El partido de los ausentes
La Real remonta en Elche un partido de trámite
Los de Lillo consiguen un punto más lejos de Anoeta que en casa (33+34)
Los de Lillo consiguen un punto más lejos de Anoeta que en casa (33+34)
El partido invitaba a cualquier cosa menos a ir al campo. Más de treinta grados a la sombra, la afición del Elche se quedaba en casa. No como Abreu o Necati, que ya están en Grecia o Turquía. El primero cerró su contrato de un millón de euros, fue presentado como jugador del Aris ante 5.000 almas y ya planea marcharse de vacaciones a Uruguay. El segundo, el lunes empezará a sudar la gota gorda con la pretemporada del Galatasaray.
¿Conocerán para entonces el resultado de Elche? Hay quien quiere callar a los críticos con Abreu blandiendo los números de once goles en media temporada sin ser conscientes de que pueden ser respondidos con un chico de Usurbil ha marcado tan solo dos menos. Imanol Agirretxe es una garantía para el año que viene si no se hunde: el futbolista se atreve, lo intenta y, cuando yerra, lo vuelve a intentar. Así empataba la Real el partido al comienzo de la segunda parte, con dos disparos consecutivos del delantero.
Los 3.054 espectadores que se acercaron al Martínez Valero más se preocupaban por no salir achicharrados que en que su equipo alcanzara los 56 puntos. Como los de la Real: la victoria no valdría para nada, pero de perder, más de uno pensaría que ni en el último partido, sin nada en juego, iba a ser capaz el equipo de hacer algo bueno.
Los Ros, Elustondo -tanto tiempo lesionado-, Agirretxe, Alain Eizmendi, Ramírez y Carlos Martínez han acabado la temporada haciéndose dueños de un vestuario en el que el año que viene tendrán mucho que decir. Entre presentaciones a la griega, fugas a la turca, lesiones y sanciones, los llamados a llevar los galones en este equipo no asomaron por Elche. Y la Real ganó.
Los de Lillo completaron un partido entre mediocre y malo. Habrá quien diga que el partido no valía para nada, pero los blanquiazules sí demostraron querer ganar el partido. Apenas se acercaron por donde Caballero. El Elche, la primera que se asomó, marcó. Los donostiarras necesitarán dos o tres fichajes de esos que rinden a la de ya. De los que marcan las diferencias de verdad y sobre el campo. Futbolística y humanamente.
Aunque en Elche ganaran sin ellos. Piezas como Gerardo, Rivas o Prieto son necesarias para que los canteranos puedan crecer a lo largo de la próxima temporada. Es más, la Real ha sabido sobreponerse a las ausencias de los Aranburu o Sergio (más a la primera que la segunda). O a la de Abreu (Salamanca y Elche se cuentan por victorias).
Lo que no han podido los realistas ha sido algo normal y habitual: lograr más puntos en casa que a domicilio. Los 33 puntos conseguidos en Anoeta ensombrecen la buena cifra de 34 lejos de Donostia. Lillo, en su temporada y media, tiene dos momentos en la memoria: los minutos finales de Vitoria y los del Zaragoza en casa. En los primeros, la Real se ganó un año más en Segunda y muchas pesadillas viendo cómo Víctor encaraba al guardameta babazorro una y otra vez. En los de este año, Bernabé García dio el pistoletazo de salida de una larga serie de partidos sin conocer la victoria. Parecida a la racha con la que podía acabar la temporada la Real.
Cuando dos jugadores activos como Prieto y Marcos estaban en marcha, Elustondo, Moha y Ros se sumaban a la creación con alegría, pero sin prisas. Agirretxe esperaba su ración de gol. Si el balón iba demasiado lejos como para hacer algo, Willy Caballero estaba dispuesto a recogerlo y ponerlo en dirección de la portería de Ramírez.
Sin éxito. Intentando justificar los seis millones de euros que cuesta, Zubiaurre fue de los más participativos del frente ilicitano. Subía una y otra vez la banda izquierda, aprovechando la poca pericia de Moha para retenerlo arriba. No fue hasta una jugada individual de Santos cuando el Elche consiguió el 1-0. Una buena noticia para los locales. Pero poco más.
La suerte estaba aliada con la Real (¡a buenas horas!). Bravo, un ausente con ganas de jugar en Primera, quería ganar el Zamora sin jugar. El Rayo encabaja goles en Vallecas y en el banquillo se preguntaban si estaría jugando Cobeño, empatado con 0,88 goles/partido con Bravo. Falcón recogía las pelotas del fondo de las mallas y en Marca, medio encargado del trofeo, el premio era para el vallecano.
No se puede decir que el equipo deambulara sobre el campo. Puso empeño y se aproximó varias veces al área de Caballero. Gracias a la UD Las Palmas, que jugaba en Valencia, la Real aguantaba la sexta plaza. El gol de Elustondo, de estrategia, ponía el 1-2 y aseguraba esa posición pase lo que pase con el Casellón. Un punto por debajo de los 68 conseguidos la pasada temporada. Con un equipo que ya es la base para el éxito futuro. Probablemente es lo que más pena le dé a Lillo. Pero él ya tuvo su oportunidad. Una no, dos. Con unos pocos buenos, diferenciadores e indiscutibles remaches, es la hora de Lasarte, Martín. Otro ausente.
¿Conocerán para entonces el resultado de Elche? Hay quien quiere callar a los críticos con Abreu blandiendo los números de once goles en media temporada sin ser conscientes de que pueden ser respondidos con un chico de Usurbil ha marcado tan solo dos menos. Imanol Agirretxe es una garantía para el año que viene si no se hunde: el futbolista se atreve, lo intenta y, cuando yerra, lo vuelve a intentar. Así empataba la Real el partido al comienzo de la segunda parte, con dos disparos consecutivos del delantero.
Los 3.054 espectadores que se acercaron al Martínez Valero más se preocupaban por no salir achicharrados que en que su equipo alcanzara los 56 puntos. Como los de la Real: la victoria no valdría para nada, pero de perder, más de uno pensaría que ni en el último partido, sin nada en juego, iba a ser capaz el equipo de hacer algo bueno.
Los Ros, Elustondo -tanto tiempo lesionado-, Agirretxe, Alain Eizmendi, Ramírez y Carlos Martínez han acabado la temporada haciéndose dueños de un vestuario en el que el año que viene tendrán mucho que decir. Entre presentaciones a la griega, fugas a la turca, lesiones y sanciones, los llamados a llevar los galones en este equipo no asomaron por Elche. Y la Real ganó.
Los de Lillo completaron un partido entre mediocre y malo. Habrá quien diga que el partido no valía para nada, pero los blanquiazules sí demostraron querer ganar el partido. Apenas se acercaron por donde Caballero. El Elche, la primera que se asomó, marcó. Los donostiarras necesitarán dos o tres fichajes de esos que rinden a la de ya. De los que marcan las diferencias de verdad y sobre el campo. Futbolística y humanamente.
Aunque en Elche ganaran sin ellos. Piezas como Gerardo, Rivas o Prieto son necesarias para que los canteranos puedan crecer a lo largo de la próxima temporada. Es más, la Real ha sabido sobreponerse a las ausencias de los Aranburu o Sergio (más a la primera que la segunda). O a la de Abreu (Salamanca y Elche se cuentan por victorias).
Lo que no han podido los realistas ha sido algo normal y habitual: lograr más puntos en casa que a domicilio. Los 33 puntos conseguidos en Anoeta ensombrecen la buena cifra de 34 lejos de Donostia. Lillo, en su temporada y media, tiene dos momentos en la memoria: los minutos finales de Vitoria y los del Zaragoza en casa. En los primeros, la Real se ganó un año más en Segunda y muchas pesadillas viendo cómo Víctor encaraba al guardameta babazorro una y otra vez. En los de este año, Bernabé García dio el pistoletazo de salida de una larga serie de partidos sin conocer la victoria. Parecida a la racha con la que podía acabar la temporada la Real.
Cuando dos jugadores activos como Prieto y Marcos estaban en marcha, Elustondo, Moha y Ros se sumaban a la creación con alegría, pero sin prisas. Agirretxe esperaba su ración de gol. Si el balón iba demasiado lejos como para hacer algo, Willy Caballero estaba dispuesto a recogerlo y ponerlo en dirección de la portería de Ramírez.
Sin éxito. Intentando justificar los seis millones de euros que cuesta, Zubiaurre fue de los más participativos del frente ilicitano. Subía una y otra vez la banda izquierda, aprovechando la poca pericia de Moha para retenerlo arriba. No fue hasta una jugada individual de Santos cuando el Elche consiguió el 1-0. Una buena noticia para los locales. Pero poco más.
La suerte estaba aliada con la Real (¡a buenas horas!). Bravo, un ausente con ganas de jugar en Primera, quería ganar el Zamora sin jugar. El Rayo encabaja goles en Vallecas y en el banquillo se preguntaban si estaría jugando Cobeño, empatado con 0,88 goles/partido con Bravo. Falcón recogía las pelotas del fondo de las mallas y en Marca, medio encargado del trofeo, el premio era para el vallecano.
No se puede decir que el equipo deambulara sobre el campo. Puso empeño y se aproximó varias veces al área de Caballero. Gracias a la UD Las Palmas, que jugaba en Valencia, la Real aguantaba la sexta plaza. El gol de Elustondo, de estrategia, ponía el 1-2 y aseguraba esa posición pase lo que pase con el Casellón. Un punto por debajo de los 68 conseguidos la pasada temporada. Con un equipo que ya es la base para el éxito futuro. Probablemente es lo que más pena le dé a Lillo. Pero él ya tuvo su oportunidad. Una no, dos. Con unos pocos buenos, diferenciadores e indiscutibles remaches, es la hora de Lasarte, Martín. Otro ausente.

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