07/04/10

En caliente, por Diego Carasusán*

La salsa del fútbol

El otro día escuché un debate sobre fútbol entre aficionados en el que discutían sobre la conveniencia de introducir medios tecnológicos que faciliten la labor del árbitro. Hablaban de utilizar sistemas parecidos al ‘Ojo de Halcón’ del tenis para evitar la polémica que una semana sí y la otra también llenan páginas de periódicos y ponen a los trencillas a los pies de los caballos. Uno de los tertulianos afirmó estar en contra de estas soluciones y aseguró que, sin la ‘moviola’, el fútbol perdería gran parte de su esencia. “Sin los errores del árbitro…, ¿de qué íbamos a hablar los lunes en el bar?”, se preguntó.

Esa esencia a la que aludía el citado individuo emana de los seguidores. Son comentarios, muchas veces hechos sin base, pero que en verdad alegran la existencia de los aficionados al fútbol.

El domingo, cuando la Real peleaba sobre el césped de Anoeta frente al Hércules, un servidor se encontraba sufriendo como un bellaco en el bar La Estrella de Tudela. Alguna vez ya les he hablado de este lugar. En él nació la peña realista que me honro en presidir y es punto de encuentro de gran parte de los socios de la entidad, sobre todo cuando por la televisión del Ojazos -mote del dueño del local- juega nuestro equipo.

Quizás fuera por la alegría de saber que Jesús había vuelto a resucitar un año más, o por cualquier otra cuestión más terrenal, pero uno de los socios más veteranos de la peña estaba especialmente alegre. Ya me entienden. El vaso de vino que portaba en sus manos era gran culpable de su estado de satisfacción general, y se dedicó a compartir su alegría con el resto de compañeros que allí nos encontrábamos.

Pese a la tensión del partido, los socarrones comentarios del amigo en cuestión pusieron al partido esa ‘esencia’ de la que hablaba al principio de este texto. Y es que el protagonista de este comentario es un acérrimo defensor de la cantera realista, con lo que no le gusta nada ver que Bueno le quite el puesto a Agirretxe, o que Nsue suba y baje la banda, aunque su inquilino principal estuviera sancionado.

Nada más aparecer el mallorquín en la pantalla, con su llamativo moño al viento, recibió el primer comentario glorioso de la mañana. “¡Joer, qué pintas!..., pero si yo a éste le he visto de picador con el Juli”, gritó en mitad de una jugada. Todavía no se habían apagado las carcajadas provocadas por este ‘puyazo’ cuando el siguiente en salir en imagen fue el nombrado Carlos Bueno. “¡Pero mira a ese!..., si tiene más años que la catedral de Tudela”...

El caso es que Bueno hizo una vaselina espectacular que Nsue remachó a la red. 1-0 y tres puntos vitales para el zurrón. El viejo y el del moño hicieron lo más difícil. Ante tal logro y tales protagonistas cualquiera hubiera apostado a que el ‘comentarista dominguero’ desaparecería rápidamente abochornado, pero no fue así. Ahí siguió todo el partido. Entrando y saliendo del bar, hablando con todo el que se encontraba -lo conociese o no- y, lo que era más importante para el amigo ojazos, haciendo gasto en la barra.

En definitiva, una mañana redonda. Victoria y risas entre amigos. Esta es la verdadera esencia del fútbol…, ¿o del alcohol?


*Diego Carasusán es escritor (autor del libro "Txapeldunak" en conmemoración de los 25 años de la primera Liga de la Real), presidente de la Peña Real Tudela y periodista del Diario de Navarra.

05/04/10

Jornada 31: Real Sociedad 1-0 Hércules

Vuelo final



"Señores pasajeros, les habla el comandante Lasarte. El vuelo RS-1909 con destino a Primera está a punto de comenzar las maniobras de aterrizaje. Les rogamos que se abrochen los cinturones y permanezcan en sus asientos. Gracias".

Restan once jornadas que se cuentan hacia atrás. Como los cohetes que vuelan -o dicen que van- a la Luna. 33 puntos y se acabó. El momento crítico, el de la verdad. El de reintegrarse en la atmósfera de los 70 puntos. Operación difícil pero imprescindible. Y asequible de seguir con la línea trazada ante el Hércules.

Lasarte, el comandante del principio, sabía adónde tenía que llevar al equipo. No se hablaba de revanchas ni de superar el 5-1 de la ida. Como si fuera a ser fácil ganar. El uruguayo sentó a Elustondo, retrasó a Aranburu y situó a Zurutuza como falso Prieto. Lo reconoció en la rueda de prensa, con Nsue por la derecha, el equipo necesitaba alguien con "calidad", que "supiera dar pausa al juego, acelerarlo...".

El de Rochefort lideró el ataque realista y antes del gol, en el 33', los locales ya dispusieron de tres claras ocasiones para batir al mismo guardameta que Savio no pudo marcar. Griezmann de volea, Bueno al picársela corta al portero y el mismo charrúa al estrellar un contragolpe en el larguero. Rechace para Nsue y cabezazo hacia abajo. 1-0.

A partir de ahí, la historia cambió. Un pistolero salido del Cinturón de Hierro de Bilbao se ganó la expulsión a pulso en la primera parte. Esteban Vigo, el Boquerón Esteban, decidió retirarlo del campo en el mismo descanso: metió a Gerardo en lugar de Del Olmo. En la segunda parte, Sergio, el central, vivió la misma situación. Además de cometer una falta clara, que el colegiado Ontanaya López -lejos de la imagen pirómana vendida por el técnico del Real Unión- indicó, se encaró con medio mundo, inclúyase el árbitro. Era la prueba evidente de que la Real, aunque su entrenador rival dijera lo contrario, tenía el partido dominado.

Pero el 1-0 era renta corta y más ante un equipo de calidad como el alicantino. "Si han llegado hasta ahí, será por algo". Las jugadas a balón parado eran muy peligrosas: llegaron a botar hasta tres saques de esquina consecutivos. Y en una de esas jugadas, dispararon tres veces a la meta de Zubikarai. La misma jugada que el día del Numancia entró, ayer no traspasó la línea de gol. Incluso el arquero realista, que intervino en una ocasión clara, desbarató los planes visitantes. Paradón.

"Bautista [lateral izquierdo del Hércules] es un jugador de fútbol nefasto. Tácticamente inútil, tensión cero, actitud patética y fundamentos inexistentes. Directamente, no debería estar en este equipo ni en ninguno de la categoría. Ni vale, ni hace esfuerzo por suplir esa carencia como hacen otros. Símplemente". La Real no lleva cinco partidos consecutivos sin ganar, otros tantos sin marcar un tanto, cuatro derrotas y un empate ante un Murcia con nueve jugadores, pero las críticas contra el equipo entre afición y medios de comunicación mediterráneos -basta escuchar la rueda de prensa de Vigo tras el encuentro- han llegado al negro desde el color blanco más inmaculado con el que lo pintaban todo tres meses atrás. This is football. Esto puede pasar en cualquier lado en cualquier momento, también en Anoeta.

Aunque ayer no fuera ese día. La Real vio tres tarjetas amarillas. Songo'o en el 78' (por agarrón), Elustondo en el 81' (por agarrón) y Johnatan Estrada en el 89' (por derribo). La Santísima Trinidad que había entrado en el campo en la segunda parte. Casualidad o no, dejan a las claras lo que quería el comandante. Incluso Calidoso se permitió el lujo de dar tres buenos pases a ritmo de cumbia que, en otras circunstancias, hubiesen supuesto el cerrojazo a la puerta alicantina.

El Hércules aterrizó en Gipuzkoa a bordo de un pequeño (les llaman "coqueto") avión chárter. De unas "30 plazas". "El trayecto -contaron" ha tenido bastantes turbulencias, aunque ello no ha impedido que la plantilla llegue a su destino a la hora que más o menos estaba prevista". Llegar llegaron, pero lo hicieron para perder en una semana inoportuna, como lo hubiese sido para la Real. Su propietario, Enrique Ortiz, les aseguró 42.000 euros de prima si lograban 4 puntos en sus últimos dos partidos, cifra que aumentaba a los 60.000 de conseguir el pleno de victorias. El Nàstic ganó en Alicante, la Real le ganó al Hércules. Mismo equipo cuyo dueño no dudó al señalar (en diciembre) que "el objetivo del Hércules en Primera será la Champions".

La Real abre brecha. Los donostiarras se acercan al aeropuerto de destino. Resta lo más difícil e imprescindible. Lo que hace dos años en Segunda o tres, en Primera, no se consiguió hacer. Entonces estaba en la mano y solo faltó cerrarla para que el objetivo no escapara. Lo hizo. Primero en Vitoria, en el otro, ante el Racing en Anoeta, con perdón. Calatayud quien, definivitamente, abrió el paréntesis de esos cuarenta años en Primera al celebrar aquella pena máxima como si fuera la final de la Champions. Ante el mismo malacitano, la Real vuelve a cosechar tres puntos en Anoeta en un partido televisado en domingo a la hora del Ángelus. El vuelo RS-1909 ahora mismo planea en el cielo. Toca aterrizar: abróchense los cinturones.


Ficha técnica
Real Sociedad: Zubikarai, Carlos Martínez, Ansotegi, Mikel González, De la Bella; Rivas, Aranburu, Nsue (Songo'o, min. 63), Zurutuza (Elustondo, min. 75), Griezmann (Johnatan Estrada, min. 81); Carlos Bueno.

Hércules: Calatayud; Dani Bautista, Rodríguez, Sergio Díaz, Juanra; Cristian (Tote, min. 70), Farinós, Sendoa (Kiko, min. 60), Del Olmo (Gerardo, min. 46), Rufete; Delibasic.

Gol: 1-0, Emilio Nsue, de cabeza.

Árbitro: Ontanaya López (colegio castellano-manchego). Amarillas para Estrada, Songo'o, Elustondo; Sergio Rodríguez, Farinós y Tote.


- Crónica EFE.
- Crónica web Real Sociedad.
- Acta RFEF.