05/05/11

En caliente, por Diego Carasusán*

En el búnker de Hitler


Sé que las comparaciones son odiosas y reconozco que la que les propongo en estas líneas, quizás, lo sea aún más. Y es que la situación clasificatoria que se nos presenta a los realistas tras la victoria ante el Barcelona, con 41 puntos en el zurrón y un colchón de cuatro sobre el ascenso, hace que me sienta como Hitler en su bunker de Berlín en la primavera de 1945.

Me explico.

Mis amigos futboleros me dicen que esté tranquilo. Que la Real ya está prácticamente salvada. Que con un par de puntos en los cuatro partidos que faltan ya está el trabajo hecho y que no hay nada que temer. Lo que me inquieta, y es a lo que voy con mi comparación, es que eso mismo le decían a su Führer los oficiales que le rodeaban en su búnker de Berlín cuando el Ejército Rojo se encontraba a las puertas de la ciudad.

La película El Hundimiento, del director Oliver Hirschbiegel, narra perfectamente cómo se vivió el sitio y avance de los soldados rusos desde el interior del búnker nazi. Al inicio del film se describe perfectamente la tensa calma que, como ahora, se respira en el entorno realista. La amenaza existe, pero estamos lejos. Tenemos el mismo colchón que los nazis. Hitler estaba a salvo. Las tropas nazis dibujaban varios cordones de seguridad alrededor de la ciudad que los rusos no iban a poder superar. Si fallaban las baterías antiaéreas, en tierra esperaban varios regimientos de infantería. Si los rojos conseguían superar este obstáculo, deberían pelear calle a calle con los soldados desplegados por la ciudad y los ciudadanos voluntarios que se unirían a la causa. Además, si todo eso fallara, el Führer tendría tiempo para escapar y ponerse a salvo de las hordas comunistas.

Ahora a mí me dicen lo mismo. Me dicen que la Real ganará los dos partidos que le quedan en casa. Si no lo hace, bastará con una victoria. Si tampoco lo consigue, quizás sobre con empatar dos partidos. Además, puede que en esta pelea clasificatoria por evitar el puesto 17 de la clasificación nos superen uno, dos, tres, cuatro o hasta cinco equipos, pero es impensable que nos adelanten los seis que nos separan del descenso.

Demasiadas cosas negativas deben ocurrir para que la Real descienda, como demasiadas ocurrieron en Berlín.

Yo soy un tío muy precavido. Demasiado quizás. Y en eso me parezco al ‘amigo’ Adolfo. Viendo cómo habían fracasado estrepitosamente los pronósticos de sus oficiales, Hitler tomó su última decisión, la de suicidarse, con plan A y plan B. Se pegó un tiro en la cabeza después de ingerir una cápsula de cianuro y, cumpliendo sus órdenes, su cadáver fue quemado. ¡Quién le hubiera dicho a él que iba a acabar así cuando sus oficiales le intentaban convencer unos días antes de que no había nada que temer!

Por cierto, este sábado, justo cuando la Real esté jugando en Valencia, tengo boda, pero tranquilos…, ¡no es con Eva Braun!

*Diego Carasusán es escritor (autor del libro "Txapeldunak" en conmemoración de los 25 años de la primera Liga de la Real), presidente de la Peña Real Tudela y periodista del Diario de Navarra.