18/04/11

Jornada 32: Real Sociedad 2-1 Sporting de Gijón

Constantes y vitales



Era lo que se pedía. Ni más ni menos. Que, con 2-1, tardar cuarenta segundos en sacar una falta en campo propio a falta de medio minuto para el descuento final fuera lo normal. Que no se diera un balón por perdido o que, si el equipo era capaz de hacerlo, al menos de salida, apretara al rival con el objetivo -primero- de incordiarlo y -después- conseguir balones cerca de la línea de tres cuartos. Que la Real intentara volver lo que fue hace pocos meses. Orden, tino, concierto, entrega, error, superación, corrección, calidad, fuerza, valor más honradez. A sabiendas de que no iban a aparecer todas en el campo como lo hacían cuando el equipo estaba en estado de gracia. Que el conjunto de Martín Lasarte era un bloque metido en barrena y que semejante tendencia no se podía cortar de la noche a la mañana. Pero había que ganar sí o sí al Sporting.

Y los de Manolo Preciado hincaron las rodillas. El técnico uruguayo se puso las pilas y funcionó. No tenía por qué, pero Xabi Prieto y Antoine Griezmann acertaron cuando debían acertar y todo volvió a una cierta normalidad, a una tensa calma, a tener un final de partido nervioso. A algo que no se había visto desde hacía demasiados partidos.

Sentó a Tamudo y alineó a Diego Ifrán de salida, no se complicó en la zona de pivotes -Aranburu y Rivas- y defendió con Martínez, Demidov, Labaka y Estrada (por la izquierda). La última de las líneas volvió a tener serios problemas por unas bandas que el Sporting intentó explotar, manual del fútbol sencillo en mano, con insistencia. El de Zarautz se las tuvo tiesas con De las Cuevas y al Maño de Lodosa, cuando no cerraba bien la puerta, le costaba Dios y ayuda poner un buen centro.

¿Cómo ganó entonces la Real? Con una combinación de todo, más alegría, acongojo, desparpajo, temor y suerte, la misma que hasta la fecha había sido esquiva. De salida dominaron los de Lasarte, pero la primera en la frente la dio el Sporting. En el minuto 20, los visitantes llegaron como balas hasta el área de Claudio Bravo y marcaron el 0-1 que la hinchada visitante celebró. Lógico. Fuera de juego.

Aún y todo, el conjunto gijonés volvería a la carga y a punto estuvo de adelantarse en un choque diferente a los de Hércules o Málaga. Valga de ejemplo un pase visitante horizontal que estaba a punto de salir por la banda. A favor de la Real. Xabi Prieto, marcado por el lateral, fue a por él y, de tacón, lo mantuvo dentro del rectángulo de juego. Con la posibilidad de que rebotara en el defensa y quedara franco para un contragolpe visitante. Se la llevó Carlos Martínez en uno de las numerosas jugadas que trenzaron el 10 y el lateral por la derecha. Era otra alegría.

De una de esas llegó el primer tanto. Tuya-mía, tuya-mía que al final Prieto colocó entre el primer palo y el penalty para que Griezmann -que entraba por dentro y hacía las veces de segundo delantero, como en la selección francesa- cruzara el cabezazo esperado. Así cerraba la Real unos malos diez minutos y pasaba la presión a su rival, una vez que el marcador igualaba a ambos conjuntos a 38 puntos.

La segunda parte llegaría con incógnitas. La primera se resolvió pronto: Labaka se quedó en la caseta después de que Iglesias Villanueva le tomara la matrícula tras una falta en la que estuvo a punto de ver la segunda tarjeta amarilla. Entró Mikel Gonzalez. La segunda, qué intensidad pondrían unos, otros y el árbitro.

El Sporting no acabó por romper la contienda de salida, pero poco a poco ocupó posiciones de vanguardia hasta hacer sufrir a un Bravo que había salvado la que tuvo -como Juan Pablo poco después a Tamudo-. El tanto no llegó, de todos modos, en una jugada en la que ningún sportinguista apuró la línea de fondo y otro compañero suyo remataba en línea de gol. No. Nuevamente, la frontal del área apareció desguarecida y De las Cuevas -de lo mejor de la tarde- tuvo tiempo para buscar el punto en el que no podría llegar el chileno. Allá fue el balón.

Faltaban veintidós minutos. Lasarte había agotado para entonces dos balas: además de la de Labaka, el uruguayo había puesto en liza a Raúl Tamudo por un Ifrán menos acertado que otras tardes de cara al marco rival, pero un incordio para los centrales. Con el empate en el marcador, la decisión no estaba clara. El equipo de Preciado contragolpeaba con peligro pero el empate, más tras el triunfo del Málaga veinticuatro horas antes, podía dejar en peligrosísima la distancia respecto al descenso.

Sentó a Zurutuza y dio entrada a Paco Sutil. Centró a Griezmann y por ahí vino el gol. De nuevo. En el fútbol este tipo de situaciones son, como en el primer gol, más bien casuales. Esas casualidades que conviene propiciarlas. Lo mismo que la buena suerte. De estar cerca del área rival, es más fácil marcar de rebote que a la inversa. Si se está en el área propia, el central que obstaculice un disparo casi siempre será el propio y los goles, en contra. Por eso, ese 2-1 en el 79' y de rebote fue tan feo como bonito de un partido que fue igual de feo pero bonito. Disputado, porque no hace falta ver al ver al próximo visitante de Anoeta para disfrutar del fútbol. No.

Un choque ante un equipo cuyos algunos aficionados no llevaban a la espalda a Quini, Mesa, Luis Enrique, Maceda, Tcheryshev, Barral o Diego Castro, sino Mareo. Como si un realista inscribiera a medio camino entre las cervicales y las dorsales "Zubieta". Más en días como ayer en el que Martín Lasarte lo dejó claro: "Yo no me la juego, se la juega la Real".

Y la Real ganó. No sin una anormalidad. Hasta ahora, el rival que había marcado en Anoeta en Liga, se había llevado los tres puntos -salvo el Levante, uno-. Dato para los pesimistas. Y otro más. Minuto 89:10. Falta a favor de la Real en campo propio, en el lateral derecho, poco más adelante del banquillo sportinguista. Se acerca Carlos Martínez para sacarlo. Pasa el 89:30. Iglesias Villanueva, enfadado, se acerca. Vadim Demidov se dispone a poner el balón en juego cuando el trencilla saca la tarjeta a pasear. Cuando el esférico rodó, poco antes de que Tamudo volviera a pegarla larga y echarla lejos con el juego parado -otra amarilla-, habían pasado casi cincuenta segundos desde que paró. Como para darse cuenta de que la Real, en esas pausas, había vuelto a recuperar unas constantes más vitales que nunca.


Ficha técnica
Real Sociedad: Bravo, Carlos Martínez, Labaka (Mikel, min. 46), Demidov, Dani Estrada, Rivas, Aranburu, Xabi Prieto, Zurutuza (Sutil, min. 75), Griezmann e Ifrán (Tamudo, min. 66).

Sporting de Gijón: Juan Pablo, Lora, Botia, Hernández, José Ángel, Eguren (Carmelo, min. 82), Rivera (Sangoy, min. 64), De las Cuevas, Andre Castro (Nacho Novo, min. 64), Diego Castro y Barral.

Goles: 1-0, min. 31: Griezmann. 1-1, min. 70: De las Cuevas. 2-1, min. 79: Griezmann.

Árbitro: Iglesias Villanueva (colegio gallego). Amarillas a Labaka, Estrada, Demidov, Tamudo; Rivera, José Ángel.


- Crónica web Real Sociedad.
- Crónica web Sporting de Gijón.
- Crónica EFE.
- Acta RFEF.

- Fotografía.

1 comentarios:

futbollium dijo...

Por fin la Real venció de nuevo . No merece pasar tantos apuros los txuriurdines tras su buena temporada hasta éstos últimos partidos .

¿ Ha estado en peligro la continuidad de Lasarte en algún momento ?

Un saludo