17/08/11

87 días

Tras casi tres meses con la persiana a medias, MUNDO REAL regresa tal y como lo ha hecho en las cuatro temporadas anteriores, en Primera, en Segunda y en Primera. Estas últimas han sido semanas de especulaciones, gestiones de trastienda y ruedas de prensa para el olvido (la última el pasado viernes, cuando Labaka se tuvo que despedir en solitario) que, por ahora, solo dejan dos fichajes en forma de entrenador y delantero.

Las de Philippe Montanier y Carlos Vela no son, sin embargo, las únicas incorporaciones. La afición, a falta de llegadas de ese mercado al que la Real, según sus gestores, iba en las mejores condiciones de los últimos años, se ha conformado con ver la evolución de Asier Illarramendi, Iker Hernández, Rubén Pardo o Iñigo Martínez. De hecho, Anoeta ya confía en volver a ver la explosión de un nuevo Griezmann -cuyo caso merece párrafo aparte-. Ojalá.

El francés arrancará la temporada en la grada. Era lo planificado antes de un verano en el que las mejores selecciones sub-20 disputan el Mundial en Colombia. Quizá contra el Barcelona, a mediados de septiembre, o contra el Athletic, a primeros de octubre, Griezmann vuelva a su hábitat natural: Anoeta. Con 20 años, el zurdo ha dado el verano a toda la afición realista y, sobre todo, al consejo de administración de la Real.

Hay quien desvía toda la culpa al agente del francés, John Williams. No vamos a ninguna parte si nos tragamos esto cuando hemos escuchado, de viva voz, al francés en el programa Fuera de Juego de Radio Euskadi: "Sí, me gustaría jugar en el Atlético". Las cosas están claras: Antoine ha demostrado tener, por ahora, la misma cabeza para hacer declaraciones públicas que para celebrar los goles montándose en un coche, aunque esto último resulte gracioso. También Darko Kovacevic se vistió la camiseta del Real Madrid, excusan los proGriezmann a morir. Claro. El verde dictará sentencia.

Todo lo anterior por no tener en cuenta el sempiterno debate sobre el centro del campo y, más en concreto, sobre Gorka Elustondo, discusión que a quien más perjudica es al propio beasaindarra. Un centrocampista que, tras debutar en 2006 con el primer equipo, ha intervenido en más de 80 partidos y que todavía genera dudas en el sector menos visceral de la grada de Anoeta. Esta no es razón suficiente para abrirle ya la puerta, pero con 24 años y visto, sobre todo, cómo se las gastan los que vienen de abajo, sea esta la temporada en la que Elustondo deba apretar.

Al igual que el resto del equipo. Su suerte será la del director deportivo. Los más viejos, prudentes y sabios del lugar advierten: una posible mala temporada no debería cortar la cabeza del nuevo entrenador. Montanier, máximo exponente de una idea tan apetecible como arriesgada, parece pintar bastante poco en el devenir de los acontecimientos y, según lo que se ha podido ver, los jugadores empiezan a adoptar unos mecanismos y una filosofía de juego que gusta a los aficionados -siempre y cuando se cuiden esos errores de bulto defensivos-. Lo de la planificación de la parcela deportiva y, sobre todo, la gestión de tiempos y los argumentos que se han intentado vender a la afición lo dejamos para mejor ocasión.

Si las cosas salen bien (y no tienen por qué salir mal), nadie se acordará de que el primer fichaje de la Real, Carlos Vela, haya tardado hasta ayer 87 días en llegar desde que acabó la Liga pasada. Falta por ver dónde jugará, pero lo que está fuera de toda duda es que deberá rendir al 100% desde el primer día. Ese es el perfil de jugadores que buscaba la dirección deportiva en el mercado: el del rendimiento inmediato.

La Liga está a punto de arrancar. Se acaba el verano futbolístico que comenzó con que la Real haría entre tres y cuatro fichajes. Hoy, ese tercer (gran) hombre llegará en el mejor de los casos. Ojalá el cuarto no tenga que venir en enero. Bienvenidos Philippe y Carlos y ustedes al nuevo MR. Feliz año futbolístico.