Jornada 3: Real Sociedad 1-2 Real Madrid
Creen
Nada nuevo en Anoeta: la principal carencia de Almería se repitió ante un rival que echó mano de su habitual modo de ganar. Cuando la Real la tuvo para adelantarse, falló y cuando el Madrid dispuso de una ocasión, marcó dos goles.
Tres años sin un enfrentamiento ante el conjunto blanco y el buen arranque de la Real invitaban a una gran entrada: los de Lasarte marcaron el primero con casi 31.000 almas, muy pocas de ellas madridistas, en las gradas. El buen ambiente durante las horas previas por la ciudad y la energía del ascenso y de la jornada inaugural de la temporada seguía tras un largo parón liguero. La pitada al Real Madrid al retirarse del calentamiento fue sonora y, el recibimiento a la Real a la salida de los vestuarios, de Bombonera. Tras dar un paso más en la consolidación del noviazgo entre equipo y afición, solo faltaba saber qué deparaba un partido tan esperado.
El dominio inicial, sin mucha calidad, fue de los de Mourinho. El protagonista Cristiano Ronaldo, Özil y Xabi Alonso marcaron terreno en los primeros diez minutos. Este surtido de disparos les sirvió de poco, ya que el marcador prometía mantenerse a cero. Griezmann, que estrenaba titularidad esta temporada, intentó convencer al 1 para que entrara en el luminoso. En el minuto 25 marró por centímetros una ocasión que medio estadio, incluyan a Martín Lasarte, cantó gol.
Para entonces, la Real mandaba sobre el campo. Y con el dominio mezclaba, al contrario que los madridistas antes, jugadas de buena factura. Tanto que para el descanso había botado cinco saques de esquina por ninguno de los blancos. Como reconoció el técnico portugués, el resultado del 0-0 al descanso no hacía justicia a lo visto sobre el terreno de juego.
Espectáculo similar al del día del Villarreal. Tras esos primeros golpes visitantes, la Real se estiró y merodeó el área de Diego López entonces, Iker Casillas ayer. En el cambio de rumbo confluyeron varios factores. Por un lado, la Real, tras ganar confianza con el paso de los primeros minutos a base de despejes sin complicaciones, empezó a bajar más el balón al suelo. Y a jugarlo con el criterio que aporta Prieto. Tapado por Alonso en los saques en largo, poco a poco el antiguotarra se despegó del ex jugador realista, más preocupado en cerrar las vías que Zurutuza empezaba a explotar.
Pero el primero que puso la dinamita en la portería fue Di María. El argentino se internó por la banda izquierda y con su pierna mala ejecutó un tiro de bella factura. Era la repetición del planteamiento de la primera mitad, con un arranque dominador de los de Mourinho, aunque el resultado variaba. 0-1 y la comunión entre el equipo y la afición se enfrentaba a su primera dificultad.
Si el epíteto que califica al Atlético de Madrid es aquel de pupas, la Real demostró ayer que el suyo será el de lo intenta aunque le salga mal. Martínez, Rivas o De la Bella no se dejaban intimidar ni por sus limitaciones ni por la carga de trabajo que tenían sin balón. Cuando la Real lo tenía, acababan subiendo la banda como el mejor Roberto Carlos. Una y otra vez, pero con dos dedos de frente. Sin miedo a fracasar.
Porque el principal éxito de Martín Lasarte, cuestiones táctico-técnicas aparte, reside en el clac que provocó en la mentalidad de un grupo que jamás dio la sensación de asumir la posible realidad de encajar cinco goles ante el Real Madrid. Es más: creyó en que la victoria era una opción tan difícil como posible. Contra los blancos volvió a demostrar esa mentalidad que le llevó a no arredrarse el lunes, pegar primero y pegar después tras el empate del Almería; empatarle al Madrid cuando más feo era el escenario.
Diez minutos después del gol de Di María, a falta de media hora para el final, Tamudo empataba a la salida de una falta aliñada con veneno que había sacado Antoine Griezmann desde la derecha del ataque. Con ese tanto, que suponía romper la imbatibilidad del guardameta visitante, la Real volvía a la vida y la afición despertaba esa suerte de idilio dispuesta a llevar en volandas al equipo.
Y si el epíteto que califica al Atlético de Madrid es aquel de pupas, la Real empieza a ganarse el de lo intenta aunque le salga mal, el Madrid rompió con el suyo tradicional del ya verás cómo llegan una y la clavan. El conjunto que dirige Mourinho necesitó únicamente una ocasión para marcar dos goles, ya que el segundo tanto llegó después de que el balón rebotara en Pepe tras el saque de una falta por parte del portugués cósmico.
A partir de ahí, el oficio y la picaresca/indecencia de Pepe se apoderaron del partido, con permiso de Matéu Lahoz -elogiado por Mourinho-, cuya apuesta por el laissez-jouer o el dejar jugar se iba al garete cuando se dejaba en la gatera sanciones para Lass nada más salir o para Cristiano Ronaldo tras una fea falta a De la Bella. Ante esto, la prensa madrileña, habituada a los cantos de defensa a sus mejores futbolistas y debatir sobre villaratos, responde con un penalty de Zurutuza y la inexistencia de la falta que da pie a la igualada. Martín Lasarte duda, por su parte, en que la falta del gol madridista sea falta. Lo de siempre cuando la Liga entra en fase de rutina, como volvía ayer tras tanto parón internacional.
La rutina será, precisamente, el principal enemigo de ese estado de noviazgo que vive la Real, con los inicios apasionados y planes bonitos. Las dificultades llegarán y las visitas a la suegra, también. El brillo de los focos que alumbran en un partido ante el Madrid desaparecerán de golpe el martes en Pamplona ante un Osasuna en el que ya emergen voces contra su técnico, José Antonio Camacho, tras cosechar un punto de nueve posibles. La Real, con cuatro, desactiva la euforia tras el 1-2 en Anoeta pero vuelve a dar muestras de que es un equipo capaz de competir en Primera con diez titulares que hace 365 días lo hacían en Segunda. Todo lo anterior no valdría sin un elemento: la fe, porque el equipo y la afición creen, convencidos, en lo que hacen. Y que dure.
Tres años sin un enfrentamiento ante el conjunto blanco y el buen arranque de la Real invitaban a una gran entrada: los de Lasarte marcaron el primero con casi 31.000 almas, muy pocas de ellas madridistas, en las gradas. El buen ambiente durante las horas previas por la ciudad y la energía del ascenso y de la jornada inaugural de la temporada seguía tras un largo parón liguero. La pitada al Real Madrid al retirarse del calentamiento fue sonora y, el recibimiento a la Real a la salida de los vestuarios, de Bombonera. Tras dar un paso más en la consolidación del noviazgo entre equipo y afición, solo faltaba saber qué deparaba un partido tan esperado.
El dominio inicial, sin mucha calidad, fue de los de Mourinho. El protagonista Cristiano Ronaldo, Özil y Xabi Alonso marcaron terreno en los primeros diez minutos. Este surtido de disparos les sirvió de poco, ya que el marcador prometía mantenerse a cero. Griezmann, que estrenaba titularidad esta temporada, intentó convencer al 1 para que entrara en el luminoso. En el minuto 25 marró por centímetros una ocasión que medio estadio, incluyan a Martín Lasarte, cantó gol.
Para entonces, la Real mandaba sobre el campo. Y con el dominio mezclaba, al contrario que los madridistas antes, jugadas de buena factura. Tanto que para el descanso había botado cinco saques de esquina por ninguno de los blancos. Como reconoció el técnico portugués, el resultado del 0-0 al descanso no hacía justicia a lo visto sobre el terreno de juego.
Espectáculo similar al del día del Villarreal. Tras esos primeros golpes visitantes, la Real se estiró y merodeó el área de Diego López entonces, Iker Casillas ayer. En el cambio de rumbo confluyeron varios factores. Por un lado, la Real, tras ganar confianza con el paso de los primeros minutos a base de despejes sin complicaciones, empezó a bajar más el balón al suelo. Y a jugarlo con el criterio que aporta Prieto. Tapado por Alonso en los saques en largo, poco a poco el antiguotarra se despegó del ex jugador realista, más preocupado en cerrar las vías que Zurutuza empezaba a explotar.
Pero el primero que puso la dinamita en la portería fue Di María. El argentino se internó por la banda izquierda y con su pierna mala ejecutó un tiro de bella factura. Era la repetición del planteamiento de la primera mitad, con un arranque dominador de los de Mourinho, aunque el resultado variaba. 0-1 y la comunión entre el equipo y la afición se enfrentaba a su primera dificultad.
Si el epíteto que califica al Atlético de Madrid es aquel de pupas, la Real demostró ayer que el suyo será el de lo intenta aunque le salga mal. Martínez, Rivas o De la Bella no se dejaban intimidar ni por sus limitaciones ni por la carga de trabajo que tenían sin balón. Cuando la Real lo tenía, acababan subiendo la banda como el mejor Roberto Carlos. Una y otra vez, pero con dos dedos de frente. Sin miedo a fracasar.
Porque el principal éxito de Martín Lasarte, cuestiones táctico-técnicas aparte, reside en el clac que provocó en la mentalidad de un grupo que jamás dio la sensación de asumir la posible realidad de encajar cinco goles ante el Real Madrid. Es más: creyó en que la victoria era una opción tan difícil como posible. Contra los blancos volvió a demostrar esa mentalidad que le llevó a no arredrarse el lunes, pegar primero y pegar después tras el empate del Almería; empatarle al Madrid cuando más feo era el escenario.
Diez minutos después del gol de Di María, a falta de media hora para el final, Tamudo empataba a la salida de una falta aliñada con veneno que había sacado Antoine Griezmann desde la derecha del ataque. Con ese tanto, que suponía romper la imbatibilidad del guardameta visitante, la Real volvía a la vida y la afición despertaba esa suerte de idilio dispuesta a llevar en volandas al equipo.
Y si el epíteto que califica al Atlético de Madrid es aquel de pupas, la Real empieza a ganarse el de lo intenta aunque le salga mal, el Madrid rompió con el suyo tradicional del ya verás cómo llegan una y la clavan. El conjunto que dirige Mourinho necesitó únicamente una ocasión para marcar dos goles, ya que el segundo tanto llegó después de que el balón rebotara en Pepe tras el saque de una falta por parte del portugués cósmico.
A partir de ahí, el oficio y la picaresca/indecencia de Pepe se apoderaron del partido, con permiso de Matéu Lahoz -elogiado por Mourinho-, cuya apuesta por el laissez-jouer o el dejar jugar se iba al garete cuando se dejaba en la gatera sanciones para Lass nada más salir o para Cristiano Ronaldo tras una fea falta a De la Bella. Ante esto, la prensa madrileña, habituada a los cantos de defensa a sus mejores futbolistas y debatir sobre villaratos, responde con un penalty de Zurutuza y la inexistencia de la falta que da pie a la igualada. Martín Lasarte duda, por su parte, en que la falta del gol madridista sea falta. Lo de siempre cuando la Liga entra en fase de rutina, como volvía ayer tras tanto parón internacional.
La rutina será, precisamente, el principal enemigo de ese estado de noviazgo que vive la Real, con los inicios apasionados y planes bonitos. Las dificultades llegarán y las visitas a la suegra, también. El brillo de los focos que alumbran en un partido ante el Madrid desaparecerán de golpe el martes en Pamplona ante un Osasuna en el que ya emergen voces contra su técnico, José Antonio Camacho, tras cosechar un punto de nueve posibles. La Real, con cuatro, desactiva la euforia tras el 1-2 en Anoeta pero vuelve a dar muestras de que es un equipo capaz de competir en Primera con diez titulares que hace 365 días lo hacían en Segunda. Todo lo anterior no valdría sin un elemento: la fe, porque el equipo y la afición creen, convencidos, en lo que hacen. Y que dure.
Ficha técnica
Real Sociedad: Bravo, Carlos Martínez, Ansotegi, Mikel Gonzalez, De la Bella; Rivas, Aranburu (Sutil, min. 80), Xabi Prieto, Griezmann, Zurutuza (Viguera, min. 66); Tamudo (Agirretxe, min. 76).
Real Madrid: Casillas; Marcelo, Carvalho, Pepe, Sergio Ramos; Xabi Alonso, Kedhira, Ozil (Lass, min. 76); Cristiano Ronaldo, Di Maria (Granero, min.79), Higuain (Benzema, min. 89).
Goles: 0-1, min. 50: Di Maria. 1-1, min. 61: Tamudo. 1-2, min. 73: Cristiano Ronaldo.
Árbitro: Matéu Lahoz. (Valencia). Amarillas para Mikel González; Pepe y Sergio Ramos.
Real Sociedad: Bravo, Carlos Martínez, Ansotegi, Mikel Gonzalez, De la Bella; Rivas, Aranburu (Sutil, min. 80), Xabi Prieto, Griezmann, Zurutuza (Viguera, min. 66); Tamudo (Agirretxe, min. 76).
Real Madrid: Casillas; Marcelo, Carvalho, Pepe, Sergio Ramos; Xabi Alonso, Kedhira, Ozil (Lass, min. 76); Cristiano Ronaldo, Di Maria (Granero, min.79), Higuain (Benzema, min. 89).
Goles: 0-1, min. 50: Di Maria. 1-1, min. 61: Tamudo. 1-2, min. 73: Cristiano Ronaldo.
Árbitro: Matéu Lahoz. (Valencia). Amarillas para Mikel González; Pepe y Sergio Ramos.
- Crónica EFE.
- Crónica web Real Sociedad.
- Crónica web Real Madrid.
- Acta RFEF.

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