En caliente*, por Diego Carasusán
Perdón...
Quiero empezar este En caliente rogando perdón a todos esos seguidores del Athletic que esta semana me han puesto a caer de un burro por lo que escribí el pasado miércoles en este mismo blog bajo el título de ‘Malditos Bastardos’. Les pido clemencia y, si hace falta, me pongo de rodillas y me flagelo con un látigo de púas de acero hasta que la sangre corra por mi espalda. Y es que hago todo lo que haga falta porque a mi santa madre se le vaya ese pitido de oídos que padece desde hace una semana. La pobre mujer no tiene la más mínima sospecha, pero la causa de este malestar es la cantidad de improperios que, en distintos foros, se han vertido contra su hijo por escribir cuatro verdades sobre el club de Ibaigane y su famosa filosofía.
Bajo todas las columnas que escribo en esta página web aparece mi nombre y apellido. Si se pincha sobre él, se abre mi correo electrónico particular para recibir todas y cada una de las opiniones -a favor y en contra- sobre todos y cada uno de los artículos que firmo. Lo curioso es que nadie de los que se han dedicado a insultarme durante esta semana ha tenido la dignidad y valentía de dar la cara, con su nombre y apellidos (como yo hago), pero sí han malgastado mucho tiempo en vomitar toda clase de improperios contra mi persona en foros y webs, siempre con la impunidad que da el anonimato.
De todos modos, la realidad es casi tan tozuda y cabezona como un servidor. Así, todos aquellos que siguen defendiendo que el Athletic es el auténtico equipo de cantera de Euskadi recibieron el domingo un ‘puñetazo’ en plena boca con la alineación que la Real Sociedad presentó en Soria. Nada menos que diez canteranos de Zubieta (siete de ellos guipuzcoanos de nacimiento) formaron en el once inicial de un equipo que jugó -y ganó- su mejor partido de los últimos años, encaramándose a los puestos de ascenso. Seguro que algunos de esos que estos días no han dejado de supurar pus tras un nick se quedaron el domingo tan tiesos y escuálidos como ese león disecado que tienen los vecinos en una sala VIP de San Mamés.
Tuve la suerte de estar en persona en Los Pajaritos y de disfrutar de una jornada perfecta en una ciudad digna de visitar. Da gusto viajar con tu equipo fuera de San Sebastián y poder lucir orgulloso la camiseta txuriurdin sin miedo a meterse en problemas, y eso no se puede hacer en muchos sitios.
La Real jugó un gran partido; superó con claridad a un equipo que el año pasado consiguió derrotar en ese mismo escenario al todopoderoso Barcelona; ganó tres puntos, autoestima y tiempo para seguir creciendo; y regaló a sus sufridos seguidores un feliz viaje de regreso a casa. Pero, sobre todo, demostró que la cantera de Zubieta sigue funcionando y produciendo jugadores muy válidos y valiosos para el primer equipo.
Ahora queda que los rectores del club apuesten decididamente por estos chavales, auténtico presente y futuro de la entidad, y no vuelvan a caer en errores del pasado fichando extranjeros totalmente prescindibles. Sé que la tarea no es fácil, ya que me consta que en Ibaigane no paran de afilar las garras, pero hay que intentarlo.
Esa amenaza constante en forma de ‘imperialismo futbolístico’ que pretenden aplicar desde Bilbao es la que me irrita sobremanera y la que traté de denunciar en mi último artículo. Creo que, visto todo lo escrito durante esta semana, las verdades no han sentado muy bien al otro lado de la A-8.
Por ello, y pensándolo bien, quiero hacer una corrección a este texto. Había empezado rogando perdón a mis detractores pero, como me suele ocurrir cuando escribo de estos temas, termino esta columna haciendo honor a su título y me ‘caliento’. Por eso, retiro totalmente mis disculpas a las huestes athleticzales y ratifico todo lo dicho, punto por punto, en el famoso y vilipendiado ‘Malditos Bastardos’.
Seguro que mi madre puede soportar unos días más ese molesto pitido en los oídos.
*Diego Carasusán es escritor (autor del libro "Txapeldunak" en conmemoración de los 25 años de la primera Liga de la Real), presidente de la Peña Real Tudela y periodista del Diario de Navarra.
Bajo todas las columnas que escribo en esta página web aparece mi nombre y apellido. Si se pincha sobre él, se abre mi correo electrónico particular para recibir todas y cada una de las opiniones -a favor y en contra- sobre todos y cada uno de los artículos que firmo. Lo curioso es que nadie de los que se han dedicado a insultarme durante esta semana ha tenido la dignidad y valentía de dar la cara, con su nombre y apellidos (como yo hago), pero sí han malgastado mucho tiempo en vomitar toda clase de improperios contra mi persona en foros y webs, siempre con la impunidad que da el anonimato.
De todos modos, la realidad es casi tan tozuda y cabezona como un servidor. Así, todos aquellos que siguen defendiendo que el Athletic es el auténtico equipo de cantera de Euskadi recibieron el domingo un ‘puñetazo’ en plena boca con la alineación que la Real Sociedad presentó en Soria. Nada menos que diez canteranos de Zubieta (siete de ellos guipuzcoanos de nacimiento) formaron en el once inicial de un equipo que jugó -y ganó- su mejor partido de los últimos años, encaramándose a los puestos de ascenso. Seguro que algunos de esos que estos días no han dejado de supurar pus tras un nick se quedaron el domingo tan tiesos y escuálidos como ese león disecado que tienen los vecinos en una sala VIP de San Mamés.
Tuve la suerte de estar en persona en Los Pajaritos y de disfrutar de una jornada perfecta en una ciudad digna de visitar. Da gusto viajar con tu equipo fuera de San Sebastián y poder lucir orgulloso la camiseta txuriurdin sin miedo a meterse en problemas, y eso no se puede hacer en muchos sitios.
La Real jugó un gran partido; superó con claridad a un equipo que el año pasado consiguió derrotar en ese mismo escenario al todopoderoso Barcelona; ganó tres puntos, autoestima y tiempo para seguir creciendo; y regaló a sus sufridos seguidores un feliz viaje de regreso a casa. Pero, sobre todo, demostró que la cantera de Zubieta sigue funcionando y produciendo jugadores muy válidos y valiosos para el primer equipo.
Ahora queda que los rectores del club apuesten decididamente por estos chavales, auténtico presente y futuro de la entidad, y no vuelvan a caer en errores del pasado fichando extranjeros totalmente prescindibles. Sé que la tarea no es fácil, ya que me consta que en Ibaigane no paran de afilar las garras, pero hay que intentarlo.
Esa amenaza constante en forma de ‘imperialismo futbolístico’ que pretenden aplicar desde Bilbao es la que me irrita sobremanera y la que traté de denunciar en mi último artículo. Creo que, visto todo lo escrito durante esta semana, las verdades no han sentado muy bien al otro lado de la A-8.
Por ello, y pensándolo bien, quiero hacer una corrección a este texto. Había empezado rogando perdón a mis detractores pero, como me suele ocurrir cuando escribo de estos temas, termino esta columna haciendo honor a su título y me ‘caliento’. Por eso, retiro totalmente mis disculpas a las huestes athleticzales y ratifico todo lo dicho, punto por punto, en el famoso y vilipendiado ‘Malditos Bastardos’.
Seguro que mi madre puede soportar unos días más ese molesto pitido en los oídos.
*Diego Carasusán es escritor (autor del libro "Txapeldunak" en conmemoración de los 25 años de la primera Liga de la Real), presidente de la Peña Real Tudela y periodista del Diario de Navarra.