J. 30: Real Sociedad 1-3 Hércules
Sin vergüenza
Con una derrota sin paliativos. Así cerró la Real una semana en la que según su entrenador, Martín Lasarte, había hecho "de los mejores entrenamientos de la temporada". El Hércules llegaba con entrenador nuevo, más de mil minutos sin marcar a domicilio, sin lograr un triunfo lejos del Rico Pérez desde que ganó en el Camp Nou en la primera jornada, con un delantero que llevaba 41 partidos sin marcar y con un Drenthe que tenía enfadado a su nuevo técnico. Exacto: ocurrió el mayor de los súmum.
Los alicantinos ganaron el partido del debut de Miroslav Djukic, marcaron en un choque los mismos goles que habían realizado el resto de la temporada fuera, con el primer tanto de un Portillo que no firmaba un gol desde septiembre de 2008 y dejaba los otros dos de la tarde para un extremo holandés que pulverizó Anoeta al contragolpe.
Me dirán que la lectura a posteriori es ventajista -no lo niego- y que si la Real hubiera ganado, me hubiera ahorrado lo que ahora voy a contar. No lo creo. Bastó ver los ocho primeros segundos de partido y los tres primeros minutos de la segunda mitad. En los primeros compases del encuentro, en esos en los que no hay tiempo para que asome ni el primer verso del estribillo, la Real ya había regalado el balón. Le costó casi veinte minutos recuperarlo.
A la vuelta del vestuario, los tres primeros ataques alicantinos llegaron por la banda izquierda realista, donde De la Bella -lesionado- había tenido que dejar su lugar a Labaka, con González de lateral. El de Arrasate sufrió ante Kiko Femenía y Drenthe cuando se cambiaban de bandas, pero el problema residió más -de nuevo- en el desajuste del resto del equipo al mover piezas en una retaguardia delicada per se.
Más allá de esto, los argumentos fueron los mismos que en anteriores semanas de sequía. Los mismos que a uno le hacen sentirse cronista del Osasuna de José Antonio Camacho. Fue desaparecer el de Cieza y carburar sin mayor requerimiento. ¿Por qué? ¿Por qué la Real es tan Hyde con el simpático Jeckyll que vimos el año pasado y también en la primera vuelta?
La afición, que ya no está por la labor de aumentar esa ola optimista de la que les vengo hablando desde el año pasado, necesita explicaciones. Y las pide a su manera: con silbidos. Pero antes que las justificaciones pide los puntos. Seis que hoy se antojan imposibles de conseguir porque el equipo parece quieto, inerme, castrado y desganado. Pese a esos diez minutos finales de la primera mitad en la que todo pudo ser diferente gracias a Griezmann o Labaka pero fue lo de siempre: perdonar para pagar.
Con estos resultados, las miradas se dirigen al mismo que lleva varias semanas errando en los cambios. Contra el Hércules, excolista, funcionó -y a medias- el de Diego Ifrán, que marcó en el 90' un gol que otros no habían sido capaces de marcar. Antes, a Portillo le llegaba desde su derecha un balón que remataba al fondo de la portería de Bravo, que antes solo había tenido que hacer una sola parada de mérito. El éxito musical de "Lasarte, saca el machete" se había convertido en "mueve el banquillo, Lasarte, mueve el banquillo". Lo hizo con 0-1.
Faltaban veinte minutos en los que ver a un mal Sarpong -no es sorpresa- y un par de goles del Hércules que, visto el resultado, ya daba lo mismo, con tal de ir a por el empate, encajar uno o tres. Pudieron ser cuatro, pero el detalle significativo es el del tercero, segundo de Drenthe. Los de Djukic interceptaron un balón en el centro del campo, pase en profundidad y cabalgada del extremo tulipán hasta la portería realista con un solo jugador que le acompañaba la carrera: Zurutuza.
El maquillaje uruguayo que aportó Diego Ifrán, primero con un arranque de coraje que le costó una tarjeta amarilla y luego con un tanto, no sirve para nada. A la Real ya le habían pintado la cara para entonces. Buena parte de la afición ya había abandonado Anoeta con 0-3. Como veinticuatro horas antes hicieran los de Getafe ante la remontada valencianista.
En efecto, la Real, ese equipo que parece que juega a domicilio permanentemente, pierde de nuevo la diferencia de goles ante un rival directo. En vísperas de que lleguen esos que son de otra Liga. Todo porque alguien se empeñó en que la Real no debía pelear por intentar entrar en el séptimo puesto, el europeo.
Que pelee por no caer al decimoctavo. Al decimonoveno. O al vigésimo. Hacerlo estas semanas en las que se empezará a hablar de destituir al entrenador, de visitar San Mamés -"nos caerán cinco", barrunta ese realista al que, además del dinero, le han hurtado la confianza-. Semanas en las que tendría que estar mucho más fresco el olor de campos como Cádiz, Ejido o Castellón. Tan fresco como para apretar los dientes y sacar el orgullo. Si no es por ellos, aunque sea por la afición.
Los alicantinos ganaron el partido del debut de Miroslav Djukic, marcaron en un choque los mismos goles que habían realizado el resto de la temporada fuera, con el primer tanto de un Portillo que no firmaba un gol desde septiembre de 2008 y dejaba los otros dos de la tarde para un extremo holandés que pulverizó Anoeta al contragolpe.
Me dirán que la lectura a posteriori es ventajista -no lo niego- y que si la Real hubiera ganado, me hubiera ahorrado lo que ahora voy a contar. No lo creo. Bastó ver los ocho primeros segundos de partido y los tres primeros minutos de la segunda mitad. En los primeros compases del encuentro, en esos en los que no hay tiempo para que asome ni el primer verso del estribillo, la Real ya había regalado el balón. Le costó casi veinte minutos recuperarlo.
A la vuelta del vestuario, los tres primeros ataques alicantinos llegaron por la banda izquierda realista, donde De la Bella -lesionado- había tenido que dejar su lugar a Labaka, con González de lateral. El de Arrasate sufrió ante Kiko Femenía y Drenthe cuando se cambiaban de bandas, pero el problema residió más -de nuevo- en el desajuste del resto del equipo al mover piezas en una retaguardia delicada per se.
Más allá de esto, los argumentos fueron los mismos que en anteriores semanas de sequía. Los mismos que a uno le hacen sentirse cronista del Osasuna de José Antonio Camacho. Fue desaparecer el de Cieza y carburar sin mayor requerimiento. ¿Por qué? ¿Por qué la Real es tan Hyde con el simpático Jeckyll que vimos el año pasado y también en la primera vuelta?
La afición, que ya no está por la labor de aumentar esa ola optimista de la que les vengo hablando desde el año pasado, necesita explicaciones. Y las pide a su manera: con silbidos. Pero antes que las justificaciones pide los puntos. Seis que hoy se antojan imposibles de conseguir porque el equipo parece quieto, inerme, castrado y desganado. Pese a esos diez minutos finales de la primera mitad en la que todo pudo ser diferente gracias a Griezmann o Labaka pero fue lo de siempre: perdonar para pagar.
Con estos resultados, las miradas se dirigen al mismo que lleva varias semanas errando en los cambios. Contra el Hércules, excolista, funcionó -y a medias- el de Diego Ifrán, que marcó en el 90' un gol que otros no habían sido capaces de marcar. Antes, a Portillo le llegaba desde su derecha un balón que remataba al fondo de la portería de Bravo, que antes solo había tenido que hacer una sola parada de mérito. El éxito musical de "Lasarte, saca el machete" se había convertido en "mueve el banquillo, Lasarte, mueve el banquillo". Lo hizo con 0-1.
Faltaban veinte minutos en los que ver a un mal Sarpong -no es sorpresa- y un par de goles del Hércules que, visto el resultado, ya daba lo mismo, con tal de ir a por el empate, encajar uno o tres. Pudieron ser cuatro, pero el detalle significativo es el del tercero, segundo de Drenthe. Los de Djukic interceptaron un balón en el centro del campo, pase en profundidad y cabalgada del extremo tulipán hasta la portería realista con un solo jugador que le acompañaba la carrera: Zurutuza.
El maquillaje uruguayo que aportó Diego Ifrán, primero con un arranque de coraje que le costó una tarjeta amarilla y luego con un tanto, no sirve para nada. A la Real ya le habían pintado la cara para entonces. Buena parte de la afición ya había abandonado Anoeta con 0-3. Como veinticuatro horas antes hicieran los de Getafe ante la remontada valencianista.
En efecto, la Real, ese equipo que parece que juega a domicilio permanentemente, pierde de nuevo la diferencia de goles ante un rival directo. En vísperas de que lleguen esos que son de otra Liga. Todo porque alguien se empeñó en que la Real no debía pelear por intentar entrar en el séptimo puesto, el europeo.
Que pelee por no caer al decimoctavo. Al decimonoveno. O al vigésimo. Hacerlo estas semanas en las que se empezará a hablar de destituir al entrenador, de visitar San Mamés -"nos caerán cinco", barrunta ese realista al que, además del dinero, le han hurtado la confianza-. Semanas en las que tendría que estar mucho más fresco el olor de campos como Cádiz, Ejido o Castellón. Tan fresco como para apretar los dientes y sacar el orgullo. Si no es por ellos, aunque sea por la afición.
Ficha técnica
Real Sociedad: Bravo, Carlos Martínez, Ansotegi, Mikel González, De la Bella (Labaka, min. 26), Rivas (Sarpong, min. 73), Aranburu, Xabi Prieto, Zurutuza, Griezmann (Ifrán, min. 73) y Tamudo.
Hércules: Calatayud, Cortés, Paz, Juanra, Peña, Farinós (Sendoa, min. 56), Abel Aguilar, Kiko Femenía (Rufete, min. 73), Valdez, Drenthe y Portillo (Cristian, min. 83).
Goles: 0-1, min. 69: Portillo. 0-2, min. 83: Drenthe. 0-3, min. 89: Drenthe. 1-3, min. 91: Ifrán.
Árbitro: Velasco Carballo (colegio madrileño). Amarillas a Tamudo, Ifrán; Kiko, Abel Aguilar, Juanra, Farinós, Calatayud.
Real Sociedad: Bravo, Carlos Martínez, Ansotegi, Mikel González, De la Bella (Labaka, min. 26), Rivas (Sarpong, min. 73), Aranburu, Xabi Prieto, Zurutuza, Griezmann (Ifrán, min. 73) y Tamudo.
Hércules: Calatayud, Cortés, Paz, Juanra, Peña, Farinós (Sendoa, min. 56), Abel Aguilar, Kiko Femenía (Rufete, min. 73), Valdez, Drenthe y Portillo (Cristian, min. 83).
Goles: 0-1, min. 69: Portillo. 0-2, min. 83: Drenthe. 0-3, min. 89: Drenthe. 1-3, min. 91: Ifrán.
Árbitro: Velasco Carballo (colegio madrileño). Amarillas a Tamudo, Ifrán; Kiko, Abel Aguilar, Juanra, Farinós, Calatayud.
- Crónica web Real Sociedad.
- Crónica EFE.
- Crónica de Juan Rodríguez Millán.
- Acta RFEF.

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