26/09/10

Jornada 5: Mallorca 2-0 Real Sociedad

Sin argumentos



Iba a ser diferente. El campo, mucho más amplio y con pistas de atletismo, y el equipo, al que le gustaba sobar la pelota mucho más que al Osasuna -otro estilo de juego-, componían una ocasión pintiparada para el borrón y cuenta nueva que defendían los protagonistas del choque de Pamplona ni dos minutos después de acabar aquel.

Ni por esas. Los de Lasarte ejecutaron en Mallorca la misma partitura malsonante que interpretaron el martes y el resultado fue casi el mismo: una primera parte de espanto carente de intensidad y una segunda más entonada de la que se salvan los minutos iniciales. El resto, sin los pagadores de platos rotos Bergara y Elustondo sobre el campo, fue para echarlo al mismo contenedor que estrenaron el martes.

La lección de Osasuna parecía aprendida. Muchos jugadores hablaban de "levantarse y mirar para adelante". Que lo del Reyno de Navarra no tenía vuelta atrás. Hasta que llegó el Mallorca. El conjunto de Laudrup, del que durante la semana se había insistido en que no era el que deslumbró la pasada temporada, cuenta con tres ex realistas en sus filas (Martí, Víctor y Nsue) y apuesta por jugar la pelota todo lo necesario, de lado a lado del terreno de juego. Eso, decían algunos expertos, vendría bien a la Real.

Y fue lo que hizo desde el pitido inicial. Pero los de Lasarte no se pisparon. Aturdidos, veían a los bermellones pasar por un lado y por el otro, con rigor en las incorporaciones de atrás y casi todo máximo al segundo toque, sin apenas conducciones. No era el vendaval, pero el cielo estaba negro encapotado y que lloviera era cuestión de tiempo.

Siete minutos. Porque el primer tanto del Mallorca fue fruto de una relajación defensiva de la que el argentino Cavenaghi se aprovechó tras un par de revueltas. El segundo, en la segunda mitad, ídem a la salida de un córner prolongado al segundo palo. Un par de marcas flojas, otro par de despistes y el Mallorca rentabiliza lo que el Girona fallaba. La diferencia entre la Segunda y la Primera División.

De mientras, el choque no tuvo más historia. Si la principal fortaleza defensiva de la Real era el centro, por donde se mostró casi inexpugnable ante el Real Madrid o el Villarreal -los rivales ayudaban al empeñarse en atacar por esa zona-, Laudrup ordenó aprovechar más que nunca el ancho del verde.

El balón lo tenían que sacar jugado entre los centrales y Rivas, con el pésimo porcentaje de acierto lógico. Los tres estiletes ofensivos de la Real, en la mediapunta, apenas aparecieron. De Tamudo, por lo tanto, resulta estéril hablar. La consecuencia es que los donostiarras apenas dispusieron de ocasiones para hacer algo ante el meta Dudu Aouate.

Fue un partido sin incidencias. La lesión de uno de los centrales locales, Nunes, daba paso a Rubén, que a los diez minutos de entrar en el campo veía una tarjeta amarilla que bien pudo ir acompañada de la segunda al poco de volver de los vestuarios y dar un pisotón a un flojo De la Bella. Pero ni por esas tampoco. Algún que otro tiro del Mallorca al palo, una ocasión de Griezmann, otra de Zurutuza, otra de Llorente y dos de Ansotegi, no muy claras, son un pobre bagaje para un partido que se dice de la máxima categoría.

Por primera vez en lo que va de temporada, los realistas se quedaron sin marcar. Lo que empieza a asentarse y a resultar más habitual es la grieta hacia la portería de Bravo. Cavenaghi, ese delantero que la Real de Fuentes y Lotina quiso (la apuesta fue Germán Herrera) y que no marcaba desde abril, marcó dos goles casi de la nada en dos momentos clave. El primero, cuando el partido acababa de empezar y la Real no había tenido tiempo ni a bajar del avión. El segundo cayó cuando los realistas desplegaban un juego que se acercaba a lo aceptable y que, de seguir así, hubiera resultado merecedor de algún punto ante un Mallorca de A, B y C. Pero eran pájaros en el aire, el 2-0 era la realidad.

Con el marcador en contra, la Real, como casi todos los equipos, se mostró incómoda. Pero, además, incapaz de reaccionar con ideas. Volvió a evidenciar qué tipo de equipo es: cuando logre adelantarse, será complicado que le recorten la ventaja y probablemente la ampliará gracias a jugadores del contragolpe, pero cuando las cosas se pongan feas... Pamplona y Mallorca. Y si, como en el segundo de los casos, no pone toda la carne en el asador para lograr el 0-1...

En comparación con la primera, en la segunda parte la Real apretó, en parte porque el Mallorca cedió varios metros de terreno. Lasarte vio que aquellos acercamientos al área de Aouate no eran suficientes para lograr la igualada y tenía dispuesto a Llorente para entrar. Cavenaghi marcaba el gol que sería de la sentencia pese a que todavía faltara media hora por delante. Dos mazazos de los que los donostiarras apenas pudieron recuperarse.

Quien más quien menos, y entre contraataque y contraataque bermellón, ya se ponía a pensar en la "mala suerte". Y repasaban: el Almería empató en el minuto 89, Cristiano Ronaldo marcaba de rebote, la Real resucitaba a un Osasuna y a un Aranda que llegaban cadáveres y hacía lo mismo cuatro días después con el Mallorca y Cavenaghi.

Otros hinchas ponían la mente en el futuro. El sábado llegará el Espanyol. Aun así, había quien se resistía a dejar de lado el pasado y los defensores de Markel y Elustondo salían debajo de las piedras como si hubiesen necesitado de una derrota como la de Iberostar Stadium para sacar la cara a los pivotes. En aquella del Reyno la culpa inicial no fue de los jugadores, sí del entrenador.

Y tras perder tres puntos que en un momento viajaban por la A-15, la Real perdió algo mucho más valioso: la autoestima y la confianza. Los futbolistas que hablaron tanto entonces como tras la victoria bermellona número 300 en Primera lanzaron el mismo mensaje. Como cuando en la temporada del descenso se soltaba a coro el mantra peligroso de que "mientras las matemáticas den opciones...". En Mallorca, uno de los primeros que abandonaba el estadio con los bártulos camino del autobús disparó sin duda: "Esto ya se ha olvidado".


Ficha técnica
Mallorca: Aouate; Ratinho, Ramis, Nunes (Rubén, min. 29), Kevin; Nsue (Joao Víctor, min. 59), Martí, De Guzmán, Castro; Víctor (Pereira, min. 77), Cavenaghi.

Real Sociedad: Bravo; Martínez, Ansotegui, González, De La Bella; Prieto (Viguera, min. 84), Aranburu (Llorente, min. 62), Rivas, Griezmann (Sutil, min. 77); Zurutuza, Tamudo.

Goles: 1-0, min.7: Cavenaghi; 2-0, min. 61: Cavenaghi.

Árbitro: Rubinos Pérez (comité madrileño). Amarillas a Rubén, Ramis; Griezmann, Zurutuza..


- Crónica EFE.
- Crónica web Real Sociedad.
- Crónica web Mallorca.
- Crónica Juan Rodríguez Millán.
- Acta RFEF.