Jornada 23: Murcia 1-1 Real Sociedad
La hora
En Segunda hasta el más tonto hace relojes como le den unos cuantos engranajes y un par de agujas. Si, además de dejar al rival a su aire, a la Real le faltan jugadores como Prieto, Griezmann, Nsue, Zurutuza o Elustondo, las diferencias entre los superclases y los del montón desaparecen. Y se acaba dando gracias por rascar un punto en Murcia porque, sí, los donostiarras deberían agradecer el punto cosechado en La Condomina.
Aunque, bien visto, lo de cosechar en la huerta murciana no ha sido tal. El césped de Murcia, lamentable, no estaba tan mal al principio del encuentro, a diferencia de lo que pintaban declaraban los realistas durante la semana. Quien no estuvo bien ni en el arranque ni en el final fue el conjunto de Lasarte. Y en el tiempo que queda entre el 1' y el 90', funcionó a ráfagas.
Cuando la sorpresa se convierte en habitual deja de sorprender, dirían los gurús del fútbol. El uruguayo parece haberle cogido el gusto a introducir alguna variante en el ataque. Hoy, quizá por temor al estado del terreno de juego, el banquillo contaba con Griezmann. Sobre el campo predominaba la maquinaria pesada. Parte de ella ausente, porque mayor problema que ganar sin Prieto es intentar vencer con jugadores muy importantes en semanas anteriores pero desacertados en las últimas.
A esto se le suma que Lasarte descoyuntó al equipo entre los Rivas, Elustondo y Aranburu y los Nsue, Songo'o y Griezmann. La velocidad del fútbol que conciben unos y otros es dispar en la mayoría de las ocasiones. Nadie entendió a qué salía el conjunto realista y las dudas se mantuvieron hasta el ultimo cambio, en el que con el primer trío sobre el campo, impepinable, el uruguayo optó por sentar a Nsue para dar entrada a Griezmann. A Lasarte, mira el reloj, faltan 9', le valía el punto.
Como la retirada de Nsue ante el Elche, el cambio de Griezmann por el mallorquín dejó frío al personal. Tampoco es que el del moño hubiera hecho mucho más que nadie. De banda a banda, acabó desorientado y no cae sobre él un peso especial por la incapacidad del equipo para generar algo de juego. Por mal que estuviera el césped.
Las lesiones de González y Zurutuza -otra vez- no le dejaban mucho margen de maniobra al entrenador para mejorar el desaguisado, aunque el charrúa había apostado por la base del equipo de las dos jornadas anteriores. Martínez, Ansotegi, González, Rivas, Elustondo, Aranburu, Nsue y Bueno fueron protagonistas destacados de los dos tropiezos en Anoeta. Lasarte confió y repitió fórmula. Hasta el agotamiento.
Por si eso fuera poco y visto lo visto, la Real afronta la temporada con solo dos delanteros: Agirretxe y Bueno. Con dos arietes para 42 partidos se antoja difícil subir. No imposible. El debate entre el atacante charrúa e Imagol ha tomado tintes de forofismo. Unos defienden al primero porque sí y los otros al usurbildarra por la misma razón. El uruguayo está en racha: es lógico que tenga minutos. Más raro se hace no haber probado a Nsue arriba ni cuando la ocasión se pintó propicia. Tras Murcia, típico plaza desagradable para la Real como Alicante o Valencia, los de Lasarte pueden liderar la tabla al final de la jornada, pero la distancia con respecto al cuarto ha bajado de 10 a 8 puntos. Es lo que importa.
El jueves Angel Aldarondo escribía que la del Día de la Marmota "es la única estúpida efeméride yanqui que no celebramos". La Real ya lleva tres partidos, Villarreal, Las Palmas y Murcia, dilapidando ventajas suculentas. Repitiendo la misma historia que presume que el invierno se va a alargar más de la cuenta.
Porque, con el tic-tac de los relojes, la temporada no toca a su fin. Dato frío: faltan 19 partidos. Sensaciones: la afición de la Real no pensaba que quedaría mucho hace cuatro semanas. Hoy piensa que el camino hasta la jornada 42 se le va a hacer eterno. A no ser que a alguien le suene el despertador a tiempo, en buena hora. Y espabile.
Aunque, bien visto, lo de cosechar en la huerta murciana no ha sido tal. El césped de Murcia, lamentable, no estaba tan mal al principio del encuentro, a diferencia de lo que pintaban declaraban los realistas durante la semana. Quien no estuvo bien ni en el arranque ni en el final fue el conjunto de Lasarte. Y en el tiempo que queda entre el 1' y el 90', funcionó a ráfagas.
Cuando la sorpresa se convierte en habitual deja de sorprender, dirían los gurús del fútbol. El uruguayo parece haberle cogido el gusto a introducir alguna variante en el ataque. Hoy, quizá por temor al estado del terreno de juego, el banquillo contaba con Griezmann. Sobre el campo predominaba la maquinaria pesada. Parte de ella ausente, porque mayor problema que ganar sin Prieto es intentar vencer con jugadores muy importantes en semanas anteriores pero desacertados en las últimas.
A esto se le suma que Lasarte descoyuntó al equipo entre los Rivas, Elustondo y Aranburu y los Nsue, Songo'o y Griezmann. La velocidad del fútbol que conciben unos y otros es dispar en la mayoría de las ocasiones. Nadie entendió a qué salía el conjunto realista y las dudas se mantuvieron hasta el ultimo cambio, en el que con el primer trío sobre el campo, impepinable, el uruguayo optó por sentar a Nsue para dar entrada a Griezmann. A Lasarte, mira el reloj, faltan 9', le valía el punto.
Como la retirada de Nsue ante el Elche, el cambio de Griezmann por el mallorquín dejó frío al personal. Tampoco es que el del moño hubiera hecho mucho más que nadie. De banda a banda, acabó desorientado y no cae sobre él un peso especial por la incapacidad del equipo para generar algo de juego. Por mal que estuviera el césped.
Las lesiones de González y Zurutuza -otra vez- no le dejaban mucho margen de maniobra al entrenador para mejorar el desaguisado, aunque el charrúa había apostado por la base del equipo de las dos jornadas anteriores. Martínez, Ansotegi, González, Rivas, Elustondo, Aranburu, Nsue y Bueno fueron protagonistas destacados de los dos tropiezos en Anoeta. Lasarte confió y repitió fórmula. Hasta el agotamiento.
Por si eso fuera poco y visto lo visto, la Real afronta la temporada con solo dos delanteros: Agirretxe y Bueno. Con dos arietes para 42 partidos se antoja difícil subir. No imposible. El debate entre el atacante charrúa e Imagol ha tomado tintes de forofismo. Unos defienden al primero porque sí y los otros al usurbildarra por la misma razón. El uruguayo está en racha: es lógico que tenga minutos. Más raro se hace no haber probado a Nsue arriba ni cuando la ocasión se pintó propicia. Tras Murcia, típico plaza desagradable para la Real como Alicante o Valencia, los de Lasarte pueden liderar la tabla al final de la jornada, pero la distancia con respecto al cuarto ha bajado de 10 a 8 puntos. Es lo que importa.
El jueves Angel Aldarondo escribía que la del Día de la Marmota "es la única estúpida efeméride yanqui que no celebramos". La Real ya lleva tres partidos, Villarreal, Las Palmas y Murcia, dilapidando ventajas suculentas. Repitiendo la misma historia que presume que el invierno se va a alargar más de la cuenta.
Porque, con el tic-tac de los relojes, la temporada no toca a su fin. Dato frío: faltan 19 partidos. Sensaciones: la afición de la Real no pensaba que quedaría mucho hace cuatro semanas. Hoy piensa que el camino hasta la jornada 42 se le va a hacer eterno. A no ser que a alguien le suene el despertador a tiempo, en buena hora. Y espabile.
Ficha técnica
Murcia: Elía; De Coz, Iñaki Bea, Sergio Fernández, Sergio Escudero; Álvaro Mejía, Bruno, Isaac, Capdevila (Luque, m.81); Natalio (Kike, m.75) y Chando (Mario Rosas, m.87).
Real Sociedad: Bravo; Carlos Martínez, Ansotegi, Labaka, Mikel González (De la Bella, m.29); Diego Rivas, Elustondo, Nsue (Griezmann, m.80), Aranburu (Songo'o, m.46), Zurutuza; y Carlos Bueno.
Goles: 0-1. 51': Carlos Bueno. 1-1. 56': Labaka (p.p.).
Árbitro: Del Cerro Grande, del comité madrileño. Amarillas a Iñaki Bea y Álvaro Mejía; Aranburu y Diego Rivas.
Murcia: Elía; De Coz, Iñaki Bea, Sergio Fernández, Sergio Escudero; Álvaro Mejía, Bruno, Isaac, Capdevila (Luque, m.81); Natalio (Kike, m.75) y Chando (Mario Rosas, m.87).
Real Sociedad: Bravo; Carlos Martínez, Ansotegi, Labaka, Mikel González (De la Bella, m.29); Diego Rivas, Elustondo, Nsue (Griezmann, m.80), Aranburu (Songo'o, m.46), Zurutuza; y Carlos Bueno.
Goles: 0-1. 51': Carlos Bueno. 1-1. 56': Labaka (p.p.).
Árbitro: Del Cerro Grande, del comité madrileño. Amarillas a Iñaki Bea y Álvaro Mejía; Aranburu y Diego Rivas.
- Crónica EFE.
- Crónica web Real Sociedad.
- Crónica de Juan Rodríguez Millán.
- Acta RFEF.

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