24/01/11

Jornada 20: Villarreal 2-1 Real Sociedad

Lección sin aprender



La Real lo hace todo. Lo bueno y lo malo. Lo de arriba y lo de abajo. Lo de delante y lo de detrás. Lo de la izquierda y lo de la derecha. A lo largo del partido y poco a poco. Lo hace todo. Lo que le corresponde hacer a ella y lo que debería hacer el rival. Todo con un máximo de catorce jugadores y en apenas noventa minutos. Así se adelanta en el marcador y acaba perdiendo o deja que el Sporting marque para luego endosarle tres. Todo.

En Villarreal volvió a pasar. A un Prieto que estaba desaparecido le sustituyó un Estrada que puso un buen balón que Aranburu remató a gol. A un Mikel Gonzalez lateralizado que se las veía y deseaba cada vez que intentaba dar una salida ordenada –y que encontrara a un jugador de la misma camiseta– le relevaba un Griezmann demasiado alejado de su zona de peligro pero que permitía menos apuros al jugar hacia arriba.

El conjunto de Miguel Ángel Garrido intentó acosar al de Martín Lasarte –aunque no fue la tromba que se esperaba–. Aún así, no fue hasta el décimo minuto cuando la Real dispuso del balón durante más de medio minuto, con combinaciones de banda a banda aunque tuviera que ser por los pies de los centrales. Todo bastaba con tal de desactivar a un Villarreal que ayer, por culpa de la resaca copera y por culpa de la Real, no fue el vendaval intratable que recibe en El Madrigal.

Este era un buen punto de partida. Los blanquiazules daban la cara –empieza a ser hora de no conformarse solo con eso, aunque sea una exigencia mínima en todos los partidos– y no pasaban apuros ante los castellonenses. No era el show de los brazos caídos de Barcelona y eso ya era algo después de una semana reconociendo la superioridad rival como venda antes de la herida.

A diferencia del partido de Anoeta, el Villarreal seguía acumulando como acostumbra a jugadores por el centro, pero, con la lección aprendida, Garrido dio la orden a sus laterales de incorporarse al ataque desde el comienzo y con insistencia: había que reventar el entramado defensivo de la Real. No lo consiguió y el que dio primero, que no dio dos veces, fue el equipo de Lasarte.

Dani Estrada, que comienza a tomarle el ritmo a la categoría, puso un balón pasado en el segundo palo para que Llorente lo sirviera al centro del área, donde aparecía Aranburu –que ayer hacía de Zurutuza– para marcar de un testarazo su tercer tanto en dos partidos. Pero ninguno de ellos ha dado puntos a la Real: los de Getafe no fueron más que la rúbrica del 0-4 y el de Villarreal…

El de ayer se fue por el sumidero antes del descanso, cuando los de Lasarte esperaban el intermedio para refrescar ideas y recuperar fuerzas ante una segunda mitad que ya sí se esperaba de acoso y derribo. Pero la jugada que marcó el partido vino antes de marcharse a la caseta. Y no era nueva. Un jugador, Markel Bergara, que recibe un balón complicado –Mikel Gonzalez, que vio la quinta amarilla, era su remitente–, que se lo roban, que pasar rápido a su Kanouté particular –llámese Rossi– y que bate a Bravo en un abrir y cerrar de ojos. Empate a uno por darle al rival algo que se tenía que haber cocinado él. Como en las jornadas anteriores. Y como contra el Valencia, cuando Gonzalez no tumbó a Aduriz en el 1-2, Bergara no fue capaz de frenar en falta (y ganarse una amarilla, claro) a Cazorla.

Al minuto de volver del descanso, como en Alicante, el marcador reflejaba el 2-1. Los protagonistas locales, Cazorla y Rossi, los mismos. Quien, dormido en los laureles, pierde el balón, Xabi Prieto. Todo estaba perdido hasta que Lasarte, antes de lo que suele hacer, despertó. Y lo hizo de una manera que no es habitual tampoco. Sentó a Llorente y Markel para meter en el 56’ a Tamudo y Sarpong. En el 81’, cuando la Real daba el callo y la sensación de empatar, el uruguayo quemaría naves con el tercer cambio: Illarramendi –debut en Primera– por Rivas.

La Real, lo demostró ayer también, es un equipo al que es difícil hacerle gol, pero cuando se abre de par en par, como las aguas ante Moisés, situación que se repite en un par de ocasiones por encuentro, los rivales entran. Aduriz, Kanouté y Rossi, pero también Ulloa en Almería, lo aprovechan. Y ayer no encajó más gracias a la rápida recuperación de Claudio Bravo, que ayer volvió a rayar a gran altura después de haber tocado fondo en los partidos contra el Barcelona y el Valencia.

Insuficiente. La Real cojeó por la derecha y por el centro, y Griezmann no parece que esté para asumir tantos galones aunque atesore calidad para hacerlo. Sarpong tuvo por delante el mayor tiempo de juego de cuando ha salido como revulsivo y lo aprovechó. Al menos en los diez primeros minutos en los que Muñiz Fernández, asistido rematadamente mal en las bandas, obvió un penalty claro. Prueba para el comité de turno: la amarilla que vio el holandés por zambullirse no tiene razón de ser.

Según pasaban los minutos, el Villarreal tiró de la manta hacia atrás. El cansancio copero y los cambios realistas también hicieron mella en el equipo de un Garrido que dio entrada a Marchena, un defensa que pertenece al Antiguo Régimen. Final: 2-1.

Tanto nadar para ahogarse en la orilla, dijeron algunos. Otros se quedaron con lo positivo –que lo hubo– y otros, con lo negativo repetido. Reincidiente. Y duele echar por la borda lo que uno, pese a lo que digan, se había hecho merecedor de lograr. Y echarlo, cómo si no, por culpa de uno mismo. La sorpresa está cada vez más cerca. Con no hacer lo que tiene que hacer el rival, basta.


Ficha técnica
Villarreal: Diego López, Mario, Gonzalo, Musacchio, Capdevila, Cazorla, Bruno, Borja Valero (Cicinho, min. 86), Cani (Marchena, min. 78), Rossi y Marco Rubén.

Real Sociedad: Bravo, Estrada, Ansotegi, labaka, Mikel González, Aranburu, Rivas (Illarramendi, min. 82), Markel (Sarpong, min. 56), Xabi Prieto, Griezmann y Llorente (Tamudo, min. 56).

Goles: 0-1, min. 30: Aranburu; 1-1, min. 40: Rossi; 2-1, min. 47: Rossi.

Árbitro: Muñiz Fernández (colegio asturiano). Amarillas para Cani; Mikel González (quinta), Aranburu, Xabi Prieto y Sarpong.


- Crónica web Real Sociedad.
- Acta RFEF.