Jornada 23: Real Sociedad 1-0 Osasuna
Misma historia
Fue un partido para acabar 3-0 al descanso y dejarlo, si no todo, casi todo visto para sentencia. Zurutuza un par de veces -si tuviera más gol, tendría muchos más equipos detrás-, Sarpong y Tamudo podían haber roto el dominio centrocampista de Osasuna que había desaparecido para el minuto 20'.
Pero el descanso llegó con 0-0. De nuevo, la Real quedaba al albur de un rival que, bien por la genialidad de Nekounam al larguero, bien por una decisión arbitral, podía hacer eso que tanto le gusta: hundir la línea de flotación realista. De nuevo y, esta vez, en casa, donde más duele.
Apuntaba a que el Osasuna, un equipo muerto que recordaba a la Real de 2007 al vivir más de las buenas intenciones que de las acciones, se iba a marchar con un punto. Avanzaba la segunda mitad (hasta entonces, salvo la posible expulsión de Flaño, no había nada que reseñar) y aparecía el dilema de decidirse ir a por los tres puntos o no perder el que daba la Federación.
Diremos que Martín Lasarte, además de a Agirretxe y Sutil, en el banquillo tenía a Zubikarai, Markel, Elusondo, Mikel González y Carlos Martínez. Poca historia para menos imaginación. ¿Qué tal retrasar a Zurutuza junto a Aranburu (ojalá veamos al de Rochefort en el pivote algún siglo de estos, aunque sea por probar) y sentar a Rivas? "Es que como ahora, por no apretar un poco más, llegue Osasuna y marque, adiós". Y al uruguayo, timorato lento, le hubieran llovido palos que hoy no caen.
En ese momento de dudas que suele ser la decena de los setenta, aapreció, tras un trabajo muy bien realizado, la buena suerte en forma de Tamudo, es decir, en forma de gol. Era el minuto 73'. Al principio había dominado, que no asustado, el Osasuna, luego la Real mandó, también a la vuelta de vestuarios, pero para el 65'-70', el choque daba la sensación de evaporado, finiquitado, de commedia finita.
Centró Dani Estrada -que repetía en el lateral- y el catalán hizo lo demás. Un fantástico control y remate contra el cuerpo de Ricardo. El balón volvió adonde Tamudo que, con tranquilidad, chutó con una rosca abierta que se coló en las mallas visitantes. Y ahí, sí, en unos minutos similares a los que el catalán marcó ante el Almería, se acabó. Todo el tiempo que había perdido Osasuna (durante el partido y durante la temporada) se les hacía necesario y la Real lo agradecía.
Los de Camacho tenían quince minutos para hacer algo que no habían hecho durante el resto del partido. Lasarte, para esto descarado, introdujo a Markel por Zurutuza y a Mikel González por Griezmann. Y, por fin, apenas se jugó a nada en esos minutos finales. Antes, Sarpong -que hasta que demuestre lo contrario ya puede considerarse el Songo'o de esta temporada- había dejado su sitio a un Sutil que aparecía por ambas bandas, complementándose con el centrocampista galo. Poca historia, pero correcta historia.
Pero, a pesar de lo anterior, el protagonista principal del encuentro, Tamudo aparte, fue Mikel Aranburu. El de Azpeitia completó uno de sus mejores partidos de la temporada -si no el mejor- tanto en colocación como en control del juego, algo que, vista su experiencia, debe dar día sí y día también. Y sirvió pases, por ejemplo a Tamudo, que no fueron gol por muy poco. Y junto a este Aranburu que fue de menos a más destacó Vadim Demidov, que debutaba de inicio y lo hizo con solvencia y sin complicarse la vida, ganando seguridad. Y ofreciéndola al resto de sus compañeros y a la afición.
Y sí. Con todo lo anterior, faltaban Prieto y Llorente, pero el equipo salió mentalizado de que ganaría el partido con los que estaban, no lamentando a los ausentes. Y así fue. Lo mismo pasó con una afición que ni perdona ni olvida lo sucedido en 2007 porque entonces se arrepintió de algo que tampoco olvida y fue consciente que no debió hacer: lo de 2001. El colegueo sano de la Parte Vieja se tornó en una buena bronca en el campo. Para acabar de aprender la lección, ya solo falta que esto ocurra contra el resto de los equipos de Primera. Incluido el Barcelona, que de guipuzcoano tiene lo que el Betis de Esnaola.
Se volvió a cumplir la máxima: rival con la portería a cero, victoria de la Real. En el caso de ayer, la diferencia, una de muchas, entre donostiarras y Osasuna es que mientras estos dan la talla para ganar al Madrid y no dan pie con bola en el resto de encuentros, los de Lasarte hicieron el ridículo en el Camp Nou y el Santiago Bernabéu para dar (y mucho) la cara en el 90% del resto de partidos. La consecuencia es lógica, sobre todo tras ganar también en Gijón, Getafe o Málaga: 31 puntos, igualados con el séptimo puesto que dará acceso a Europa League.
Lo dijo Raynald Denoueix: "El éxito no es un objetivo, sino la consecuencia". Ayer se volvió a cumplir la máxima. Los de Lasarte pusieron por delante el trabajo y el control de unos nervios que por momentos pudieron desatarse fruto de la impotencia. Sobre todo porque la Real, simplemente, falló demasiado. Una vez más.
Pero el descanso llegó con 0-0. De nuevo, la Real quedaba al albur de un rival que, bien por la genialidad de Nekounam al larguero, bien por una decisión arbitral, podía hacer eso que tanto le gusta: hundir la línea de flotación realista. De nuevo y, esta vez, en casa, donde más duele.
Apuntaba a que el Osasuna, un equipo muerto que recordaba a la Real de 2007 al vivir más de las buenas intenciones que de las acciones, se iba a marchar con un punto. Avanzaba la segunda mitad (hasta entonces, salvo la posible expulsión de Flaño, no había nada que reseñar) y aparecía el dilema de decidirse ir a por los tres puntos o no perder el que daba la Federación.
Diremos que Martín Lasarte, además de a Agirretxe y Sutil, en el banquillo tenía a Zubikarai, Markel, Elusondo, Mikel González y Carlos Martínez. Poca historia para menos imaginación. ¿Qué tal retrasar a Zurutuza junto a Aranburu (ojalá veamos al de Rochefort en el pivote algún siglo de estos, aunque sea por probar) y sentar a Rivas? "Es que como ahora, por no apretar un poco más, llegue Osasuna y marque, adiós". Y al uruguayo, timorato lento, le hubieran llovido palos que hoy no caen.
En ese momento de dudas que suele ser la decena de los setenta, aapreció, tras un trabajo muy bien realizado, la buena suerte en forma de Tamudo, es decir, en forma de gol. Era el minuto 73'. Al principio había dominado, que no asustado, el Osasuna, luego la Real mandó, también a la vuelta de vestuarios, pero para el 65'-70', el choque daba la sensación de evaporado, finiquitado, de commedia finita.
Centró Dani Estrada -que repetía en el lateral- y el catalán hizo lo demás. Un fantástico control y remate contra el cuerpo de Ricardo. El balón volvió adonde Tamudo que, con tranquilidad, chutó con una rosca abierta que se coló en las mallas visitantes. Y ahí, sí, en unos minutos similares a los que el catalán marcó ante el Almería, se acabó. Todo el tiempo que había perdido Osasuna (durante el partido y durante la temporada) se les hacía necesario y la Real lo agradecía.
Los de Camacho tenían quince minutos para hacer algo que no habían hecho durante el resto del partido. Lasarte, para esto descarado, introdujo a Markel por Zurutuza y a Mikel González por Griezmann. Y, por fin, apenas se jugó a nada en esos minutos finales. Antes, Sarpong -que hasta que demuestre lo contrario ya puede considerarse el Songo'o de esta temporada- había dejado su sitio a un Sutil que aparecía por ambas bandas, complementándose con el centrocampista galo. Poca historia, pero correcta historia.
Pero, a pesar de lo anterior, el protagonista principal del encuentro, Tamudo aparte, fue Mikel Aranburu. El de Azpeitia completó uno de sus mejores partidos de la temporada -si no el mejor- tanto en colocación como en control del juego, algo que, vista su experiencia, debe dar día sí y día también. Y sirvió pases, por ejemplo a Tamudo, que no fueron gol por muy poco. Y junto a este Aranburu que fue de menos a más destacó Vadim Demidov, que debutaba de inicio y lo hizo con solvencia y sin complicarse la vida, ganando seguridad. Y ofreciéndola al resto de sus compañeros y a la afición.
Y sí. Con todo lo anterior, faltaban Prieto y Llorente, pero el equipo salió mentalizado de que ganaría el partido con los que estaban, no lamentando a los ausentes. Y así fue. Lo mismo pasó con una afición que ni perdona ni olvida lo sucedido en 2007 porque entonces se arrepintió de algo que tampoco olvida y fue consciente que no debió hacer: lo de 2001. El colegueo sano de la Parte Vieja se tornó en una buena bronca en el campo. Para acabar de aprender la lección, ya solo falta que esto ocurra contra el resto de los equipos de Primera. Incluido el Barcelona, que de guipuzcoano tiene lo que el Betis de Esnaola.
Se volvió a cumplir la máxima: rival con la portería a cero, victoria de la Real. En el caso de ayer, la diferencia, una de muchas, entre donostiarras y Osasuna es que mientras estos dan la talla para ganar al Madrid y no dan pie con bola en el resto de encuentros, los de Lasarte hicieron el ridículo en el Camp Nou y el Santiago Bernabéu para dar (y mucho) la cara en el 90% del resto de partidos. La consecuencia es lógica, sobre todo tras ganar también en Gijón, Getafe o Málaga: 31 puntos, igualados con el séptimo puesto que dará acceso a Europa League.
Lo dijo Raynald Denoueix: "El éxito no es un objetivo, sino la consecuencia". Ayer se volvió a cumplir la máxima. Los de Lasarte pusieron por delante el trabajo y el control de unos nervios que por momentos pudieron desatarse fruto de la impotencia. Sobre todo porque la Real, simplemente, falló demasiado. Una vez más.
Ficha técnica
Real Sociedad: Bravo, Dani Estrada, Ansotegi, Demidov, De la Bella, Rivas, Aranburu, Sarpong (Sutil, min. 56), Zurutuza (Markel, min. 76), Griezmann (Mikel González, min. 87) y Tamudo.
CA Osasuna: Ricardo, Damiá, Josetxo, Flaño, Monreal, Puñal (Vadocz, min. 81), Nekounam, Masoud (Calleja, min. 63), Camuñas, Pandiani y Coro (Leka, min. 46).
Goles: 1-0, min.73: Tamudo.
Árbitro: Turienzo Álvarez (colegio castellano leonés). Amarillas a Markel; Flaño, Josetxo, Calleja y Damiá (dos, expulsado en el 89').
Real Sociedad: Bravo, Dani Estrada, Ansotegi, Demidov, De la Bella, Rivas, Aranburu, Sarpong (Sutil, min. 56), Zurutuza (Markel, min. 76), Griezmann (Mikel González, min. 87) y Tamudo.
CA Osasuna: Ricardo, Damiá, Josetxo, Flaño, Monreal, Puñal (Vadocz, min. 81), Nekounam, Masoud (Calleja, min. 63), Camuñas, Pandiani y Coro (Leka, min. 46).
Goles: 1-0, min.73: Tamudo.
Árbitro: Turienzo Álvarez (colegio castellano leonés). Amarillas a Markel; Flaño, Josetxo, Calleja y Damiá (dos, expulsado en el 89').
- Crónica web Real Sociedad.
- Crónica web CA Osasuna.
- Crónica de Juan Rodríguez Millán.
- Acta RFEF.

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