En caliente, por Diego Carasusán*
Pasión
Miraba a su alrededor pero sus ojos no veían. El sudor y la sangre que manaban de su frente ahogaban su vista. Esas espinas de la corona se clavaban sin piedad en la sien. Los gritos de la muchedumbre se mezclaban y hacían indescifrable cualquier sonido, cualquier palabra, cualquier ánimo. El travesaño de madera que formaba la cruz era cada vez más pesado y las fuerzas iban menguando. Fue entonces cuando cayó por primera vez.
Para unos era un peligroso revolucionario; otros creían que era un loco; algunos pensaban que simplemente era el hijo de un carpintero; pero también había otros que veían en él al Mesías salvador. Fuese quién fuese, en esos instantes, nadie en Jerusalén quería estar en su piel.
Sus vestiduras, rotas y sucias, no tenían nada que ver con las que se suponían al Rey de Reyes que aseguraba ser. Humillado, el nazareno cayó por segunda vez. Pocos metros después llegó la tercera caída. Jesús levantó su rostro. Todavía quedaba camino hasta la cima del monte Calvario. Allí fue crucificado. Unos pensaron que mataban a un hombre, pero Cristo murió por todos ellos.
Salvando las distancias con las Sagradas Escrituras, y en plena semana de Pasión, los realistas también estamos cargando sobre nuestras espaldas nuestra particular cruz.
Tras cuatro victorias consecutivas, muchos ya se veían en Primera, pero el empate en casa ante el Nástic ha rebajado los ánimos de la ‘parroquia’ txuri-urdin. Personalmente, me resisto a pensar que todo esté perdido tras haber sumado 13 de los últimos 15 puntos en juego. Queda mucha tela que cortar y no conviene tirar la toalla tan pronto.
Nuestro particular ‘Vía Crucis’ comienza el sábado en Ipurua ante un Eibar moribundo. Todavía queda mucho camino hasta la cima del Calvario.
*Diego Carasusán es escritor (autor del libro "Txapeldunak" en conmemoración de los 25 años de la primera Liga de la Real), presidente de la Peña Real Tudela y periodista del Diario de Navarra.
Para unos era un peligroso revolucionario; otros creían que era un loco; algunos pensaban que simplemente era el hijo de un carpintero; pero también había otros que veían en él al Mesías salvador. Fuese quién fuese, en esos instantes, nadie en Jerusalén quería estar en su piel.
Sus vestiduras, rotas y sucias, no tenían nada que ver con las que se suponían al Rey de Reyes que aseguraba ser. Humillado, el nazareno cayó por segunda vez. Pocos metros después llegó la tercera caída. Jesús levantó su rostro. Todavía quedaba camino hasta la cima del monte Calvario. Allí fue crucificado. Unos pensaron que mataban a un hombre, pero Cristo murió por todos ellos.
Salvando las distancias con las Sagradas Escrituras, y en plena semana de Pasión, los realistas también estamos cargando sobre nuestras espaldas nuestra particular cruz.
Tras cuatro victorias consecutivas, muchos ya se veían en Primera, pero el empate en casa ante el Nástic ha rebajado los ánimos de la ‘parroquia’ txuri-urdin. Personalmente, me resisto a pensar que todo esté perdido tras haber sumado 13 de los últimos 15 puntos en juego. Queda mucha tela que cortar y no conviene tirar la toalla tan pronto.
Nuestro particular ‘Vía Crucis’ comienza el sábado en Ipurua ante un Eibar moribundo. Todavía queda mucho camino hasta la cima del Calvario.
*Diego Carasusán es escritor (autor del libro "Txapeldunak" en conmemoración de los 25 años de la primera Liga de la Real), presidente de la Peña Real Tudela y periodista del Diario de Navarra.

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