27/09/11

My way. Carta a Anxo

Estimado Anxo:

Tú que viste nuestro partido en Mallorca, ¿dirías que jugamos bien o mal? Han pasado ya dos días y no sé qué decirte. ¡No me respondas depende, hombre! Que no se estrellan tres balones en el palo todos los días es cierto, que no nos meterán gol cada vez que en un partido uno de los nuestros caiga lesionado también, pero, qué quieres que te diga, esos errores defensivos son como para asustar al más valiente de los supermanes.

Salimos a mandar, Anxo. Y lo hicimos. Poco antes del gol, golazo, de Imanol, tuvimos una que bien pudo ir dentro. Apareció el larguero, aunque el bueno de Laudrup hablara en la rueda de prensa de un gran papel de su portero, Dudu Aouate. Pocos minutos después, te comentaba, Imanol frió al israelí con un balón picado de los que se pueden recoger en una antología tampoco extraordinaria.

La antología brillante la podemos dejar para el casigol de escorzo que Agirretxe tuvo en la segunda parte y que se topó con el larguero, a diferencia de Johann Cruyff o Fernando Torres. Pudimos hacerlo, pero con 2-1, apenas dimos la sensación de arrollar al rival. Es más, Anxo, ellos acabaron cerca de nuestra portería. Son detalles de esos que no me gustan.

Como el que Mariga se quedara a reclamar un penal cuando el balón, con 0-1, estaba en juego y lo traían hacia nuestra portería para meternos ese gol box to box. Como que no seamos capaces de tapar mejor las segundas jugadas cuando nos botan balones parados en nuestra contra. O como cuando tiramos el balón fuera cuando el contrario, con 2-1, lleva varias jugadas perdiendo el tiempo como si la Liga terminara mañana.

Tuvimos tres palos –de esos que en otro partido serán gol- y pudimos ganar, pero perdimos. Con un De la Bella que no nos gusta cuando calla porque está ausente. Con un Zurutuza lejos de sus mejores versiones y un Griezmann al que todavía le deben pesar las cumbias colombianas del Mundial sub20. Ya, Anxo, tienes razón, no es precisamente esta la mejor semana para dudar. De hecho, ningún momento es bueno para dudar.

Pero es lo que hay. Un partido en el que enfrente tendremos a un equipo que no conoce la victoria esta temporada. Sí, ya lo puedes decir, Anxo: vamos a ser los aspirinos otra vez. Espero que no. Como dicen por tu tierra, malo será. El domingo influyeron otros factores antes que el mental. Con 2-1, sí, ya nos mostramos romos, es verdad, pero el domingo tiene que ser otra historia. Para empezar, porque nos enfrentamos dos equipos que estamos pasando por una fase similar.

De hacer juegos más o menos directos, ahora tenemos dos entrenadores que la quieren sobar. Por lo visto hasta ahora, nosotros parece que tenemos jugadores más óptimos para hacerlo, pero verás cómo resucitamos a Fernando Llorente, dicen por aquí. Es una opción, pero prefiero la contraria: la de resucitar a Llorente, Joseba.

El de Hondarribia no lo está pasando bien. Lo que tendría que ser normal en todo jugador que se ve en condiciones óptimas para jugar y no lo hace. Lo necesitamos a él y a sus goles. A los dos. Todo con tal de disolver las aspirinas y sumar puntos como los cosacos. Que el invierno, que empezó el pasado domingo, se presenta duro.

Primera prueba, este domingo al mediodía -se ve que Roures nos ha visto cara de chinos y vamos a probar todos los horarios posibles. Un nuevo partido del Ángelus. Rezar toca, pero, sobre todo, jugar a fútbol con decisión y dar patadas. Con decisión también. Ya lo verás, Anxo. Para entonces, espero que ya te hayas aclarado y sepamos si subes o bajas la escalera. Yo, Dios mediante, estaré a 1.888 kilómetros al noreste de Anoeta. En el campo de concentración de Sachsenhausen.

Con Dios.