En caliente, por Diego Carasusán*
¿Mala suerte?
Creo que fue Neruda quien dijo eso de que la suerte es el pretexto de los fracasados. El otro día, tras la derrota ante el Rayo Vallecano, me acordé de esta frase.
Cuando el árbitro pitó el penalti y la expulsión en el minuto 10, muchos achacaron la situación de auténtica mala suerte. La Real se quedó, con 80 minutos por delante, con un gol en contra y con un jugador menos. Si analizamos la jugada, yo no veo la mala suerte por ningún lado.
De la Bella se come totalmente un pelotazo que viene de campo contrario y que tenía que haber controlado sin problema. En vez de ello, nuestro lateral deja que Lass le gane la posición y pare el balón junto a la banda. Con un inocente quiebro deja descolocado a De la Bella y centra sin oposición con un pase raso al borde del área. Allí llega un jugador libre de marca que provoca que la defensa realista tenga que salir a la desesperada para tapar su disparo. El tiro, potente, es repelido por Bravo quien, en lugar de despejar hacia una banda, lo hace hacia atrás, hacia su portería. Íñigo Martínez reacciona tarde al rechace de su portero o, por lo menos, más tarde que Delibasic, quien le gana la posición en su carrera hacia el balón rechazado. Por ello, nuestro defensa no tiene más remedio que agarrar al delantero para evitar un gol seguro. No veo la mala suerte por ningún lado, pero sí una cadena de errores imperdonables.
Dicen también que fue mala suerte las lesiones tan tempranas de Markel y De la Bella, pero me gustaría saber cómo son los entrenamientos en Zubieta o cómo fue el calentamiento en Vallecas, porque me cuesta creer mucho que estas lesiones musculares sean culpa de la mala suerte.
Junto a la de Neruda también hay otra frase relativa a la fortuna que dice que la suerte sonríe a los audaces, y si algo falta en la Real es precisamente eso: audacia, valentía, arrojo, casta, desparpajo… Todo eso que le falta a mi querida Real le sobró al Getafe que, también con uno menos, tuvo arrestos para dar la vuelta al marcador al Atlético de Madrid; o al Bilbao, que plantó cara a todo un Barcelona para firmar uno de los mejores partidos que se han visto en la Liga en los últimos años.
La tercera frase que quiero plasmar en estas líneas es que la suerte hay que buscarla. Es imposible que te toque la lotería si nunca has comprado un décimo…, y la Real ni siquiera se molesta en buscar la administración más próxima.
Creo sinceramente que a la Real le sobra calidad para mantener la categoría de forma holgada, pero sin correr y pelear, esa calidad no sirve de nada. Todavía estamos a tiempo de darle la vuelta a la tortilla, pero hay que agarrar la sartén por el mango y ponerse al tema, porque ya empieza a oler a quemado.
*Diego Carasusán es escritor (autor del libro "Txapeldunak" en conmemoración de los 25 años de la primera Liga de la Real), presidente de la Peña Real Tudela y periodista del Diario de Navarra.
Cuando el árbitro pitó el penalti y la expulsión en el minuto 10, muchos achacaron la situación de auténtica mala suerte. La Real se quedó, con 80 minutos por delante, con un gol en contra y con un jugador menos. Si analizamos la jugada, yo no veo la mala suerte por ningún lado.
De la Bella se come totalmente un pelotazo que viene de campo contrario y que tenía que haber controlado sin problema. En vez de ello, nuestro lateral deja que Lass le gane la posición y pare el balón junto a la banda. Con un inocente quiebro deja descolocado a De la Bella y centra sin oposición con un pase raso al borde del área. Allí llega un jugador libre de marca que provoca que la defensa realista tenga que salir a la desesperada para tapar su disparo. El tiro, potente, es repelido por Bravo quien, en lugar de despejar hacia una banda, lo hace hacia atrás, hacia su portería. Íñigo Martínez reacciona tarde al rechace de su portero o, por lo menos, más tarde que Delibasic, quien le gana la posición en su carrera hacia el balón rechazado. Por ello, nuestro defensa no tiene más remedio que agarrar al delantero para evitar un gol seguro. No veo la mala suerte por ningún lado, pero sí una cadena de errores imperdonables.
Dicen también que fue mala suerte las lesiones tan tempranas de Markel y De la Bella, pero me gustaría saber cómo son los entrenamientos en Zubieta o cómo fue el calentamiento en Vallecas, porque me cuesta creer mucho que estas lesiones musculares sean culpa de la mala suerte.
Junto a la de Neruda también hay otra frase relativa a la fortuna que dice que la suerte sonríe a los audaces, y si algo falta en la Real es precisamente eso: audacia, valentía, arrojo, casta, desparpajo… Todo eso que le falta a mi querida Real le sobró al Getafe que, también con uno menos, tuvo arrestos para dar la vuelta al marcador al Atlético de Madrid; o al Bilbao, que plantó cara a todo un Barcelona para firmar uno de los mejores partidos que se han visto en la Liga en los últimos años.
La tercera frase que quiero plasmar en estas líneas es que la suerte hay que buscarla. Es imposible que te toque la lotería si nunca has comprado un décimo…, y la Real ni siquiera se molesta en buscar la administración más próxima.
Creo sinceramente que a la Real le sobra calidad para mantener la categoría de forma holgada, pero sin correr y pelear, esa calidad no sirve de nada. Todavía estamos a tiempo de darle la vuelta a la tortilla, pero hay que agarrar la sartén por el mango y ponerse al tema, porque ya empieza a oler a quemado.
*Diego Carasusán es escritor (autor del libro "Txapeldunak" en conmemoración de los 25 años de la primera Liga de la Real), presidente de la Peña Real Tudela y periodista del Diario de Navarra.

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