05/07/09

Locos de remate



Paco Casal, Loco Abreu, Jokin Aperribay y Carlos Bueno pueden convertirse en los protagonistas de una historia de todo menos limpia, clara y transparente. Tras la polémica marcha del nuevo delantero del Aris de Salónica, los donostiarras (o su entrenador) se han fijado en otro uruguayo que militó en el PSG francés (cero goles) y el Sporting de Lisboa antes de volver a Sudamérica (Boca Juniors y Peñarol).

Se trata de Carlos Loco Bueno, cuyo contrato habría expirado pero que no va a ser renovado por el conjunto uruguayo por culpa de las altas pretensiones económicas del representado por Francisco Paco Casal.

Rafael Díaz, colaborador chileno de MR, definía así en el foro Erreala.com al representante de futbolistas:

Para quien no le conoce, Paco Casal es prácticamente dueño de todo el fútbol en Uruguay, es empresario representante de jugadores, prestamista de los equipos de la liga uruguaya, y cuando esos mismos equipos están j*****s por no poder pagar las deudas, les saca a precio de huevo sus jugadores y los coloca en Europa obteniendo jugosas ganacias.

Además es el representante de muchos jugadores de la selección [uruguaya], y los que no son representados por él, pues indaguen y verán que antes sí lo fueron, de hecho algunos uruguayos con los cuales ha roto relaciones Casal, y han llegado a jugar por estas tierras han dicho que no pueden volver a Uruguay, porque si peleas con Paco Casal, se les cierra automáticamente el mercado uruguayo. Insisto, desde las sombras él es el todo poderoso alli. [...]

Casal tiene muchos uruguayos clientes suyos muy buenos; prácticamente casi todos los uruguayos del mundo del fútbol en realidad; jugadores y técnicos, porque Casal también representa técnicos colega pero a la vez, siempre que se mete en los intestinos de un club a comer, así como llega con alguna estrella, que eso he de reconocerlo, le mete alguna o algunas cuchufletas.

A Badiola se le acusó de favorecer a determinados despachos de representantes como el de Miguel Ángel Cermeño, mientras que del denonismo gobernante se han solido destacar las fluidas relaciones con las oficinas de Miguel Santos, ahora dirigidas por Vicente Biurrun e Iñaki Ibáñez, representantes de la mayoría de los jugadores de la plantilla realista.

La diferencia entre el trabajo de estos y de Casal es clara: el uruguayo llegó a ser embargado hace un año por valor de 25 millones de dólares por evasión fiscal. Sus métodos han sido cuestionados en varias ocasiones. Una de ellas fue la salida de Carlos Bueno al PSG, polémica y con denuncias del propio Peñarol ante la FIFA. Otra, el presunto intento de meter a Jonathan Estrada como forma de pago de parte de las deudas que aún tiene Millonarios con el técnico realista, Martín Lasarte.

Vistos los precedentes, la Real Sociedad deberá prestar atención y cubrirse bien las espaldas. El propio representante de Abreu, Jorge Chijane, pertenecía al buró argentino de Casal, fue acusado de estar involucrado en la compra de un partido de River Plate en 2005.