Jornada 18: Real Sociedad 2-3 Sevilla
Sangrante
Cuando parecía que las remontadas no podían ser más flagrantes, la Real dio ayer una nueva vuelta de tuerca. Los de Martín Lasarte ofrecieron una imagen más bien positiva, se adelantaron dos veces en el marcador y el Sevilla les remontó no una, sino dos veces en el mismo partido.
Cuando las miradas estaban puestas en el cacao que podía organizar Jesús Navas por la derecha del ataque visitante, la Real respondió bien al reto. Lasarte sentó a un mal De la Bella y dio la oportunidad a Mikel González en el flanco izquierdo -con el apoyo de Sutil-, dejando el derecho a Dani Estrada. Nada de esto serviría cuando el balón saliera de la esquina.
Tras unos minutos iniciales sin más historia que unas apariciones de Luis Fabiano y Llorente, Rivas, desde fuera del área y tras recibir un pase de González desde el interior de ella, lanzaba un disparo -prácticamente el primero del partido para los suyos- que Palop era incapaz de detenerlo. En el minuto 22, cuando el Sevilla mayor intensidad empezaba a coger, la Real se adelantaba en el marcador. Menos da una piedra, pensaron muchos.
Pero la piedra dio. Un minuto después. Córner a favor del Sevilla que vuela al segundo palo. Luis Fabiano -un delantero- la peina hacia el centro del área. Kanouté -otro delantero- se halla solo. Exacto: empate a uno.
El partido volvió a un cauce más o menos esperado hasta que veinte minutos más tarde, un escorado Llorente se armó un contraataque en el que, con un defensor rival encima, vio a Palop adelantado de una manera extraña. Chutó y halló premio. 2-1 a falta de dos minutos para un descanso que lució ese mismo marcador. Aplausos y bocadillo tranquilo en Anoeta.
Porque con el último bocado se acabó la pausa. La Real no salió dispuesta a temporizar esfuerzos ni a controlar a un Sevilla vulnerable. No hubo que esperar más que quince minutos para que Luis Fabiano, con Negredo por Renato sobre el césped y Kanouté ligeramente desplazado de la posición que había ocupado hasta entonces -cambio clave que deshizo la zaga-, y el propio atacante africano firmaran dos tantos en otros tantos minutos. El del empate, de otro córner, esta vez bajo, que nadie es capaz de desactivar hasta un segundo palo en el que el brasileño iguala. El tercero viene de un error impropio de Prieto en el centro del campo. Pérdida de balón absurda y Negredo asiste a Kanouté en una jugada rápida. 2-3 en el minuto 65.
Martín Lasarte respondió. Entendamos así meter a Sarpong y Tamudo por Sutil y Elustondo en los minutos 68 y 71 (¿por qué no a la vez?). El primero no es el revulsivo que fue y el segundo asoma desorientado. Tampoco había más jugadores ofensivos en la convocatoria. ¿Aprovechar los centros de De la Bella por la izquierda? Una opción que Lasarte no ejecutó.
El Sevilla apenas volvió a asomar desde entonces por la puerta de Bravo. El pecado más grave del árbitro, parece una costumbre mencionarlo siempre, fue su parcial reparto de amonestaciones a uno y otro lado del campo. Comprado con lo que han sufrido los realistas semanas atrás, lo de Estrada Fernández ayer fue como robar una patata frita al de al lado. Pecata minuta.
Aunque Prieto, muy activo otra vez en la recta final, no opine lo mismo y algún día alce la voz ante tanto acoso indecente. A partir del 2-3 se demostró lo mismo que se veía cuando la Real se veía por debajo en el marcador y faltaba, como ayer, media hora larga por delante: mucho ruido y pocas nueces. Ansotegi pudo poner el 3-3, quizá Llorente en una jugada previa o mejor Prieto. Sarpong y Tamudo estaban sobre el campo, pero no hubo manera de hacer que los cimientos del Sevilla, débiles, volvieran a temblar. Dos veces habían sido suficientes.
Cuando encaja golpes, la Real los sufre mucho. Es normal. En lugar de protegerse, los de Lasarte reciben en este último mes golpes con cada vez mayor facilidad. Como si casi cada semana jugaran contra el Barcelona. Como asumido que el rival -llámese Aduriz, llámese Villa, llámese Bertolo, llámese Negredo- ha de llegar al área propia y que, cuando lo hace, genera un "uy" que quieta año y medio de vida a los seguidores realistas. Siete goles en contra en tres choques y doce si se quiere desnivelar más la media con el del Camp Nou.
Aquel choque que no valía para nada, solo para "disfrutar" -sadomasoquistamente-, acabó 5-0. Como en la temporada de José Mari Amorrortu. El vizcaíno fue despedido tras arrancar en Barcelona, con idéntico resultado, una racha de doce partidos en la que cosechó una victoria. Esta vez el equipo da mayor garantías, acostumbra a jugar y a ser más en el campo que sus rivales, el equipo parece haber dejado de tragarse entrenadores como gominolas y el club no está inmerso en la vorágine aquella. Pero la sangría en el campo es idéntica.
Cuando las miradas estaban puestas en el cacao que podía organizar Jesús Navas por la derecha del ataque visitante, la Real respondió bien al reto. Lasarte sentó a un mal De la Bella y dio la oportunidad a Mikel González en el flanco izquierdo -con el apoyo de Sutil-, dejando el derecho a Dani Estrada. Nada de esto serviría cuando el balón saliera de la esquina.
Tras unos minutos iniciales sin más historia que unas apariciones de Luis Fabiano y Llorente, Rivas, desde fuera del área y tras recibir un pase de González desde el interior de ella, lanzaba un disparo -prácticamente el primero del partido para los suyos- que Palop era incapaz de detenerlo. En el minuto 22, cuando el Sevilla mayor intensidad empezaba a coger, la Real se adelantaba en el marcador. Menos da una piedra, pensaron muchos.
Pero la piedra dio. Un minuto después. Córner a favor del Sevilla que vuela al segundo palo. Luis Fabiano -un delantero- la peina hacia el centro del área. Kanouté -otro delantero- se halla solo. Exacto: empate a uno.
El partido volvió a un cauce más o menos esperado hasta que veinte minutos más tarde, un escorado Llorente se armó un contraataque en el que, con un defensor rival encima, vio a Palop adelantado de una manera extraña. Chutó y halló premio. 2-1 a falta de dos minutos para un descanso que lució ese mismo marcador. Aplausos y bocadillo tranquilo en Anoeta.
Porque con el último bocado se acabó la pausa. La Real no salió dispuesta a temporizar esfuerzos ni a controlar a un Sevilla vulnerable. No hubo que esperar más que quince minutos para que Luis Fabiano, con Negredo por Renato sobre el césped y Kanouté ligeramente desplazado de la posición que había ocupado hasta entonces -cambio clave que deshizo la zaga-, y el propio atacante africano firmaran dos tantos en otros tantos minutos. El del empate, de otro córner, esta vez bajo, que nadie es capaz de desactivar hasta un segundo palo en el que el brasileño iguala. El tercero viene de un error impropio de Prieto en el centro del campo. Pérdida de balón absurda y Negredo asiste a Kanouté en una jugada rápida. 2-3 en el minuto 65.
Martín Lasarte respondió. Entendamos así meter a Sarpong y Tamudo por Sutil y Elustondo en los minutos 68 y 71 (¿por qué no a la vez?). El primero no es el revulsivo que fue y el segundo asoma desorientado. Tampoco había más jugadores ofensivos en la convocatoria. ¿Aprovechar los centros de De la Bella por la izquierda? Una opción que Lasarte no ejecutó.
El Sevilla apenas volvió a asomar desde entonces por la puerta de Bravo. El pecado más grave del árbitro, parece una costumbre mencionarlo siempre, fue su parcial reparto de amonestaciones a uno y otro lado del campo. Comprado con lo que han sufrido los realistas semanas atrás, lo de Estrada Fernández ayer fue como robar una patata frita al de al lado. Pecata minuta.
Aunque Prieto, muy activo otra vez en la recta final, no opine lo mismo y algún día alce la voz ante tanto acoso indecente. A partir del 2-3 se demostró lo mismo que se veía cuando la Real se veía por debajo en el marcador y faltaba, como ayer, media hora larga por delante: mucho ruido y pocas nueces. Ansotegi pudo poner el 3-3, quizá Llorente en una jugada previa o mejor Prieto. Sarpong y Tamudo estaban sobre el campo, pero no hubo manera de hacer que los cimientos del Sevilla, débiles, volvieran a temblar. Dos veces habían sido suficientes.
Cuando encaja golpes, la Real los sufre mucho. Es normal. En lugar de protegerse, los de Lasarte reciben en este último mes golpes con cada vez mayor facilidad. Como si casi cada semana jugaran contra el Barcelona. Como asumido que el rival -llámese Aduriz, llámese Villa, llámese Bertolo, llámese Negredo- ha de llegar al área propia y que, cuando lo hace, genera un "uy" que quieta año y medio de vida a los seguidores realistas. Siete goles en contra en tres choques y doce si se quiere desnivelar más la media con el del Camp Nou.
Aquel choque que no valía para nada, solo para "disfrutar" -sadomasoquistamente-, acabó 5-0. Como en la temporada de José Mari Amorrortu. El vizcaíno fue despedido tras arrancar en Barcelona, con idéntico resultado, una racha de doce partidos en la que cosechó una victoria. Esta vez el equipo da mayor garantías, acostumbra a jugar y a ser más en el campo que sus rivales, el equipo parece haber dejado de tragarse entrenadores como gominolas y el club no está inmerso en la vorágine aquella. Pero la sangría en el campo es idéntica.
Ficha técnica
Real Sociedad: Bravo; Estrada, Labaka, Ansotegi, Mikel González; Rivas, Elustondo (Tamudo, min. 73), Xabi Prieto, Sutil (Sarpong, min. 68), Zurutuza; Llorente.
Sevilla: Palop (Varas, min 46); Cáceres, Alexis, Escudé, Fernando Navarro; Jesús Navas, Romaric, Renato (Negredo, min 62), Perotti; Kanouté y Luis Fabiano. (Cigarini, min. 80).
Goles: 1-0: Diego Rivas, min. 23; 1-1, Kanouté, min. 25; 2-1 min. 43: Joseba Llorente; 2-2, min. 63: Luis Fabiano; 2-3, min. 65: Kanouté.
Árbitro: Estrada Fernández (colegio catalán). Amonestó a Diego Rivas, Mikel González; Fernando Navarro.
Real Sociedad: Bravo; Estrada, Labaka, Ansotegi, Mikel González; Rivas, Elustondo (Tamudo, min. 73), Xabi Prieto, Sutil (Sarpong, min. 68), Zurutuza; Llorente.
Sevilla: Palop (Varas, min 46); Cáceres, Alexis, Escudé, Fernando Navarro; Jesús Navas, Romaric, Renato (Negredo, min 62), Perotti; Kanouté y Luis Fabiano. (Cigarini, min. 80).
Goles: 1-0: Diego Rivas, min. 23; 1-1, Kanouté, min. 25; 2-1 min. 43: Joseba Llorente; 2-2, min. 63: Luis Fabiano; 2-3, min. 65: Kanouté.
Árbitro: Estrada Fernández (colegio catalán). Amonestó a Diego Rivas, Mikel González; Fernando Navarro.
- Crónica EFE.
- Crónica web Real Sociedad.
- Crónica de Juan Rodríguez Millán.
- Acta RFEF.

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