27/10/11

En caliente, por Diego Carasusán*

Siempre sale cruz


Asier Illarramendi, la pieza fundamental del engranaje de la Real, estaba a punto de entrar en entrar en la convocatoria. Todos veíamos la luz al final del túnel, la misma luz que el rubio aporta en el campo con su juego clarividente. Lo que no sabíamos, ni siquiera él, es que en el mismo momento en el que estaba postulándose como convocable, su rodilla ya estaba lesionada.

Al día siguiente, la Real se disponía a partir hacia tierras levantinas cuando se tuvieron que bajar del avión de forma sorpresiva. Una de esas ruedas enormes del tren de aterrizaje había pinchado y la expedición tuvo que hacer noche lejos de su destino.

Pero la Real es un equipo valiente, que no entiende de supersticiones. Por eso se plantó en la casa del líder vistiendo de amarillo. Solo faltaba que se nos cruzara un gato negro en pleno césped…, pero a falta de ello ya estaba Mariga. Ese sí que da mala suerte.

El resultado de tantos despropósitos ya lo conocen: 3-2 en contra, con gol en la prolongación. En fechas previas a Halloween, esta Real hace creer a cualquiera en meigas, en brujas, en magos maléficos, en el hombre del saco, y en la madre que los parió. En todos los partidos en los que se enfrentan equipos de la Liga de la Real hay tramos del encuentro en los que un detalle o un mero chispazo de suerte decantan el devenir del enfrentamiento. Es ahí cuando la Real tira una moneda al aire y siempre sale cruz.

Dicen que jugamos el mejor partido de la temporada, con dos palos incluidos que podían haber dado una victoria cómoda. Además, cuando el partido expiraba, y justo después de empatar, Llorente tuvo una ocasión inmejorable para poner el 2-3. Un defensa se interpuso y desbarató la oportunidad. A renglón seguido, un tiro de falta raso y ajustado al palo dio al Levante el 3-2 definitivo.

Esto es mala suerte.

Pero muchos minutos antes, con 1-1 en el marcador, Zurutuza tenía todas las facilidades del mundo para colgar un balón al área. En cambio, prefirió inventarse un pase de esos raso al borde del área que, cómo no, fue interceptado por un defensa rival que inició la contra. En la misma, el jugador granota que conducía el balón no se pensó tanto como Zurutuza qué hacer con el balón y, este sí, lo colgó al área en plena carrera. Allí llegó Valdo, para ganar por enésima vez la espalda a De la Bella, y poner el 2-1.

Esto no es mala suerte.

Por encima de lecturas de otro tipo, sigo viendo errores en los nuestros propios de benjamines de primer año, y eso en Primera se paga. Si se corrigen estos errores, será más fácil que alguna vez la moneda salga cara.


*Diego Carasusán es escritor (autor del libro "Txapeldunak" en conmemoración de los 25 años de la primera Liga de la Real), presidente de la Peña Real Tudela y periodista del Diario de Navarra.