29/08/10

Jornada 1: Real Sociedad 1-0 Villarreal

Primer paso



El fútbol son rachas. La Real lleva una tendencia histórica reciente positiva. Puede que la ola naciera en aquella noche nublada en la que un equipo entrenado por Chris Coleman (ya defendían de inicio Martínez, Ansotegi y González) hacía hincar las rodillas al todopoderoso líder malacitano. Quizá la cresta ganó altura la pasada temporada, en aquella lección de fútbol ofrecida en Soria.

Porque, sin Zidane ni Ronaldinho, el conjunto de Lasarte demostró humildad, saber competir y, valga la redundancia, fútbol. Contra el Villarreal, en el debut en Primera –porque eso es lo que era el choque, una primera vez camuflada de retorno, nada más–, volvió a hacerlo. Como la pasada temporada, el uruguayo no dirige un grupo sobrado de argumentos, razones y virtudes, pero las que tiene, las conserva y las explota hasta morir, algo que puede suceder en la siguiente esquina. Ojo.

"¿Qué, ya volvemos para sufrir?" era la pregunta que los asiduos más repetían entre sí en la entrada al campo antes de las cinco de la tarde. El Villarreal era, es y será un peligro, más tras la exhibición en la ida de la previa de la UEFA, con delanteros de la talla de Rossi, Nilmar o Montero, apoyados en la retaguardia por futbolistas como Valero, Cani, Cazorla o Capdevila, junto a panzers, tigers, cañones antiaéreos, el Séptimo de Caballería y la réplica del acorazado Bismarck atracado tras la isla.

Iba a ser difícil, pero para los partidos de Sevilla o Cádiz pintaban bastos y la Real salió viva del primero y en Primera del segundo. Creyó en, al menos, sus pocas posibilidades. Contra los castellonenses hizo lo propio, en un choque digno de finales de agosto y de debutante en la categoría. Al menos, al comienzo.

La pelota fue del equipo de Garrido. Cazorla, Cani y Valero la movieron hasta el desmayo ante las carreras de Rivas, Martínez o De la Bella que, al final, solo al final, conseguían llevarse el balón. Así una y otra vez, para no dar buenas salidas en muchas ocasiones y tener que prepararse para defender.

Un bucle que se repitió durante casi todo el partido -porque el papel de la Real tampoco fue perfecto-, aunque sucedía cada vez menos. El comienzo ofensivo de los realistas tampoco invitaba al optimismo, si bien el público jaleara hasta los saques de banda, prueba de que estos tiempos son dulces. Los chispazos, un disparo de saque de cesión y un cabezazo del Maño, acabaron por calentar a la hinchada local. Entre pitos y flautas, la primera parte acababa con un par de tiros lejanos, como casi todo lo que hizo, del Villarreal.

"Señores, esto ha sido el prólogo. Ya toca el primer capítulo", les debió de decir Martín Lasarte a sus jugadores según reconoció en la rueda de prensa. El equipo de Garrido también ayudó. La falta de chispa por momentos y la ausencia de claridad en otros se convirtieron en resquicios por los que la Real entró a matar. Lo hizo en el 57', en una combinación de papeles cambiados entre el hombre que más calidad tiene en la Real y uno de los que más ganas trae en el retorno a Primera. 1-0.

Quedaba media hora en la que Lasarte refrescó la vanguardia con Griezmann, Viguera y Tamudo, mientras que el técnico visitante apostaba por Nilmar y Jeff Montero tras encajar el gol. A diferencia de lo ocurrido entre el ecuatoriano y el reconvertido González en mayo -no hace tanto como para olvidar de dónde acaba de llegar la Real-, el Maño Martínez cerró la puerta en casi todas las ocasiones, aunque un rival como el Villarreal necesitara media para empatar. Lo pudo hacer tras un pase de la muerte de Montero, que entre Bravo y los defensas acabaron por enviar al limbo. Hubiese supuesto un empate que no hubiera empañado la actuación de un equipo que, como recién ascendido que es, tendrá atar todos los puntos posibles, sea cual sea el rival.

Y no lo hará, al menos en casa y ante rivales parejos mientras ofrezca esa lección de saber hacer, saber estar, saber sufrir, saber creer y saber rematar en el único momento en el que se pueda hacer. Sin alardear ni ostentar. Tampoco con euforias de Todo a Cien, propias de quien pasa de su equipo cuando visita al Poli Ejido y aparece cuando llegan los messis y los cristianorronaldos.

Porque, al igual que la pasada temporada, no hay, ni mucho menos, motivos para el jolgorio desatado. Para esa euforia desmedida que, en el momento menos esperado, acaba con el cadáver de un entrenador, después el del presidente y, al final, el del equipo entero en Segunda. Es algo que no falla. Solo tres puntos que habilitan hueco para esa euforia entendida como una capacidad para soportar el dolor y las adversidades. También para que haya una cierta tendencia al optimismo. La Real dio motivos para renovar la confianza, apostar otra vez por los de blanco y azul y sentirse orgulloso de lo que hagan.

Quedó demostrada la pasada temporada y la fórmula del éxito será la misma en Primera: disciplina, corazón, humildad y calidad. Sin perder la cabeza. Paso a paso hasta el primero y probablemente único de los objetivos, el de la permanencia. Porque la buena victoria ante el Villarreal, más por lo que deja entrever que por una actuación excelsa, no dejará de ser eso: un buen primer paso.


Ficha técnica
Real Sociedad: Bravo; Carlos Martínez, Ansotegi, Mikel González, De la Bella; Rivas, Aranburu, Sutil, Xabi Prieto, Zurutuza (Viguera, min. 70); Joseba Llorente (Tamudo, min. 77).

Villarreal: Diego López; Capdevilla, Marchena, Musacchio, Angel; Senna (Rubén, min. 77), Bruno, Cazorla (Nilmar, min. 59), Borja Valero, Cani (Jeffrey Montero, min. 59); Rossi.

Gol: 1-0, min. 58: Xabi Prieto.

Árbitro: González González (colegio madrileño). González González (Castilla- León). Amonestaciones a Cazorla, Marchena, Capdevilla, Llorente, Rivas y Zurutuza.


- Crónica EFE.
- Crónica web Real Sociedad.
- Crónica web Villarreal CF.
- Crónica de Juan Rodríguez Millán.
- Acta RFEF.