En caliente, por Diego Carasusán*
Ácido Acetilsalicílico
En mi época de futbolista en ciernes, y tras pasar por las filas del infantil del Tudelano y del Lourdes, el que escribe recaló en el equipo cadete del pueblo de su progenitor: el glorioso Club Deportivo Ablitense.
Los recuerdos que nos han quedado a todos aquellos que jugamos juntos durante esa época -de cadetes a juveniles y, algunos, llegando a debutar en el primer equipo- son imborrables. Broncas en Cascante, diluvios en Falces, topos en el área pequeña en Fustiñana, goles increíbles en Tarazona, encerronas en Fitero…, y una mala racha de resultados que, alguna temporada, se llegó a prolongar, nada más y nada menos, que desde la primera a la última jornada. Ese año fuimos los alegrapueblos de la Ribera. Pueblo que visitábamos, pueblo en el que se instalaba la alegría. En todos y en cada uno de los campos de la comarca por los que pasábamos nos endosaban un 6 en nuestro marcador. Bueno, en todos no, en Fitero nos llegaron a marcar los mismos que el Barcelona a Osasuna.
Durante los últimos años, a la Real lo ocurre algo parecido. Algunos ya están hartos, pero lo cierto es que el apodo de equipo-aspirina nos viene al pelo. A quien no le guste puede cambiar lo de aspirina por ácido acetilsalicílico, pero nadie puede negar las propiedades curativas que nuestra querida Real ha puesto a disposición de la mayor parte de los rivales necesitados con los que se ha topado estas últimas temporadas.
Por ejemplo, ¿quién no recuerda los dos minutos del descuento en Mendizorroza ante un Alavés que se iba de cabeza a Segunda B? Desde aquel encuentro hasta el del pasado domingo en Mallorca, la lista de beneficiados por la Real es interminable. Y es que este equipo tiene la cualidad de quitar el dolor de cabeza a todos esos clubes que pasan dificultades, revitalizar a entrenadores en la cuerda floja, y elevar la autoestima a jugadores desahuciados que llevan miles de años sin marcar gol.
El domingo llega a Anoeta el Bilbao en una nueva edición del derby. Y llega con 2 puntos de 15 posibles, ocupando puestos de descenso, con su entrenador seriamente cuestionado por su afición y con su delantero estrella más seco que el ojo de un tuerto. Por todo ello, me temo lo peor…, pero quiero pensar en positivo. Algún día dejaremos de imitar a Jesús resucitando lázaros por toda España, y que mejor día que el domingo, a las 12 horas, hundiendo un poco más a los de la Ría en su miseria clasificatoria.
De hecho, espero que mi querida Real pase el domingo de ser el equipo-aspirina al equipo-supositorio. Ya me entienden…, ¿verdad?
Gora Erreala!
PD: Una última recomendación para la afición realista. Si el domingo las cosas se tuercen y el Bilbao nos va ganando, miren al cielo y recen…, porque siempre nos quedará la opción de encomendarnos a San José.
*Diego Carasusán es escritor (autor del libro "Txapeldunak" en conmemoración de los 25 años de la primera Liga de la Real), presidente de la Peña Real Tudela y periodista del Diario de Navarra.
Los recuerdos que nos han quedado a todos aquellos que jugamos juntos durante esa época -de cadetes a juveniles y, algunos, llegando a debutar en el primer equipo- son imborrables. Broncas en Cascante, diluvios en Falces, topos en el área pequeña en Fustiñana, goles increíbles en Tarazona, encerronas en Fitero…, y una mala racha de resultados que, alguna temporada, se llegó a prolongar, nada más y nada menos, que desde la primera a la última jornada. Ese año fuimos los alegrapueblos de la Ribera. Pueblo que visitábamos, pueblo en el que se instalaba la alegría. En todos y en cada uno de los campos de la comarca por los que pasábamos nos endosaban un 6 en nuestro marcador. Bueno, en todos no, en Fitero nos llegaron a marcar los mismos que el Barcelona a Osasuna.
Durante los últimos años, a la Real lo ocurre algo parecido. Algunos ya están hartos, pero lo cierto es que el apodo de equipo-aspirina nos viene al pelo. A quien no le guste puede cambiar lo de aspirina por ácido acetilsalicílico, pero nadie puede negar las propiedades curativas que nuestra querida Real ha puesto a disposición de la mayor parte de los rivales necesitados con los que se ha topado estas últimas temporadas.
Por ejemplo, ¿quién no recuerda los dos minutos del descuento en Mendizorroza ante un Alavés que se iba de cabeza a Segunda B? Desde aquel encuentro hasta el del pasado domingo en Mallorca, la lista de beneficiados por la Real es interminable. Y es que este equipo tiene la cualidad de quitar el dolor de cabeza a todos esos clubes que pasan dificultades, revitalizar a entrenadores en la cuerda floja, y elevar la autoestima a jugadores desahuciados que llevan miles de años sin marcar gol.
El domingo llega a Anoeta el Bilbao en una nueva edición del derby. Y llega con 2 puntos de 15 posibles, ocupando puestos de descenso, con su entrenador seriamente cuestionado por su afición y con su delantero estrella más seco que el ojo de un tuerto. Por todo ello, me temo lo peor…, pero quiero pensar en positivo. Algún día dejaremos de imitar a Jesús resucitando lázaros por toda España, y que mejor día que el domingo, a las 12 horas, hundiendo un poco más a los de la Ría en su miseria clasificatoria.
De hecho, espero que mi querida Real pase el domingo de ser el equipo-aspirina al equipo-supositorio. Ya me entienden…, ¿verdad?
Gora Erreala!
PD: Una última recomendación para la afición realista. Si el domingo las cosas se tuercen y el Bilbao nos va ganando, miren al cielo y recen…, porque siempre nos quedará la opción de encomendarnos a San José.
*Diego Carasusán es escritor (autor del libro "Txapeldunak" en conmemoración de los 25 años de la primera Liga de la Real), presidente de la Peña Real Tudela y periodista del Diario de Navarra.

1 comentarios:
Siempre os quedará la opción de volver a segundaaaaaaaaaa..........
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