejes ante los accionistas. O puede que no y que, en la vorágine de ese fútbol actual, nuestro proyecto no sea otro que aspirar a aguantar con el mismo entrenador hasta el final de una temporada y sin tener que fichar parches de invierno, objetivos que no cumplimos la gran mayoría de los años de Astiazarán y Fuentes.

Entonces también llegamos a ser subcampeones, Jokin. Claro que es difícil repetirlo, pero "ir consolidándonos" no basta como objetivo en una Liga en la que quien no aspira al trofeo, busca la Champions, la UEFA o la salvación, sin rodeos. ¿Dónde estamos y dónde queremos estar? Hay que hablar, sin tapujos, de esto en una competición en la que, no nos engañemos, la clase media y la zona media son mitos.

La afición no te recordará por ser el presi-alegrías. Ni tiene por qué ser así. No podemos decir que en estos casi tres años hayas generado muchas filias. Cada uno es como es. Cuando las cosas han ido razonablemente bien –lo que es sinónimo de dejar de lado el oscuro fango institucional y centrarse en el césped-, solo se acordaron de ti para pedirte que quitaras esas pistas que siguen, como el dinosaurio cuando Monterroso despertó, ahí.

Porque socialmente -y toco el último palo tras la economía y el fútbol-, el balance no es positivo. El intento de regulación de las peñas, si bien trae aspectos positivos como prohibir utilizar nombres de jugadores para las asociaciones, no parece ir por el mejor camino. Algunos de los requisitos puestos a las peñas para ser reconocidas por parte del club como oficiales son muy cuestionables. Por eso tuvieron la respuesta que tuvieron.

El carnet de simpatizante, lejos de lo útil que puede resultar en clubes de la Premier o de la Bundesliga, se ha quedado en mitad de la nada. El propietario ni siquiera tiene la opción de poder reservar (y pagar, claro) dos entradas para un partido contra el Rayo en Anoeta. No es tanto pedir. De las camisetas del centenario y demás historias como la renovación de la página web –prevista para septiembre (de 2011, intuimos)- mejor hoy no hablamos, Jokin, que hoy estamos a lo que estamos.

Y eso es la junta. Más en concreto, el punto 3. "Solicitar la ratificación de los miembros del consejo de administración". ¿El conjunto o de cada uno de los 13? Porque, visto lo visto y sin poder ratificar (o no) a un cargo que tiene casi rango de consejero –o más, incluso- como es el director deportivo, el asunto pierde su interés. Permaneceremos atentos a esta tarde. No te robo más tiempo en un día importante para todos, Jokin, gaizki esanak barkatu eta ondo esanak gogoan hartu.

Con Dios. Y con las acciones.



PD: casi se me olvida. Cuida las filtraciones. Hay tantas que si José Mourinho hubiera tenido Twitter, hubiera conocido la alineación-sorpresa de Montanier el mismo sábado al mediodía, cuando el personal comentaba en la red de microblogging ese 5-4-1 entre martini y martini. Aunque sea por él, ayúdale a ver qué pasó para que no se vuelva a repetir. Tampoco queda bonito.

PD2: por curiosa curiosidad. ¿Podríamos saber, sin desglosar, claro, a cuánto ascienden todos los costes (pago por la cesión, ficha, intermediarios, aviones, platillos volantes, alojamiento...) de la cesión de McDonald Mariga?