Jornada 31: Real Sociedad 1-0 Hércules
Vuelo final
"Señores pasajeros, les habla el comandante Lasarte. El vuelo RS-1909 con destino a Primera está a punto de comenzar las maniobras de aterrizaje. Les rogamos que se abrochen los cinturones y permanezcan en sus asientos. Gracias".
Restan once jornadas que se cuentan hacia atrás. Como los cohetes que vuelan -o dicen que van- a la Luna. 33 puntos y se acabó. El momento crítico, el de la verdad. El de reintegrarse en la atmósfera de los 70 puntos. Operación difícil pero imprescindible. Y asequible de seguir con la línea trazada ante el Hércules.
Lasarte, el comandante del principio, sabía adónde tenía que llevar al equipo. No se hablaba de revanchas ni de superar el 5-1 de la ida. Como si fuera a ser fácil ganar. El uruguayo sentó a Elustondo, retrasó a Aranburu y situó a Zurutuza como falso Prieto. Lo reconoció en la rueda de prensa, con Nsue por la derecha, el equipo necesitaba alguien con "calidad", que "supiera dar pausa al juego, acelerarlo...".
El de Rochefort lideró el ataque realista y antes del gol, en el 33', los locales ya dispusieron de tres claras ocasiones para batir al mismo guardameta que Savio no pudo marcar. Griezmann de volea, Bueno al picársela corta al portero y el mismo charrúa al estrellar un contragolpe en el larguero. Rechace para Nsue y cabezazo hacia abajo. 1-0.
A partir de ahí, la historia cambió. Un pistolero salido del Cinturón de Hierro de Bilbao se ganó la expulsión a pulso en la primera parte. Esteban Vigo, el Boquerón Esteban, decidió retirarlo del campo en el mismo descanso: metió a Gerardo en lugar de Del Olmo. En la segunda parte, Sergio, el central, vivió la misma situación. Además de cometer una falta clara, que el colegiado Ontanaya López -lejos de la imagen pirómana vendida por el técnico del Real Unión- indicó, se encaró con medio mundo, inclúyase el árbitro. Era la prueba evidente de que la Real, aunque su entrenador rival dijera lo contrario, tenía el partido dominado.
Pero el 1-0 era renta corta y más ante un equipo de calidad como el alicantino. "Si han llegado hasta ahí, será por algo". Las jugadas a balón parado eran muy peligrosas: llegaron a botar hasta tres saques de esquina consecutivos. Y en una de esas jugadas, dispararon tres veces a la meta de Zubikarai. La misma jugada que el día del Numancia entró, ayer no traspasó la línea de gol. Incluso el arquero realista, que intervino en una ocasión clara, desbarató los planes visitantes. Paradón.
"Bautista [lateral izquierdo del Hércules] es un jugador de fútbol nefasto. Tácticamente inútil, tensión cero, actitud patética y fundamentos inexistentes. Directamente, no debería estar en este equipo ni en ninguno de la categoría. Ni vale, ni hace esfuerzo por suplir esa carencia como hacen otros. Símplemente". La Real no lleva cinco partidos consecutivos sin ganar, otros tantos sin marcar un tanto, cuatro derrotas y un empate ante un Murcia con nueve jugadores, pero las críticas contra el equipo entre afición y medios de comunicación mediterráneos -basta escuchar la rueda de prensa de Vigo tras el encuentro- han llegado al negro desde el color blanco más inmaculado con el que lo pintaban todo tres meses atrás. This is football. Esto puede pasar en cualquier lado en cualquier momento, también en Anoeta.
Aunque ayer no fuera ese día. La Real vio tres tarjetas amarillas. Songo'o en el 78' (por agarrón), Elustondo en el 81' (por agarrón) y Johnatan Estrada en el 89' (por derribo). La Santísima Trinidad que había entrado en el campo en la segunda parte. Casualidad o no, dejan a las claras lo que quería el comandante. Incluso Calidoso se permitió el lujo de dar tres buenos pases a ritmo de cumbia que, en otras circunstancias, hubiesen supuesto el cerrojazo a la puerta alicantina.
El Hércules aterrizó en Gipuzkoa a bordo de un pequeño (les llaman "coqueto") avión chárter. De unas "30 plazas". "El trayecto -contaron" ha tenido bastantes turbulencias, aunque ello no ha impedido que la plantilla llegue a su destino a la hora que más o menos estaba prevista". Llegar llegaron, pero lo hicieron para perder en una semana inoportuna, como lo hubiese sido para la Real. Su propietario, Enrique Ortiz, les aseguró 42.000 euros de prima si lograban 4 puntos en sus últimos dos partidos, cifra que aumentaba a los 60.000 de conseguir el pleno de victorias. El Nàstic ganó en Alicante, la Real le ganó al Hércules. Mismo equipo cuyo dueño no dudó al señalar (en diciembre) que "el objetivo del Hércules en Primera será la Champions".
La Real abre brecha. Los donostiarras se acercan al aeropuerto de destino. Resta lo más difícil e imprescindible. Lo que hace dos años en Segunda o tres, en Primera, no se consiguió hacer. Entonces estaba en la mano y solo faltó cerrarla para que el objetivo no escapara. Lo hizo. Primero en Vitoria, en el otro, ante el Racing en Anoeta, con perdón. Calatayud quien, definivitamente, abrió el paréntesis de esos cuarenta años en Primera al celebrar aquella pena máxima como si fuera la final de la Champions. Ante el mismo malacitano, la Real vuelve a cosechar tres puntos en Anoeta en un partido televisado en domingo a la hora del Ángelus. El vuelo RS-1909 ahora mismo planea en el cielo. Toca aterrizar: abróchense los cinturones.
Restan once jornadas que se cuentan hacia atrás. Como los cohetes que vuelan -o dicen que van- a la Luna. 33 puntos y se acabó. El momento crítico, el de la verdad. El de reintegrarse en la atmósfera de los 70 puntos. Operación difícil pero imprescindible. Y asequible de seguir con la línea trazada ante el Hércules.
Lasarte, el comandante del principio, sabía adónde tenía que llevar al equipo. No se hablaba de revanchas ni de superar el 5-1 de la ida. Como si fuera a ser fácil ganar. El uruguayo sentó a Elustondo, retrasó a Aranburu y situó a Zurutuza como falso Prieto. Lo reconoció en la rueda de prensa, con Nsue por la derecha, el equipo necesitaba alguien con "calidad", que "supiera dar pausa al juego, acelerarlo...".
El de Rochefort lideró el ataque realista y antes del gol, en el 33', los locales ya dispusieron de tres claras ocasiones para batir al mismo guardameta que Savio no pudo marcar. Griezmann de volea, Bueno al picársela corta al portero y el mismo charrúa al estrellar un contragolpe en el larguero. Rechace para Nsue y cabezazo hacia abajo. 1-0.
A partir de ahí, la historia cambió. Un pistolero salido del Cinturón de Hierro de Bilbao se ganó la expulsión a pulso en la primera parte. Esteban Vigo, el Boquerón Esteban, decidió retirarlo del campo en el mismo descanso: metió a Gerardo en lugar de Del Olmo. En la segunda parte, Sergio, el central, vivió la misma situación. Además de cometer una falta clara, que el colegiado Ontanaya López -lejos de la imagen pirómana vendida por el técnico del Real Unión- indicó, se encaró con medio mundo, inclúyase el árbitro. Era la prueba evidente de que la Real, aunque su entrenador rival dijera lo contrario, tenía el partido dominado.
Pero el 1-0 era renta corta y más ante un equipo de calidad como el alicantino. "Si han llegado hasta ahí, será por algo". Las jugadas a balón parado eran muy peligrosas: llegaron a botar hasta tres saques de esquina consecutivos. Y en una de esas jugadas, dispararon tres veces a la meta de Zubikarai. La misma jugada que el día del Numancia entró, ayer no traspasó la línea de gol. Incluso el arquero realista, que intervino en una ocasión clara, desbarató los planes visitantes. Paradón.
"Bautista [lateral izquierdo del Hércules] es un jugador de fútbol nefasto. Tácticamente inútil, tensión cero, actitud patética y fundamentos inexistentes. Directamente, no debería estar en este equipo ni en ninguno de la categoría. Ni vale, ni hace esfuerzo por suplir esa carencia como hacen otros. Símplemente". La Real no lleva cinco partidos consecutivos sin ganar, otros tantos sin marcar un tanto, cuatro derrotas y un empate ante un Murcia con nueve jugadores, pero las críticas contra el equipo entre afición y medios de comunicación mediterráneos -basta escuchar la rueda de prensa de Vigo tras el encuentro- han llegado al negro desde el color blanco más inmaculado con el que lo pintaban todo tres meses atrás. This is football. Esto puede pasar en cualquier lado en cualquier momento, también en Anoeta.
Aunque ayer no fuera ese día. La Real vio tres tarjetas amarillas. Songo'o en el 78' (por agarrón), Elustondo en el 81' (por agarrón) y Johnatan Estrada en el 89' (por derribo). La Santísima Trinidad que había entrado en el campo en la segunda parte. Casualidad o no, dejan a las claras lo que quería el comandante. Incluso Calidoso se permitió el lujo de dar tres buenos pases a ritmo de cumbia que, en otras circunstancias, hubiesen supuesto el cerrojazo a la puerta alicantina.
El Hércules aterrizó en Gipuzkoa a bordo de un pequeño (les llaman "coqueto") avión chárter. De unas "30 plazas". "El trayecto -contaron" ha tenido bastantes turbulencias, aunque ello no ha impedido que la plantilla llegue a su destino a la hora que más o menos estaba prevista". Llegar llegaron, pero lo hicieron para perder en una semana inoportuna, como lo hubiese sido para la Real. Su propietario, Enrique Ortiz, les aseguró 42.000 euros de prima si lograban 4 puntos en sus últimos dos partidos, cifra que aumentaba a los 60.000 de conseguir el pleno de victorias. El Nàstic ganó en Alicante, la Real le ganó al Hércules. Mismo equipo cuyo dueño no dudó al señalar (en diciembre) que "el objetivo del Hércules en Primera será la Champions".
La Real abre brecha. Los donostiarras se acercan al aeropuerto de destino. Resta lo más difícil e imprescindible. Lo que hace dos años en Segunda o tres, en Primera, no se consiguió hacer. Entonces estaba en la mano y solo faltó cerrarla para que el objetivo no escapara. Lo hizo. Primero en Vitoria, en el otro, ante el Racing en Anoeta, con perdón. Calatayud quien, definivitamente, abrió el paréntesis de esos cuarenta años en Primera al celebrar aquella pena máxima como si fuera la final de la Champions. Ante el mismo malacitano, la Real vuelve a cosechar tres puntos en Anoeta en un partido televisado en domingo a la hora del Ángelus. El vuelo RS-1909 ahora mismo planea en el cielo. Toca aterrizar: abróchense los cinturones.
Ficha técnica
Real Sociedad: Zubikarai, Carlos Martínez, Ansotegi, Mikel González, De la Bella; Rivas, Aranburu, Nsue (Songo'o, min. 63), Zurutuza (Elustondo, min. 75), Griezmann (Johnatan Estrada, min. 81); Carlos Bueno.
Hércules: Calatayud; Dani Bautista, Rodríguez, Sergio Díaz, Juanra; Cristian (Tote, min. 70), Farinós, Sendoa (Kiko, min. 60), Del Olmo (Gerardo, min. 46), Rufete; Delibasic.
Gol: 1-0, Emilio Nsue, de cabeza.
Árbitro: Ontanaya López (colegio castellano-manchego). Amarillas para Estrada, Songo'o, Elustondo; Sergio Rodríguez, Farinós y Tote.
Real Sociedad: Zubikarai, Carlos Martínez, Ansotegi, Mikel González, De la Bella; Rivas, Aranburu, Nsue (Songo'o, min. 63), Zurutuza (Elustondo, min. 75), Griezmann (Johnatan Estrada, min. 81); Carlos Bueno.
Hércules: Calatayud; Dani Bautista, Rodríguez, Sergio Díaz, Juanra; Cristian (Tote, min. 70), Farinós, Sendoa (Kiko, min. 60), Del Olmo (Gerardo, min. 46), Rufete; Delibasic.
Gol: 1-0, Emilio Nsue, de cabeza.
Árbitro: Ontanaya López (colegio castellano-manchego). Amarillas para Estrada, Songo'o, Elustondo; Sergio Rodríguez, Farinós y Tote.
- Crónica EFE.
- Crónica web Real Sociedad.
- Acta RFEF.

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