14/06/09

Otro partido raro

La Real empata a uno en un partido en el que Pino Zamorano aportó la diversión

Zubikarai fue expulsado en el 38' y Toño Ramírez rayó a gran altura




Cinco puntos de sutura para el delantero del Levante. Carnicería Labaka. Filetes a domicilio. Agirretxe sangra de la cabeza. Carnicería Ballesteros. Sesos por doquier. Calambres en las piernas blanquiazules a falta de diez minutos. Pasó contra el Córdoba. No es casualidad.

Toda la segunda parte con un jugador menos. El árbitro enseña seis amarillas. Cuatro de ellas, o por "dirigirse al árbitro, en señal de disconformidad con una decisión suya" o acceder al terreno de juego sin la autorización del colegiado. ¿Quién si no Pino Zamorano? El castellano-manchego volvía a Anoeta y quería dejar su impronta final.

Como Abreu. El Loco, que este lunes estará en Grecia, se llevó aplausos y silbidos en su despedida de Anoeta. Marcó un gol tras un buen pase de Diego Rivas, cada día mejor en la distribución del balón e inmenso de stopper. La doble R junto a Ros puede dar mucha estabilidad al equipo el año que viene. A Martín Lasarte le gusta jugar con dos pivotes. ¿Qué dirán Aranburu, Elustondo o Sergio?

Quien no debería arrancar la temporada donde está es Mikel Labaka. Fuera de onda, la volvió a pifiar y volvió a regalar un tanto después de, sí, un pase diabólico de Sarasola. Rubén Suárez marca el 0-1 en el minuto 19'. El partido cuesta arriba y las peñas celebraban su X Congreso durante el fin de semana. Para variar, los jugadores, poco detallistas con los aficionados que viajan con ellos hasta campos como Vallecas y que abandonan sin saludar desde el centro del campo, no eran capaces de estar a la altura.

No lo estuvieron tampoco. Pese al gol del Loco. Pese a los errores del propio uruguayo y Agirretxe, a quien ya se ve como un jugador más que válido para la Real. El Levante apretaba en la segunda parte. Excusa perfecta para que Toño Ramírez demostrara que él y Zubikarai pueden salvar la portería en caso de problemas. ¿Qué dirán Riesgo y Bravo? Al segundo le urge el pasaporte comunitario. El Valencia y el Atlético no moverán ficha hasta que eso suceda; no hay más que esperar a que Aperribay estuviera el viernes en Madrid cerrando un traspaso a la Casa Blanca del Ser Superior por los tres millones que ya hay sobre la mesa. Y al debarra...

Con este partido tan extraño, era normal que Pino Zamorano sacrificara a un jugador levantinista. Hacia el final. "Pero ¿qué dices, tonto!", dijo Rubén Suárez dirigiéndose a "un adversario encarándose a él". La Real sigue sexta y puede acabar octava.

Que en Anoeta no haya ni 10.000 aficionados invita a la reflexión (únicamente seis mil más de los que fueron a Gijón o casi tantos como, en circunstancias felices, viajaron a Vigo hace este lunes ya seis años). Indica que algo va mal. Si el equipo no se juega nada ya es mala señal. El pueblo ya corre para pasar hojas del calendario y finiquitar temporadas cuanto antes.

En el mejor (¿?) de los casos, la Real sólo triplicará la distancia de cuatro puntos que le separó de la gloria el año pasado. En el peor, habrá 19 puntos de distancia. Un éxito no es que sea. Ni con Badiola, ni con Aperribay ni con el Pato Donald. Si no hay una gestión coherente, no hay estabilidad; sin estabilidad, imposible que se prolongue el fútbol y sin fútbol, no hay futuro. Solo acumulación de partidos y muchos pollos sin cabeza. En el campo y fuera de él.