01/03/11

En caliente, por Diego Carasusán*

Somos gilipollas


Sí, señores. Los que somos de la Real…, ¡somos gilipollas! Y para que nadie se sienta insultado, un servidor se pone en el primer puesto de la lista de los gilipollas de la Real. Déjenme que me explique.

Nuestros jugadores están haciendo una temporada extraordinaria. Un equipo recién ascendido y sin un duro en las arcas se encuentra, en la jornada 25, con 34 puntos, con el objetivo de la permanencia a un paso y en plena lucha por clasificarse para la Europa League.

En cambio, leyendo foros y comentarios, todo parece un desastre por haber perdido el partido de Cornellá ante uno de los mejores equipos de la temporada.

Entonces es cuando miras a los vecinos del otro lado de la A-8 y te das cuenta de que este fin de semana también han perdido. Ves la clasificación y compruebas que los colchoneros de la Ría están a sólo cuatro puntos de distancia. Miras presupuestos y comprendes que lo que está haciendo la Real este año era algo inimaginable hace tan sólo unos meses.

Vuelves a leer foros y comentarios, y parece que Zurutuza es lento, cuando es el más rápido mentalmente de todos nuestros futbolistas; Griezmann ya está acabado, cuando se trata de un chaval que lleva 25 partidos en Primera División y el año pasado se echó en mucho partidos el equipo a la espalda para salir del infierno de la Segunda; y Bravo es un coladero, cuando los grandes equipos de la Liga están tras él.

Señores… ¡somos gilipollas! Y lo digo porque después escuchas a los bilbainos hablar de sus jugadores, esos mismos que sólo nos sacan un partido y medio tras 25 encuentros de Liga y cobran 10 veces más que los nuestros, y parece que hablan del Milan de Van Basten, Gullit y Rijkaard.

Y somos gilipollas porque con esos comentarios en contra de los nuestros lo único que hacemos es dar ventaja a los contrarios. Y pongo dos ejemplos muy claros. Rivas es un jugador técnicamente muy limitado, pero pocas veces suspende. De hecho, el año pasado fue uno de los pilares básicos del equipo y, esta temporada, mantiene más o menos ese estatus. Lucha, pelea, roba balones y no escatima una gota de sudor en el campo. En cambio, un gran sector de la afición le critica y le minusvalora.

En el Bilbao está Toquero. Un jugador de Segunda B que juega en un Primera División. Al igual que Rivas, Toquero es muy limitado técnicamente, pero también es de los que siempre aprueban. Es el complemento ideal de la estrella Llorente. Es como su escudero, pero la afición del Bilbao le enarbola como si fuera su líder. Lucha, pelea, da pases de gol y no escatima una gota de sudor en el campo. La grada corea su nombre, le postulan como Lehendakari, y hacen que su jugador se crezca todavía más en el césped.

La Real está completando una temporada magnífica. De hecho, a estas alturas, es la mejor de las últimas décadas en Primera exceptuando la del subcampeonato…, ¡pero
somos los más gilipollas de la Liga!

*Diego Carasusán es escritor (autor del libro "Txapeldunak" en conmemoración de los 25 años de la primera Liga de la Real), presidente de la Peña Real Tudela y periodista del Diario de Navarra.