04/10/11

My way. Carta a Jaume

Estimado Jaume:

Como eres un empresario ocupado, no voy a dar más vueltas: ¿qué carajo de horarios nos pones? Contra el Getafe el 23 de octubre jugaremos nuestra novena (octava) jornada de Liga y lo haremos en el cuarto horario de tontos. Para entonces, partido a las 16.00 horas, habremos jugado dos a mediodía y otro más a la hora del café, el puro y la partida de mus.

¿Que tú eres más de tute? Da igual, como si eres de siesta, Jaume. Has dejado la jornada de Liga como si fuera el dormitorio de dos amantes que acaban de empezar su relación. Un jersey sobre la silla, los zapatos encima del armario y la ropa interior, colgada de la lámpara. Un desastre en el que nadie se entera de nada y en el que importa lo que importa: clin-clin-caja.

Ruidito que parece que continúa. Quizá sea bueno para el espectáculo, se me ocurre, Jaume, repartir los partidos: “Este sábado a las 17.57 horas, primera parte del Granada-Betis. El domingo, a partir de las 19.21 horas, los segundos cuarenta y cinco minutos”. Y si persiste el empate, se sacrifica un elefante de gominola. Podría funcionar.

Ya que no vas a repensar lo de poner el supermegachachiclásico un mediodía porque el Barcelona –alabado sea el Señor- y el Madrid –vade retro, Satanás- son de “un estamento superior”, dale una vuelta al tema de la gominola. Sé que lo otro no lo vas a pensar. Nos contaste, junto a José Luis, que cambiar los horarios tenía el atractivo de abrir el mercado asiático. Y ahí estamos, haciendo el chino para ver si los ídem se ponen a ver el anteriormente citado Granada-Betis mientras los programadores del fútbol de formación y las categorías inferiores se las ven y se las desean para cuadrar sus horarios.

Hete aquí que haces una excepción con los dos equipos que acumulan para sí todo el palo de oros y copas (y las espadas, por si la cosa se pone fea), mientras reparten inofensivos bastos a diestro y siniestro. No es la primera vez esta temporada ni la última en la que pondré la frase, Jaume, tu frase: “Ni Real Madrid ni Barcelona jugarán a las 12.00 horas como local porque son un estamento superior". “No tienen tradición horaria y sus estadios son enormes. No hay motivos para correr ese riesgo”. Riesgo, Asier, portero de Osasuna. ¿O no?

Entiendo que me digas que tras la derrota en el derby tenga otras cosas de las que preocuparme antes de si jugamos a una hora u otra. Leo que al bueno de Philippe, que nos lo trajeron en los brazos que traen mesías y ahora lo cubren bajo palio, le llueven palos por cómo gestionó sus cartas en la partida del domingo.

No tengo ni idea. No vi el segundo partido del Ángelus que nos has puesto esta temporada (vendrán más, nos conocemos). Estaba visitando el campo de concentración de Sachsenhausen, a las afueras de Berlín. Intuyo que tras los partidos de los domingos en horas raras llegarán los de los lunes. No los que juguemos contra el “estamento superior”, claro, cuyos presidentes seguirán teniendo tiempo para echar sus partidas al tute, al mus o para jugar con la Liga a su antojo. Guiño torcido y gol. El problema, el de siempre, que no todos jugamos con la misma baraja. Pero que continúe la partida.

Post scriptum: aprovecho esta carta que te envío, Jaume, para poner a caer de un burro a esos que se malacordaron de Antonio Puerta en el Vicente Calderón, también conocido como “la mejor afición de España” (nótese la carga irónica). Aitor Zabaleta fue en diciembre de 1998 –qué cánticos, qué horror– y ahora es la mofa sobre Antonio Puerta. El presidente de ese club, Enrique Cerezo, se apresuró anoche a “pedir disculpas”, limitar el desvarío a “una minoría que no tiene nada que ver con el fútbol y el deporte” (pero que él les acoge a orillas del Manzanares cada dos domingos) y defender que “deportivamente podemos luchar, pelearnos y discutir, pero hay momentos en la vida que hay que estar por encima de todo”. De todo no, Cerezo: por encima de los cadáveres, jamás.

Con Dios.