Bla-bla-bla / Esquema / Notas
Lillo: “Estoy como quien rompe con la novia pero todavía sigue enamorado de ella”
“Es bonito que la gente se eche a llorar y te diga demasiadas cosas”. Juanma Lillo ha dirigido su último partido al frente de la Real Sociedad por ahora y se marcha sin saber cuál será su futuro: “En la misma división es difícil que siga. Es como si te deja la novia y todavía sigues enamorado, es difícil encontrar otra novia y que tú estés buscando otra”. Aún así, añadió que su familia tiene el defecto de “comer, pagar la escuela...”: “Dentro de unos días me reengancharé anímicamente, y cuando encuentre otro proyecto, me volcaré con él, porque estaré comprometido con unas personas a las que no podré fallar”.
Lillo defendió que el club txuri-urdin no ha dejado de tener hambre en ningún momento del campeonato y que “el equipo hoy quería ganar. Entre ellos se hablaban con el afán de intentar ofrecerse algo a sí mismos. Eso es muy grato”. Al mismo tiempo señaló que el club se había quedado a un único punto de la cifra del año pasado y que “los jugadores saben que para llegar a 67 puntos hay que remar mucho”. Con tanto afán del técnico y el Consejo, la Real debería fundar su sección de remo.
Sobre el choque, aunque ningún equipo se jugaba nada, Lillo lo ha calificado como “atractivo, con mucho fútbol, con dos equipos con afán de combinar. Creo que hemos dominado aunque ha habido momentos de tensión. Hemos tenido ocasiones en el primer tiempo, pero han sido ellos quienes se han adelantado. En el resto del desarrollo también hemos tenido nuestras ocasiones hasta hacer gol a balón parado”.
Por último, sobre su despedida, Lillo ha querido destacar que está “orgullosísimo no solo de haber entrenado a la Real, si no de haber entrenado a estos jugadores”. En su haber queda el crecimiento de determinados futbolistas como Agirretxe, aunque él se quite méritos: “[Imanol]Ya se ha hecho jugador, y en camino hay otros con poso, pero no hay que empezar a machacarles, si no que se les valore las virtudes y que no se les esté recordando constantemente sus defectos. Son ellos los que tienen que limarse, no el entrenador”. En esa misma línea, ha querido agradecer la labor de los medios de comunicación por haber sido capaces de “respetar el silencio” cuando él no quería hablar.
Lillo defendió que el club txuri-urdin no ha dejado de tener hambre en ningún momento del campeonato y que “el equipo hoy quería ganar. Entre ellos se hablaban con el afán de intentar ofrecerse algo a sí mismos. Eso es muy grato”. Al mismo tiempo señaló que el club se había quedado a un único punto de la cifra del año pasado y que “los jugadores saben que para llegar a 67 puntos hay que remar mucho”. Con tanto afán del técnico y el Consejo, la Real debería fundar su sección de remo.
Sobre el choque, aunque ningún equipo se jugaba nada, Lillo lo ha calificado como “atractivo, con mucho fútbol, con dos equipos con afán de combinar. Creo que hemos dominado aunque ha habido momentos de tensión. Hemos tenido ocasiones en el primer tiempo, pero han sido ellos quienes se han adelantado. En el resto del desarrollo también hemos tenido nuestras ocasiones hasta hacer gol a balón parado”.
Por último, sobre su despedida, Lillo ha querido destacar que está “orgullosísimo no solo de haber entrenado a la Real, si no de haber entrenado a estos jugadores”. En su haber queda el crecimiento de determinados futbolistas como Agirretxe, aunque él se quite méritos: “[Imanol]Ya se ha hecho jugador, y en camino hay otros con poso, pero no hay que empezar a machacarles, si no que se les valore las virtudes y que no se les esté recordando constantemente sus defectos. Son ellos los que tienen que limarse, no el entrenador”. En esa misma línea, ha querido agradecer la labor de los medios de comunicación por haber sido capaces de “respetar el silencio” cuando él no quería hablar.
Notas
Toño Ramírez: poco trabajo en un partido de mucho centrocampismo y poco punch por parte de los dos equipos. 6.
Gerardo: el calor no invitaba a correr la banda una y otra vez, pero lo intentó. Fue capaz de acabar la temporada dando la cara. 6.
Martínez: un delantero como Miguel no supuso gran peligro salvo por arriba. 5,5.
González: Santos lo buscó varias veces, pero el de Arrasate supo sobreponerse bien dentro de los problemas físicos que ya arrastraba durante toda la semana. 5,5.
Castillo: pese a la falta que botó en el segundo gol, que su banda de la primera parte estuviera en la sombra hacía que no se le viera mucho. En la segunda, despedida de trámite. 3,5.
Ros: poco a poco se hace con la manija del centro del campo. Como era de prever, a la pareja centrocampista de hoy le faltó solidez por momentos, pero con minutos y trabajo, puede funcionar. 6.
Elustondo: la duda era si su físico le permitiría aguantar la mayor parte de un encuentro y aunque sea en el último de la temporada, la respuesta ha sido afirmativa. Además, marcó. 6,5.
Moha: desorientado a banda cambiada. Ni pudo atacar con claridad ni contener las embestidas de Zubiaurre. 4.
Prieto: dejó más detalles de calidad que de costumbre jugando por el centro, si bien se abría hacia la derecha. Debió abrir el marcador en la primera parte. 6,5.
Marcos: también en la sombra, lució más que su compañero por la izquierda, aunque no lo suficiente como para considerarlo un peligro. 4.
Agirretxe: jugó a fútbol y marcó. Ha “confirmado” que ha sido uno de los principales errores de Lillo esta temporada. 7.
Eizmendi: salió con desparpajo aunque no tuvo mucho más que veinte minutos para jugar. -.
Ansotegi: tocado, sustituyó a González, también lesionado. -.
Viguera: pese a su altura, se movió por la parte izquierda y central del ataque realista. -.
Lillo: muchos temían su palabrería pero siempre fue de cara. El de Elche fue otro partido difícil desde que acabó el del Levante: la cantidad de bajas con las que se enfrentaba el equipo era el último quebradero de cabeza. El segundo gol de la Real, de estrategia, había sido trabajado en Zubieta. Sus errores puntuales han sido muy criticados y el relevo es justo -otra cosa es que se acierte en el sustituto-. Pese a los dos no-ascensos, no merece menos que un 7.
Toño Ramírez: poco trabajo en un partido de mucho centrocampismo y poco punch por parte de los dos equipos. 6.
Gerardo: el calor no invitaba a correr la banda una y otra vez, pero lo intentó. Fue capaz de acabar la temporada dando la cara. 6.
Martínez: un delantero como Miguel no supuso gran peligro salvo por arriba. 5,5.
González: Santos lo buscó varias veces, pero el de Arrasate supo sobreponerse bien dentro de los problemas físicos que ya arrastraba durante toda la semana. 5,5.
Castillo: pese a la falta que botó en el segundo gol, que su banda de la primera parte estuviera en la sombra hacía que no se le viera mucho. En la segunda, despedida de trámite. 3,5.
Ros: poco a poco se hace con la manija del centro del campo. Como era de prever, a la pareja centrocampista de hoy le faltó solidez por momentos, pero con minutos y trabajo, puede funcionar. 6.
Elustondo: la duda era si su físico le permitiría aguantar la mayor parte de un encuentro y aunque sea en el último de la temporada, la respuesta ha sido afirmativa. Además, marcó. 6,5.
Moha: desorientado a banda cambiada. Ni pudo atacar con claridad ni contener las embestidas de Zubiaurre. 4.
Prieto: dejó más detalles de calidad que de costumbre jugando por el centro, si bien se abría hacia la derecha. Debió abrir el marcador en la primera parte. 6,5.
Marcos: también en la sombra, lució más que su compañero por la izquierda, aunque no lo suficiente como para considerarlo un peligro. 4.
Agirretxe: jugó a fútbol y marcó. Ha “confirmado” que ha sido uno de los principales errores de Lillo esta temporada. 7.
Eizmendi: salió con desparpajo aunque no tuvo mucho más que veinte minutos para jugar. -.
Ansotegi: tocado, sustituyó a González, también lesionado. -.
Viguera: pese a su altura, se movió por la parte izquierda y central del ataque realista. -.
Lillo: muchos temían su palabrería pero siempre fue de cara. El de Elche fue otro partido difícil desde que acabó el del Levante: la cantidad de bajas con las que se enfrentaba el equipo era el último quebradero de cabeza. El segundo gol de la Real, de estrategia, había sido trabajado en Zubieta. Sus errores puntuales han sido muy criticados y el relevo es justo -otra cosa es que se acierte en el sustituto-. Pese a los dos no-ascensos, no merece menos que un 7.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada