30/08/11

My way. Carta a José Luis

Estimado José Luis:

Fuiste quien, en 2005, nos hiciste popular la expresión “tensiones de tesorería” en lugar de reconocer que habías convertido la hucha de la Real en la casa de tócame Roque y que, por primera vez en mucho tiempo, el club no estaba al día en el pago salarial. Luego llegaron María de la Peña, que nos dio a conocer el “sentimiento Real Sociedad”, e Iñaki Badiola, que, antes de que se hundieran los hermanos Lehman, nos descubrió a base de letanías lo que era una due diligence. Los dos, y suma a Miguel Fuentes –obviaré su ampliación de capital- y a Jokin Aperribay, han padecido los lodos que generaron los polvos que repartiste.

Tu gestión fue tan buena que acabaste por reconocer, aquel día que nos quitamos de encima a Mikel Arteta cediéndolo al Everton, que la situación era “crítica” desde que se fichó a Darko Kovacevic, Nihat Kahveçi y Sander Westerveld. Sin que compráramos langostinos o caviar fino para Nochebuena, aquellas fueron unas navidades caras, José Luis. Nos gastamos 3.000 millones (de pesetas) en tres jugadores que, ciertamente, lo valdrían. Luego el club les dio la salida que les dio: el portero, cedido al Mallorca; el turco, a Villarreal por apenas 1,25 millones de cortesía; y el ariete, con el contrato terminado a Olympiakos.

Entonces, tú ya no estabas, con eso no te vamos a hacer cargar. Hasta tus anchas espaldas tienen un límite. Antes de irte, nos hiciste soñar con ganar la Liga. Todo se fue al carajo en el partido de Vigo. Estamos los que pensamos que fue en Anoeta contra el Valencia, quizás contra el Villarreal. ¿Recuerdas? El cuarto árbitro saca la tablilla con el descuento, 2-0, salimos ya de Anoeta, escaleras abajo, hacia el Topo. Con un auricular puesto al oído: "Que marca el Villarreal". Bueno, a ver si se acaba ya... Y Jorge López empató. Maldito González Vázquez. Luego pensamos incluso en remontarle la eliminatoria de Champions al Olympique Lyonnais, pero la película que más veces vimos contigo fue la de la pesadilla antes del descenso. Como antes de que vinieras y después de que te fueras.

Todo esto (y más cosas) pasaron cuando estuvimos juntos. "Cras", sonó por proa y cuando al barco ya le entraba agua, dijiste adiós, tal y como te habíamos pedido muchas veces (qué librada hiciste en la épica junta del Yoldi). Un feliz día de julio de 2005 diste el salto a Madrid de la mano del constructor que es capaz de dejar su portentoso y prometedor futuro en las manos de un tipo como José Mourinho. De los 42 avales que podías conseguir, te faltaron tres: el que cualquier candidato tiene asegurado de salida en condiciones normales (el del propio club), el de Eibar y Osasuna.

Aquello no fue óbice para que no te nombraran presidente de la patronal. No te dejamos en paz, desagradecidos de nosotros, cuando ya te habías marchado y organizamos una junta de la que te salvó María de la Peña. Dos votaciones en un año que te permitieron dos quiebros que, quién sabe, hubieran llevado tu trayectoria por otros derroteros.

El fútbol, sin embargo, te tenía reservada una gloria que, como amigo traicionero que es, algún día te quitará. Hasta entonces, desempeñas cargos y responsabilidades policromas, de despacho todas. A tenor de cómo está el fútbol español, no parece que te vaya mucho mejor de lo que te fue entre nosotros. La culpa no será solo tuya. El sindicato de futbolistas tiene su parte por pedir lo que no se puede pagar, cada club la suya por comprometerse a lo incomprometible y el Gobierno también por dejaros a unos y a otros hacer lo que os ha dado la gana.

Tienes en contra (vale, tú no, sino la institución que presides y diriges) a todos los que se puede tener en contra. Primero, los jugadores -sí, ya sé que me dirás que parece que algunos de los que pusieron su linda cara tributaron la Eurocopa en Austria y el Mundial en Sudáfrica porque se dejaban menos en impuestos, deplorable-. Ya han parado una jornada cuando parecía que iba a ser un amago de amenaza más. Y, segundo, a los aficionados, que se han quedado sin esa primera jornada de Liga en la fecha que esperaban y que van a empezar a salir de los campos más pronto que tarde. Un domingo a las 22.00 horas no invita a ir al fútbol. Tampoco un lunes a las 21.00 horas. Lo del sábado, pase, pero ¿lo del domingo a las 16.00 horas? A la ama, para una vez a la semana que puede reunir la familia a la mesa, no le hace demasiada gracia.

Primero, intentando imitar a la Premier inglesa, se habló de que estos horarios ayudarían a que más chinos vieran la Liga de las Estrellas, pero Barcelona y Madrid, que son los que más tirón tienen por allá, no jugarán al mediodía por imperativo rouriano. ¿Entonces, para qué estos horarios que, además, destrozan la esencia del fútbol radiofónico, como es el programa-carrusel, y pueden lastrar las asistencias de categorías inferiores como la antigua Preferente, Tercera o Segunda B? Aspirar a revolucionar una Liga no es, José Luis, reprochable, sí deseable, pero lo estáis haciendo como el cirujano que pone el brazo izquierdo donde debería coser la pierna derecha y la cabeza, donde debería ir el brazo derecho. Sin sentido.

El primer cascabel que habría que poner para la Revolución (en mayúscula) es el del reparto del pastel televisivo. Según un estudio de Sport+Market a finales de 2010, Barcelona y Real Madrid se llevaban 140 millones de euros por este concepto, 98 millones más que sus inmediatos perseguidores (Atlético y Valencia). José Luis, ¿sabes por cuánto ha fichado Sandro Rosell a Francesc Fábregas y a Alexis Sánchez? Casi 40 más 26. En otras palabras, con la diferencia anual entre los primeros y los segundos, con esos 98 millones, daba para fichar a Cesc y Alexis. Y, además, donar 22 para Somalia.

Puedes tener razón, cambio de tema, y puedo llegar a entenderte cuando quieres lograr parte del pastel publicitario de las radios para la institución que diriges, pero pierdes todo el sentido de la realidad del negocio cuando a una emisora local que, pongamos, no llega a facturar en publicidad 6.000 euros en toda la temporada le pides 18.000 euros porque es de ciudad superior a 100.000 habitantes. ¿Qué pretendes, José Luis? ¿Que todas las radios sigan diciendo "Liga XXXX" (ya te acordarás del nombre del banco que patrocina la Liga)? ¿Qué hubiera pasado si las televisiones que retransmitían en los 80 hubieran pedido parte del dinero que ingresaban los clubes por las vallas de la U publicitaria que rodea al terreno de juego? Si no me equivoco, no solo no lo hicieron, sino que pagaron y pagan por lograr los derechos de retransmisión de los campeonatos. Claro que les interesaba, no te lo pongo en duda.

Los querían porque eran, por lo general, unos derechos exclusivos, por cierto, que poco tienen que ver con la radio. Los derechos radiofónicos, según has planteado, José Luis, no son exclusivos, sino que, simplemente, quien paga, retransmitirá. Vaya. Y todo para engrosar las arcas de unos clubes cuyas estructuras, salvo las de dos, se resquebrajan a mayor o menor velocidad (aquí parece que la Real uelve a estar entre los segundos, no sé por cuánto tiempo). Por ahora, nueve equipos te han hecho caso y han cerrado la puerta a los periodistas radiofónicos. Quizás respires tranquilo porque, si la desobediencia a tu ¿orden? ¿petición? fuera sensata y general, lo siguiente que deberían hacer los equipos, por coherencia, sería relevarte del cargo.

Hasta que llegue ese cercano o lejano día, José Luis, continúas trabajando por el bien del fútbol español. Has enviado recomendaciones y exigencias de control de gasto y transparencia en la gestión, pero la LFP no dará un paso adelante hasta que no cuente con una especie de Dirección del Control de la Gestión como tiene la Ligue francesa. Esto ayudará a que los empleados, esto, los jugadores, no se te desmadren y te amenacen con huelgas absurdas que no van a ningún lado que no sea el provocar el enfado de los aficionados, hartitos, además, del espectáculo que estáis organizando con las radios. Son solo dos peticiones a las que añado, con la vista puesta en la segunda jornada, una tercera humilde solicitud, José Luis. A los compañeros de las radios, déjales entrar a Anoeta porque, si no es por ellos, hoy no tendríamos la inenarrable narración del gol de Zamora en Gijón y todavía le iríamos ganando 2-0 al Villarreal.

Campeones, José Luis, seríamos campeones.