07/03/09

Dramé y Carlos Martínez, de vuelta en la convocatoria

Con las bajas de Castillo y Rivas por sanción y Elustondo por lesión, Juanma Lillo tampoco ha tenido donde elegir una semana más. Así, de la plantilla de 21 futbolistas, se lleva convocados los otros 18 que tiene a su disposición.

De este modo, la convocatoria está compuesta por: Bravo, Zubikarai; Dramé, Carlos Martínez, Gerardo, Ansotegi, Mikel Gonzalez, Labaka; Marcos, Aranburu, Markel, Sergio, Estrada, Moha, Xabi Prieto; Necati, Abreu e Imanol Agirretxe (dudoso por una amigdalitis).

04/03/09

En caliente, por Diego Carasusán*

Los palos de la baraja

Además de por sus patatas, Vitoria es ‘mundialmente’ conocida por ser sede de la empresa de fabricación de naipes Heraclio Fournier. Los dibujos de la baraja de esta empresa forman parte de la historia de España y han dado muchas alegrías y tristezas a quienes, alguna vez, las han tenido en sus manos jugando partidas y timbas con dinero -u otros bienes o servicios- de por medio.

Nuestra querida Real se presentó en el ‘reino’ de Fournier para jugar su particular partida. Tras ‘descartar’ las pocas bazas que tenían ante el Hércules, los nuestros acudieron a Vitoria a intentar hacer buena la carta que se suponía tenían bajo la manga, pero sólo consiguieron darse un paseo metafórico por los cuatro palos de la baraja.

El encuentro se presumía como un partido con las ESPADAS por todo lo alto. El recuerdo del penúltimo partido de la Liga pasada todavía estaba muy fresco en ambos conjuntos y el sentimiento de venganza planeaba en la hinchada donostiarra.

Todo se puso de cara cuando Abreu volvió a demostrar cómo se debe rematar de cabeza y aprovechó el pase de Marcos para poner el 0-1. Ese gol, en cualquier otro caso, hubiera significado tres puntos de ORO para el equipo visitante. Los locales, con el agua al cuello, veían cómo el contrario se adelantaba en el marcador y les dejaban contra las cuerdas de la clasificación. Pero cuando quien se pone por delante es la Real, los rivales tienen muy claro que eso no va a terminar así.

Con ese presentimiento planeando sobre la cabeza de los valientes realistas que se desgañitaron en la grada -y de los ‘imbéciles’ que seguimos el partido a través de la televisión-, comenzó la segunda parte. Los peores augurios se comenzaron a hacer patentes cuando los nuestros empezaron a sestear. Una vez más, en lugar de buscar la sentencia, los nuestros parecían haberse ido a tomar unas COPAS al bar de al lado, especulando con el resultado y contando los minutos para el final.

Como estaba escrito, el Alavés volvió a aprovecharse de la candidez de nuestra defensa, que demostró una falta de contundencia alarmante. Sólo era cuestión de tiempo. Los de Vitoria empataron y la grada rugió alertando de lo que estaba a punto de pasar: otra remontada frente a los ‘ñoñostiarras’. Y así fue. Los locales se convirtieron en el Rey de BASTOS y nos dejaron noqueados de un mamporro en el cráneo. Otra vez en la recta final. Otra vez en un saque de córner mal defendido. Otra vez nos fuimos de Vitoria humillados.

Lo peor de todo no es la pérdida alarmante de opciones para el ascenso. Lo peor es la desilusión que esta trayectoria lamentable genera entre los seguidores. De seguir así, muchos van a optar por pasar de ver a la Real y se decantarán por tirar sobre el tapete del bar a jugar al mus con la baraja del amigo Fournier.


*Diego Carasusán es escritor (autor del libro "Txapeldunak" en conmemoración de los 25 años de la primera Liga de la Real), presidente de la Peña Real Tudela y periodista del Diario de Navarra.

03/03/09

La lupa de Iñigo Gurruchaga

Se buscan culpables

La Real Sociedad sumó su tercera derrota consecutiva y se aleja de los puestos de ascenso. Lillo puso en liza un 4-2-3-1 con Bravo en portería, línea defensiva para Gerardo, Ansotegi, Labaka y Castillo, doble pivote formado por Rivas y Aranburu. Línea más adelantada con 3 medias puntas, Prieto, Sergio, Marcos y como jugador más adelantado Sebastián Abreu.

Con este sistema, los defensores tienen que ser dos laterales, con o sin recorrido ofensivo-defensivo, dependiendo del nivel físico-técnico-táctico de los futbolistas, y dos defensas centrales caracterizados por su contundencia y dominio del juego aéreo.

Se crea una línea por delante de la defensa de dos jugadores que procuran mejorar el juego defensivo entre líneas. Estos dos futbolistas son los encargados de aportar el equilibrio defensivo-ofensivo al colectivo. Han de tener capacidad para defender, pero también para generar ataque y llegada al área contraria.

La segunda línea la conforman tres mediocampistas con dos jugadores en banda y uno en el centro. Los dos medios de banda son dos extremos con características clásicas, es decir, desborde, buenos pasadores y rematadores, que además colaboran en la recuperación del balón. El del centro responde al perfil de un mediapunta o jugador de enganche. Es un futbolista talentoso, buen pasador, con movilidad y con gran llegada al área.

El punta es un jugador de gran envergadura o con mucha velocidad, con capacidad técnica para retener el balón en espera de que lleguen sus compañeros, con buen remate y buenos desmarques en el área.

Tras esta descripción los jugadores empleados por Lillo en este dibujo táctico se puede decir que son los adecuados. El problema txuri-urdin no está en la táctica. Quizás sí tenga algo que ver con que Lillo no repita alineación o el hecho de que no cuente con un preparador físico específico. A los jugadores blanquiazules se les ve faltos de chispa, sus reacciones son tardías y su desborde en el uno contra uno es casi nulo. Hace tiempo que no vemos a Xabi Prieto zafarse de su marca. Las galopadas made in Castillo son una utopía y ahora el lateral izquierdo realista parece una autopista. Puede ser una cuestión de moral y no de una buena preparación física pero, a día de hoy, los jugadores realistas son desbordados con cierta facilidad y ellos no consiguen librarse de su marca.

Últimamente se habla de la posible destitución del entrenador tolosarra y realmente puede ser una salida pero más a corto plazo que a largo plazo ya que los futbolistas se ponen las pilas para demostrar al nuevo que son válidos para el once. La verdadera solución es que estos jugadores sientan la camiseta y se dejen la piel en el campo por los miles de aficionados que pagan su abono o entrada cada fin de semana.

El domingo el equipo donostiarra tiene una nueva oportunidad para demostrar que quieren ascender, la afición no necesita palabras, necesita puntos. Necesita hechos.