J. 29: Racing de Santander 2-1 Real Sociedad
Por ahí, por ahí llegan los problemas
Vienen de camino. La jornada 29ª tuvo a bien repartir puntos entre los equipos de la zona de abajo (la Real, en media tabla, no está entre ellos, por ahora). Así, Osasuna, esa catástrofe que olía a Segunda que tiraba para atrás cuando visitó Anoeta hace un mes, ya cuenta con los mismos puntos que la Real. O aquel infame Deportivo que los de Martín Lasarte visitaron hace un par de tardes está tan solo cuatro puntos de los realistas pese a la situación de crisis permanente que asola Riazor. O el sucio Levante, que llegó a Donostia días antes que la visita a A Coruña, tiene los mismos 35 puntos que la Real. O el Málaga, conjunto que venía con el agua más arriba que el cuello, marca el descenso y está a dos partidos. Solo dos. La Europa League, competición a la que muchos estaban empeñados en no ir -y luchando contra eso parece que se les ha ido la fuerza-, ya está a tres partidos. No hay excusas: a luchar por la permanencia, que es lo bonito y entretenido.
El cambio de panorama es la única novedad, porque lo demás fue lo mismo que las semanas anteriores. La Real tiró muchos de los minutos del partido; empezó perdiendo sin saber cómo reaccionar; cuando quiso, tuvo a un paupérrimo rival contra las cuerdas y todo esto aderezado de una actuación arbitral con tintes polémicos. Pero volver a Jerez o a Cartagena, a diferencia del lunes pasado, no está a nueve sino a seis puntos.
La única diferencia de salida ayer fue contar con tres centrales y dos carrileros en el once titular. Lasarte experimentaba. Era un buen momento como malo. Según el resultado, que es quien juzga en el fútbol, malo. La Real se mostró insegura en la primera mitad ante un Racing que no es el Barcelona y en ataque fue tan roma como otras tardes. No solucionaba problemas y generaba unos nuevos, otros, que no contribuía a aclarar el juego -de defensa y de ataque- realista.
La cita célebre de que la mejor manera de defender es tener el balón todavía no ha calado en el vestuario de Zubieta porque, si lo ha hecho, no ha sido de la mejor de las maneras posibles. De nuevo, una frivolité de Prieto en el centro del campo, en mitad de la nada, metió en un segundo a todo el equipo en una complicación apretada que, en otros pocos segundos, Kennedy resolvió: primer tiro envenenado a puerta del Racing y 1-0 a las puertas del final de una primera mitad en la que ambos equipos deberían haber devuelto el precio de la entrada.
El segundo tanto vino de otro error, esta vez de un Elustondo al que, en un club que aspira a ser competitivo durante toda una Liga alguien le ayudaría a ponerse las pilas. Cerca de cumplir los ochenta partidos con el primer equipo (once de ellos titular esta temporada), el de Beasain no logra hacerse, al menos, con el control de su parcela del campo en partidos como el de ayer u otros rivales del mismo pelo. Tampoco lo hicieron hace una semana su pivote escolta ni el mediapunta. La Real juega muchas veces con tres futbolistas por dentro ante equipos que juegan con 4-4-2 y, ni por esas, se gana la guerra del centro del campo.
Si lo único que se podía rescatar de la primera mitad era que los de Lasarte, por fin, habían botado dos saques de esquina de manera diferente (¿asoma la estrategia de nuevo? Por lo general, superaron al Racing) y muchos errores, la vuelta del descanso la Real tenía sobre la mesa el por desgracia tradicional dilema de nadar guardando la ropa, el de tener que buscar el empate sin desguarecer la meta de Bravo con el riesgo de encajar el segundo. Pese a tantos partidos con esta circunstancia, cada domingo es como si fuera la primera vez que ocurre.
Hay equipos a los que encajar un gol les vale de acicate, se envalentonan y, con su tendencia al alza, raro es que no acaben ganando el partido. Esto le ocurrió a la Real ayer, pero más que porque se hubiera enfadado, porque Lasarte optó por la otras tardes criticada tradición. Introdujo a Zurutuza por Mikel González y el fútbol se ordenó. Salvo algún chispazo, no fue de muchos quilates, sí lo suficiente para poner las vergüenzas de un mal Racing al aire.
Al atacante uruguayo Diego Ifrán, que entró, junto al de Rochefort, por Tamudo, le bastaron tres movimientos de suma inteligencia para haber roto el empate que primero había logrado Griezmann a centro de Martínez. Le faltó definición, pero la grada realista se ilusionó con esos casigoles. Más cuando el tercero vino de una falta, al más puro estilo Nihat, estrelló el balonazo en el larguero y puso a Paradas Romero en la picota: ¿ha entrado o no ese balón? La televisión no despeja la duda, pero él, por si acaso, no lo concedió. Era el minuto 92.
Faltaba apenas un minuto para el final de un encuentro en el que la Real logró aguantar la diferencia de goles (1-0 en la ida y 2-1) que deja quince días de parón por delante. Con la mente puesta en la primera final después de aquellas contra el Villarreal B y el Cádiz -que sí, que no hace tanto...-. El Hércules, que ayer mismo destituyó a su entrenador, llegará a Anoeta como vino el Málaga, colista, con un delantero de campanillas, David Trezeguet, que lleva muchos partidos sin marcar y que lejos del Rico Pérez no anota. Su victoria los pondría a seis puntos de la Real. El triunfo de los de Lasarte, a doce que pueden ser trece según el resultado final. La temporada acaba de empezar.
El cambio de panorama es la única novedad, porque lo demás fue lo mismo que las semanas anteriores. La Real tiró muchos de los minutos del partido; empezó perdiendo sin saber cómo reaccionar; cuando quiso, tuvo a un paupérrimo rival contra las cuerdas y todo esto aderezado de una actuación arbitral con tintes polémicos. Pero volver a Jerez o a Cartagena, a diferencia del lunes pasado, no está a nueve sino a seis puntos.
La única diferencia de salida ayer fue contar con tres centrales y dos carrileros en el once titular. Lasarte experimentaba. Era un buen momento como malo. Según el resultado, que es quien juzga en el fútbol, malo. La Real se mostró insegura en la primera mitad ante un Racing que no es el Barcelona y en ataque fue tan roma como otras tardes. No solucionaba problemas y generaba unos nuevos, otros, que no contribuía a aclarar el juego -de defensa y de ataque- realista.
La cita célebre de que la mejor manera de defender es tener el balón todavía no ha calado en el vestuario de Zubieta porque, si lo ha hecho, no ha sido de la mejor de las maneras posibles. De nuevo, una frivolité de Prieto en el centro del campo, en mitad de la nada, metió en un segundo a todo el equipo en una complicación apretada que, en otros pocos segundos, Kennedy resolvió: primer tiro envenenado a puerta del Racing y 1-0 a las puertas del final de una primera mitad en la que ambos equipos deberían haber devuelto el precio de la entrada.
El segundo tanto vino de otro error, esta vez de un Elustondo al que, en un club que aspira a ser competitivo durante toda una Liga alguien le ayudaría a ponerse las pilas. Cerca de cumplir los ochenta partidos con el primer equipo (once de ellos titular esta temporada), el de Beasain no logra hacerse, al menos, con el control de su parcela del campo en partidos como el de ayer u otros rivales del mismo pelo. Tampoco lo hicieron hace una semana su pivote escolta ni el mediapunta. La Real juega muchas veces con tres futbolistas por dentro ante equipos que juegan con 4-4-2 y, ni por esas, se gana la guerra del centro del campo.
Si lo único que se podía rescatar de la primera mitad era que los de Lasarte, por fin, habían botado dos saques de esquina de manera diferente (¿asoma la estrategia de nuevo? Por lo general, superaron al Racing) y muchos errores, la vuelta del descanso la Real tenía sobre la mesa el por desgracia tradicional dilema de nadar guardando la ropa, el de tener que buscar el empate sin desguarecer la meta de Bravo con el riesgo de encajar el segundo. Pese a tantos partidos con esta circunstancia, cada domingo es como si fuera la primera vez que ocurre.
Hay equipos a los que encajar un gol les vale de acicate, se envalentonan y, con su tendencia al alza, raro es que no acaben ganando el partido. Esto le ocurrió a la Real ayer, pero más que porque se hubiera enfadado, porque Lasarte optó por la otras tardes criticada tradición. Introdujo a Zurutuza por Mikel González y el fútbol se ordenó. Salvo algún chispazo, no fue de muchos quilates, sí lo suficiente para poner las vergüenzas de un mal Racing al aire.
Al atacante uruguayo Diego Ifrán, que entró, junto al de Rochefort, por Tamudo, le bastaron tres movimientos de suma inteligencia para haber roto el empate que primero había logrado Griezmann a centro de Martínez. Le faltó definición, pero la grada realista se ilusionó con esos casigoles. Más cuando el tercero vino de una falta, al más puro estilo Nihat, estrelló el balonazo en el larguero y puso a Paradas Romero en la picota: ¿ha entrado o no ese balón? La televisión no despeja la duda, pero él, por si acaso, no lo concedió. Era el minuto 92.
Faltaba apenas un minuto para el final de un encuentro en el que la Real logró aguantar la diferencia de goles (1-0 en la ida y 2-1) que deja quince días de parón por delante. Con la mente puesta en la primera final después de aquellas contra el Villarreal B y el Cádiz -que sí, que no hace tanto...-. El Hércules, que ayer mismo destituyó a su entrenador, llegará a Anoeta como vino el Málaga, colista, con un delantero de campanillas, David Trezeguet, que lleva muchos partidos sin marcar y que lejos del Rico Pérez no anota. Su victoria los pondría a seis puntos de la Real. El triunfo de los de Lasarte, a doce que pueden ser trece según el resultado final. La temporada acaba de empezar.
Ficha técnica
Racing de Santander: Toño, Francis, Torrejón, Osmar, Cisma, Lacen (min. 79, Diop), Kennedy (min. 84, Pinillos), Colsa, Munitis, Dos Santos, Rosenberg (min, 46, Ariel).
Real Sociedad: Bravo, Carlos Martínez, Mikel González (min. 59, Zurutuza), Ansotegi, Labaka, De la Bella, Elustondo, Aranburu (min. 83, Sutil), Xabi Prieto, Griezmann y Tamudo (min. 59, Ifrán)
Goles: 1-0: Kennedy, min. 42; 1-1: Griezmann, min. 71; 2-1: Dos Santos, min. 77.
Árbitro: Paradas Romero (colegio andaluz). Amarillas a Lacen; Griezmann, Labaka.
Racing de Santander: Toño, Francis, Torrejón, Osmar, Cisma, Lacen (min. 79, Diop), Kennedy (min. 84, Pinillos), Colsa, Munitis, Dos Santos, Rosenberg (min, 46, Ariel).
Real Sociedad: Bravo, Carlos Martínez, Mikel González (min. 59, Zurutuza), Ansotegi, Labaka, De la Bella, Elustondo, Aranburu (min. 83, Sutil), Xabi Prieto, Griezmann y Tamudo (min. 59, Ifrán)
Goles: 1-0: Kennedy, min. 42; 1-1: Griezmann, min. 71; 2-1: Dos Santos, min. 77.
Árbitro: Paradas Romero (colegio andaluz). Amarillas a Lacen; Griezmann, Labaka.
- Crónica web Real Sociedad.
- Crónica de Juan Rodríguez Millán.
- Acta RFEF.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada