Se buscan culpables
La Real Sociedad sumó su tercera derrota consecutiva y se aleja de los puestos de ascenso. Lillo puso en liza un 4-2-3-1 con Bravo en portería, línea defensiva para Gerardo, Ansotegi, Labaka y Castillo, doble pivote formado por Rivas y Aranburu. Línea más adelantada con 3 medias puntas, Prieto, Sergio, Marcos y como jugador más adelantado Sebastián Abreu.
Con este sistema, los defensores tienen que ser dos laterales, con o sin recorrido ofensivo-defensivo, dependiendo del nivel físico-técnico-táctico de los futbolistas, y dos defensas centrales caracterizados por su contundencia y dominio del juego aéreo.
Se crea una línea por delante de la defensa de dos jugadores que procuran mejorar el juego defensivo entre líneas. Estos dos futbolistas son los encargados de aportar el equilibrio defensivo-ofensivo al colectivo. Han de tener capacidad para defender, pero también para generar ataque y llegada al área contraria.
La segunda línea la conforman tres mediocampistas con dos jugadores en banda y uno en el centro. Los dos medios de banda son dos extremos con características clásicas, es decir, desborde, buenos pasadores y rematadores, que además colaboran en la recuperación del balón. El del centro responde al perfil de un mediapunta o jugador de enganche. Es un futbolista talentoso, buen pasador, con movilidad y con gran llegada al área.
El punta es un jugador de gran envergadura o con mucha velocidad, con capacidad técnica para retener el balón en espera de que lleguen sus compañeros, con buen remate y buenos desmarques en el área.
Tras esta descripción los jugadores empleados por Lillo en este dibujo táctico se puede decir que son los adecuados. El problema txuri-urdin no está en la táctica. Quizás sí tenga algo que ver con que Lillo no repita alineación o el hecho de que no cuente con un preparador físico específico. A los jugadores blanquiazules se les ve faltos de chispa, sus reacciones son tardías y su desborde en el uno contra uno es casi nulo. Hace tiempo que no vemos a Xabi Prieto zafarse de su marca. Las galopadas made in Castillo son una utopía y ahora el lateral izquierdo realista parece una autopista. Puede ser una cuestión de moral y no de una buena preparación física pero, a día de hoy, los jugadores realistas son desbordados con cierta facilidad y ellos no consiguen librarse de su marca.
Últimamente se habla de la posible destitución del entrenador tolosarra y realmente puede ser una salida pero más a corto plazo que a largo plazo ya que los futbolistas se ponen las pilas para demostrar al nuevo que son válidos para el once. La verdadera solución es que estos jugadores sientan la camiseta y se dejen la piel en el campo por los miles de aficionados que pagan su abono o entrada cada fin de semana.
El domingo el equipo donostiarra tiene una nueva oportunidad para demostrar que quieren ascender, la afición no necesita palabras, necesita puntos. Necesita hechos.