27/05/11

En caliente, por Diego Carasusán*

Crédito del consejo


Saben ustedes que esta columna suele aparecer publicada los miércoles. De modo excepcional, y al tratarse del último EN CALIENTE de la temporada, he preferido esperar hasta conocer mínimamente el futuro que nos espera a los realistas en cuanto a la configuración del equipo para la próxima temporada. Pero a va a ser que no…

Ha pasado casi una semana desde que se consiguió la permanencia y sólo sabemos los que se van…, pero no tenemos noticias de quién va a venir. Y, sobre todo, da la impresión de que el consejo de administración está dando palos de ciego a la hora de buscar entrenador. Él debe ser quien guíe la nave realista, y todavía no sabemos quién va a ser.

Me parece inconcebible y una falta de previsión total.

Creo que a un consejo de administración de una entidad futbolística como la nuestra hay que valorarla por tres aspectos: el deportivo, el económico y el social.

Sobre estos capítulos, y tras dos temporadas, soy de la opinión de que los rectores de mi querida Real aprueban en el plano económico. Desde fuera da la impresión de que se están haciendo las cosas bien y hay apoyo por parte de los acreedores. Además, el ascenso inyecta unos ingresos por televisión que son vitales.

En el plano social no estoy tan contento. El Congreso de Peñas que se celebró el pasado fin de semana en Hondarribi e Irun debía haber tenido lugar en Tudela. Al final, el proyecto que con enorme cariño estábamos preparando a orillas del Ebro se fue por el retrete por culpa del poco apoyo y nula atención que nos prestó la Real Sociedad.

Eso fue a principio de temporada. Ahora, al final del curso, el consejo nos vuelve a clavar un puñal con unos incomprensibles estatutos que nos quiere imponer para ordenar el patrimonio que en forma de peñas tiene por toda España y el extranjero. En definitiva, estos estatutos buscan recaudar dinero obligando a sus peñistas a hacerse abonados o pagar una especie de impuesto revolucionario bajo el nombre de carnet del simpatizante. Si no lo haces, no puedes ser peñista oficial del equipo. Así las cosas, el movimiento de los indignados o proscristos realistas ya está tomando forma en la red.

La tercera pata del taburete es el plano deportivo. El ascenso y la permanencia en Primera son motivos más que suficientes para aprobar la gestión de este consejo, pero la destitución sin explicaciones de Martín Lasarte y los tumbos que está dando a la hora de buscar sustituto me hacen dudar de que Loren y compañía sepan por dónde les pega el aire. Y eso me pone nervioso.

Considero que Jokin Aperribay y sus chicos se merecen un voto de confianza. Ya sabemos que experimentos revolucionarios sin cabeza como el que lideró Iñaki Badiola nos pusieron al filo del desastre y la llegada del actual consejo calmó las aguas. Si hago un balance general de la gestión, con la mano en el corazón, no puedo suspender a este consejo (pese al daño personal que nos están haciendo en Tudela), pero el crédito no es infinito.

*Diego Carasusán es escritor (autor del libro "Txapeldunak" en conmemoración de los 25 años de la primera Liga de la Real), presidente de la Peña Real Tudela y periodista del Diario de Navarra.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Los experimentos revolucionarios sin cabeza a punto estuvieron de ascendernos al primer año, lo que pasa es que como no les bailaba el agua a la buena gente que solo quiere el bien de gipuzkoa, se lo quitaron de encima de manera caciquil para poner a uno de ellos. El "milagro" económico del actual consejo, se da gracias a apoyos que el anterior no tuvo porque no era de su cuerda.

En cuanto al consejo de peñas, pues una más de este consejo. Igual si fueses de los suyos lo habríais organizado vosotros.