21/10/09

En caliente*, por Diego Carasusán

Yo creo

El domingo, justo cuando la Real saltaba al terreno de juego del Ciudad de Valencia, un servidor estaba junto a su señora sentado en una sala de cine de Tudela. ¡Pero no se me preocupen los lectores athleticzales…, ¡la de Malditos Bastardos ya la vi hace un mes! En esta ocasión, la que se proyectaba era Ágora, una muestra del peligro que suponen los fundamentalismos religiosos para la pacífica convivencia de una sociedad. La película de Amenábar -que no tiene nada que ver con el patrocinador de la Real- habla sobre la creencia ciega en deidades y el modo en que sus seguidores intentan imponer su pensamiento a los demás. Una muy buena película para abrir los ojos de los fanáticos.

Cuando a las dos horas salí de la sala, llegó la mala noticia del domingo. El móvil decía que la Real había perdido por 1-0 frente al Levante. Fue una especie de despertar del sueño en el que vivíamos desde la victoria frente al Numancia.

Las alabanzas de la semana pasada se han tornado en críticas feroces. El jugador que hace cuatro días iba a ser el nuevo Messi ahora parece que no pasará de Segunda B. Es ahora cuando una de las míticas frases del fútbol cobran su significado: “Ni antes éramos tan buenos, ni ahora somos tan malos”.

La fe es creer en algo que no se ve. Por ahora, a ocho meses vista del final de la Liga, hablar de ascenso es algo muy atrevido, pero creo que este equipo lo va a conseguir. Pero mi creencia tiene fundamentos.

Creo en un entrenador con carácter pero con cintura para no encasillarse en una idea.

Creo en un equipo unido en el que nadie es más que nadie.

Creo en una afición que nunca dará la espalda a su equipo.

Creo en que, por maldita una vez, la suerte nos va a sonreír.

Tengo fe en este equipo, pese a todos los sinsabores que me ha producido últimamente.

Pero entre los creyentes cristianos también hay dicho popular que reza: “A Dios rogando, y con el mazo dando”. Yo creo en la Real, pero para lograr el objetivo no basta con ir en autobús hasta Valencia y decir que somos (éramos) los líderes. Hay que sacar el mazo y seguir golpeando, domingo tras domingo, como si fuera el primero.

Si perdemos el norte y nos distraemos buscando ojeadores de grandes clubes entre las gradas de Anoeta, nos equivocaremos de camino.


*Diego Carasusán es escritor (autor del libro "Txapeldunak" en conmemoración de los 25 años de la primera Liga de la Real), presidente de la Peña Real Tudela y periodista del Diario de Navarra.

18/10/09

Jornada 8: Levante 1-0 Real Sociedad

Batidos



De chocolate, de fresas, de piña, de plátano o de Real Sociedad. Los jugadores del Levante eligieron el último batido para una tarde de domingo anodina. Y encontraron el premio. Cogieron una buena materia prima, enriquecida y madurada en los últimos partidos, se la llevaron a casa y la destruyeron a base de pelotazos en largo, cabezazos y fútbol rudimentario. Suficiente.

Enfrente, una Real desdibujada, sin el carácter de las semanas anteriores, sin punch, sin gracia y con el paso cambiado. Cuando no jugaba el balón, no apretaba al rival y cuando manejaba el esférico, lo hacía, una y otra vez, por abajo. Con un terreno de juego digno de Segunda División B. Como cuando la Real de Champions cayó en Miranda con sus futbolistas más altos en el banquillo o en la grada.

El campo de fútbol estaba igual para los dos equipos, pero uno sabía cómo jugar y otro que no, pero el partido no estaba para muchas historias. Nsue revolucionó un poco la historia. Lo mismo que un petardo en la Segunda Guerra Mundial. No era el día y menos mal, como decía el entrenador, que otras semanas se habían ido acumulando puntos para días como hoy: la tarde en la que los donostiarras perdieron la imbatibilidad.

Lasarte vio al equipo "amarrado", "jugando donde no debíamos jugar", "cuando dividíamos el balón, lo hacíamos en zonas donde ellos tenían gente muy alta". "Amagamos más de lo que hicimos". En efecto, llegó Amoedo Chas, pitó penalty en una mano de Diego Rivas -uno de esas máculas que tiene muy de vez en mucho- y solo le faltó ejecutar la pena máxima. A la Real ya la había decapitado tiempo antes. Una serie de amarillas cargó la zaga realista con sanciones absurdas, unas faltas sin sentido y unas leyes de la ventaja ilógicas habían desgastado al equipo blanquiazul. La designación de Amoedo es de las que alegran al entrenador local.

No queda, dirán, más que seguir. El Córdoba llega a Anoeta (sábado 24, 18h) con 12 puntos. A tres de una Real que mantiene zona de ascenso. Un equipo que ha demostrado tener dos disfraces. La semana pasada fue carnaval. Hoy se transformó en un equipo irreconocible para quien creyera que a quien vio la semana pasada era la Real. Y la semana que viene, ¿qué? Batido blanquiverde: ideal para quitar la resaca de una mala octava jornada de Liga.


Ficha técnica
Levante UD: Reina, Cendrós, Serra, Ballesteros, Angel, Pallardó, Iborra, Miguel Pérez (Larrea, min.25), Xisco Nadal (Cerra, min.86), Juanlu e Igor de Souza (Pina, min.71).

Real Sociedad: Bravo, Dani Estrada, Ansotegi, Labaka, Mikel González (De la Bella, min.81), Rivas, Aranburu (Nsue, min.62), Xabi Prieto, Zurutuza, Griezmann y Agirretxe (Bueno, min.46).

Gol: 1-0, min.50: Igor de Souza, de penalti.

Árbitro: Amoedo Chas (colegio gallego). Amarillas para Mikel González, Ansotegi, Labaka, Zurutuza, Nsue y De la Bella; a Cendrós y Juanlu. Expulsión de Ángel por doble amarilla en el minuto 85.


- Crónica EFE.
- Crónica web Real Sociedad.
- Crónica web Levante UD.
- Acta RFEF.