La lupa, por Iñigo Gurruchaga*
Frontón blanquiazul
El sábado, la Real Sociedad volvió a dejar su portería a cero por tercer partido consecutivo y con el gol de Abreu se llevó los 3 puntos. Lillo volvió a sorprendernos con un sistema novedoso, 4-4-2 con un rombo en el centro del campo formado por Rivas por delante de la defensa, Aranburu algo mas adelantado por la izquierda, Markel a la altura del azpeitiarra pero por la derecha y Prieto de media punta. Sacrificaba los extremos y jugaba con dos delanteros, Agirretxe y Abreu. Dicen que el tolosarra no da una puntada sin hilo, pero chocó que uno de los mejores jugadores realistas, Marcos, no fuera de la partida.
Hay una cosa clara con Lillo: varía el sistema según el rival. Tantos cambios en el dibujo táctico es claramente porque el tolosarra busca anular las fortalezas del contrario e incluso también realiza cambios en algunos jugadores, como hace en defensa para fortalecer el juego aéreo, como la entrada de Ansotegi por Mikel González. Piezas distintas para cada partido.
El ede Canarias transcurría según lo previsto. La Real buscaba la portería de Santamaría y la Unión Deportiva Las Palmas intentaba las contras con Jorge Larena y Nauzet Alemán en ambas bandas proporcionando balones a Marcos Marquez. El máximo artillero de la Segunda División estuvo bien marcado por un gran Mikel Labaka que constantemente se anticipaba y le ganaba los balones por alto.
El gol de Abreu puso de cara el choque para la Real, pero los jugadores canarios no pararon de hacer un teatro inmundo, exagerando cada caída para provocar las tarjetas en los jugadores visitantes. Finalmente consiguieron su objetivo: Markel era expulsado tras dos faltas que probablemente ninguna de ellas era merecedora de tarjeta, sobretodo la segunda, que es un simple forcejeo.
El partido cambió de forma radical: la Real renunció por completo al ataque y se agazapó en su propio campo. Lillo decidió olvidarse de la posesión y cuando el conjunto blanquiazul pedía un cambio a gritos, dio entrada a Mikel González por Agirretxe, es decir, más atrás aún. La Real armaba una gran pared. Se convertía en el frontón donostiarra. Todos los balones que llegaban al área salían rebotados con especial protagonismo de Ion Ansotegi. El joven canterano realizó un partido sensacional, despejaba constantemente el esférico y además lo hacia con criterio, lejos de portería y hacia las bandas. Otra actuación a destacar fue la del Toro Blanco. Diego Rivas se multiplicó y se situó en la línea de centrales actuando como uno más.
Nada cambió y la Real salió vencedora del Estadio Gran Canaria. El próximo partido contra el Zaragoza Lillo no podrá contar ni con Markel ni con Mikel González. Baja muy importante la del central guipuzcoano ya que la delantera del Zaragoza está compuesta por delanteros con velocidad (Éwerthon y Arizmendi) y Mikel es el central más rápido de la plantilla. El duelo Paredes-Prieto será otro de los alicientes del choque del sábado. Un enfrentamiento crucial.
Hay una cosa clara con Lillo: varía el sistema según el rival. Tantos cambios en el dibujo táctico es claramente porque el tolosarra busca anular las fortalezas del contrario e incluso también realiza cambios en algunos jugadores, como hace en defensa para fortalecer el juego aéreo, como la entrada de Ansotegi por Mikel González. Piezas distintas para cada partido.
El ede Canarias transcurría según lo previsto. La Real buscaba la portería de Santamaría y la Unión Deportiva Las Palmas intentaba las contras con Jorge Larena y Nauzet Alemán en ambas bandas proporcionando balones a Marcos Marquez. El máximo artillero de la Segunda División estuvo bien marcado por un gran Mikel Labaka que constantemente se anticipaba y le ganaba los balones por alto.
El gol de Abreu puso de cara el choque para la Real, pero los jugadores canarios no pararon de hacer un teatro inmundo, exagerando cada caída para provocar las tarjetas en los jugadores visitantes. Finalmente consiguieron su objetivo: Markel era expulsado tras dos faltas que probablemente ninguna de ellas era merecedora de tarjeta, sobretodo la segunda, que es un simple forcejeo.
El partido cambió de forma radical: la Real renunció por completo al ataque y se agazapó en su propio campo. Lillo decidió olvidarse de la posesión y cuando el conjunto blanquiazul pedía un cambio a gritos, dio entrada a Mikel González por Agirretxe, es decir, más atrás aún. La Real armaba una gran pared. Se convertía en el frontón donostiarra. Todos los balones que llegaban al área salían rebotados con especial protagonismo de Ion Ansotegi. El joven canterano realizó un partido sensacional, despejaba constantemente el esférico y además lo hacia con criterio, lejos de portería y hacia las bandas. Otra actuación a destacar fue la del Toro Blanco. Diego Rivas se multiplicó y se situó en la línea de centrales actuando como uno más.
Nada cambió y la Real salió vencedora del Estadio Gran Canaria. El próximo partido contra el Zaragoza Lillo no podrá contar ni con Markel ni con Mikel González. Baja muy importante la del central guipuzcoano ya que la delantera del Zaragoza está compuesta por delanteros con velocidad (Éwerthon y Arizmendi) y Mikel es el central más rápido de la plantilla. El duelo Paredes-Prieto será otro de los alicientes del choque del sábado. Un enfrentamiento crucial.

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