De miedo
Una Real a otra cosa pierde con claridad en Vallecas
Lo más destacable: la presencia del futuro entrenador en la grada
Lo más destacable: la presencia del futuro entrenador en la grada

Con este partido, cualquiera se pensaría dos veces ponerse al frente de la Real. Quizá lo haga Martín Lasarte, uruguayo que el miércoles fue anunciado como próximo entrenador de los donostiarras. El sudamericano estuvo en Vallecas. Al minuto tres, 1-0. En el 12', 2-0 y a partir de ahí, a remar contracorriente. Lasarte tomaba nota.
Tanto es así que no fue hasta el 20' cuando aparecieron los de Lillo con intención de jugar. Hasta entonces, los donostiarras deambularon sobre el campo. Como en toda la segunda parte. En el ínterin, Agirretxe redujo distancias en un barullo del área. El usurbildarra abría una puerta a la esperanza para siquiera soñar con poder quitarle la quinta plaza al Rayo.
Como todo en esta Real, duró poco. Ni siquiera Zubikarai, estrella cada vez que ha jugado, se salvaba. “Cantó” en el gol de Iván Amaya y poco pudo hacer después. Jofre se colaba entre la defensa ydejaba el balón franco para Diamé. 2-0. La caja de cerillas de Vallecas volvía a ser una tumba para los realistas. Y quedaba tarde por delante. Lasarte se convencería de que eso no era lo mejor que sus pupilos podían dar.
Es cierto que el Rayo salió a arrasar. A presionar la salida del balón con tres jugadores. A ahogar a la Real. Lo consiguió. Los blanquiazules, romos en ataque y en paredes para superar la presión, solo respiraron cuando los franjirrojos bajaron la intensidad. Llegaron los mejores minutos visitantes y el gol de Agirretxe.
A partir de ahí, los de Lillo -desorientado-, pudieron igualar el partido. Si lo hacían, igual hasta ganaban. E incluso le disputaban la quinta plaza al Rayo. Nada más lejos de la realidad. Tras el descanso, el conjunto madrileño volvería a abrir hueco con el 3-1 de Piti -campó a sus anchas por el área-. Ya solo faltaba ver cuántos le caerían definitivamente a la Real...
Fue uno más. Un golazo de Llorens desde su casa. Un trallazo por que Zubikarai menos que nada pudo hacer. De ahí al final, los realistas, vestidos de negro y gris antracita, no fueron más que almas en pena. Lillo ni siquiera reaccionó y daba más la sensación de haber hecho los cambios por lo que le pudieran decir. Aunque después de la alta traición del director deportivo, poco le deben importar estas cosas al tolosarra...
No tanto como a Martín Lasarte. En pocas semanas, algo parecido a lo de Vallecas será su plantel de salida. Más le vale haber tomado buena nota de todo lo ocurrido en el Teresa Rivero porque va a tener trabajo por delante con los chicos. En primer lugar, para que aparezcan por determinados partidos y no den miedo. Y luego, para que jueguen bien, pero si Lillo, “el preciosista” que jugaba sin porterías no lo ha conseguido, ¿qué hará Lasarte?
Tanto es así que no fue hasta el 20' cuando aparecieron los de Lillo con intención de jugar. Hasta entonces, los donostiarras deambularon sobre el campo. Como en toda la segunda parte. En el ínterin, Agirretxe redujo distancias en un barullo del área. El usurbildarra abría una puerta a la esperanza para siquiera soñar con poder quitarle la quinta plaza al Rayo.
Como todo en esta Real, duró poco. Ni siquiera Zubikarai, estrella cada vez que ha jugado, se salvaba. “Cantó” en el gol de Iván Amaya y poco pudo hacer después. Jofre se colaba entre la defensa ydejaba el balón franco para Diamé. 2-0. La caja de cerillas de Vallecas volvía a ser una tumba para los realistas. Y quedaba tarde por delante. Lasarte se convencería de que eso no era lo mejor que sus pupilos podían dar.
Es cierto que el Rayo salió a arrasar. A presionar la salida del balón con tres jugadores. A ahogar a la Real. Lo consiguió. Los blanquiazules, romos en ataque y en paredes para superar la presión, solo respiraron cuando los franjirrojos bajaron la intensidad. Llegaron los mejores minutos visitantes y el gol de Agirretxe.
A partir de ahí, los de Lillo -desorientado-, pudieron igualar el partido. Si lo hacían, igual hasta ganaban. E incluso le disputaban la quinta plaza al Rayo. Nada más lejos de la realidad. Tras el descanso, el conjunto madrileño volvería a abrir hueco con el 3-1 de Piti -campó a sus anchas por el área-. Ya solo faltaba ver cuántos le caerían definitivamente a la Real...
Fue uno más. Un golazo de Llorens desde su casa. Un trallazo por que Zubikarai menos que nada pudo hacer. De ahí al final, los realistas, vestidos de negro y gris antracita, no fueron más que almas en pena. Lillo ni siquiera reaccionó y daba más la sensación de haber hecho los cambios por lo que le pudieran decir. Aunque después de la alta traición del director deportivo, poco le deben importar estas cosas al tolosarra...
No tanto como a Martín Lasarte. En pocas semanas, algo parecido a lo de Vallecas será su plantel de salida. Más le vale haber tomado buena nota de todo lo ocurrido en el Teresa Rivero porque va a tener trabajo por delante con los chicos. En primer lugar, para que aparezcan por determinados partidos y no den miedo. Y luego, para que jueguen bien, pero si Lillo, “el preciosista” que jugaba sin porterías no lo ha conseguido, ¿qué hará Lasarte?

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