Cuestión de estrategia
El Sporting iguala a puntos con el Málaga y la Real queda a dos de los malacitanos
"Marcar a balón parado" es una expresión que encierra una paradoja: ¿cómo es posible marcar un gol sin que el esférico ruede? Se lo pueden preguntar a Garitano, que por segunda semana consecutiva ha adelantado a los suyos con un tanto a la salida de un córner bien botado por Gerardo. Corría el minuto 41' cuando el de Derio volaba sobre la defensa andaluza y rompía el anodino 0-0 del marcador.
Lo único reseñable hasta ese momento ha venido en el minuto 17 por la lesión de Aranburu, que con una distensión del cuádriceps de la pierna derecha ha tenido que dejar su puesto a Gorka Elustondo. Hasta entonces solo se había visto a una Real con más empuje que acierto -tres incorporaciones al ataque de Castillo a los tres minutos daban fe de ello- y cuyas ocasiones más claras eran desde fuera del área, en las botas de Aranburu y el propio Garitano. Martí, el tercero en discordia, aún no había asumido sus dotes de mando y el consiguiente brillo...
Sí en el minuto 25, cuya fantástica salida de balón desde la defensa ha dejado a los 21.441 espectadores (incluidos los de la Peña Nazarena, que han subido desde Andalucía para ver cómo en la revista Anoeta les tributaban un homenaje) con la boca abierta. Antes de que Garitano -sí, otra vez- rematara y un defensor sevillista despejara, la jugada había pasado de banda a banda (y vuelta a la derecha) con una rapidez y una facilidad esperanzadoras.
Como las dos majestuosas asistencias del mariscal mallorquín. La primera ha sido para Elustondo, que ha entrado en el área sin balón en su primera acción destacable desde que ha saltado. El rechace de Javi Varas, guardamenta andaluz, ha vuelto para Martí, que sin pensárselo dos veces, ha vuelto a mandar el balón a su izquierda, donde estaba de nuevo Elustondo, aunque ha tenido que ver cómo Nacho se llevaba el esférico y lo mandaba al palo largo, para desesperación de la grada. El 0-0 no se rompería hasta cinco minutos más tarde, en el 41'.
Los realistas cerraban la primera parte con ventaja en el luminoso. Con el poco peligro que demostraban los canteranos andaluces, al público ya le empezaba a preocupar más el partido en Gijón. El conjunto asturiano jugaba con uno menos por expulsión de Míchel y cuando en Anoeta los dos equipos esperaban al árbitro -lento donde los hubiera-, el Granada 74 marcaba el 0-1.
Pero la Real debía asegurar el triunfo en la segunda mitad, que arrancó como acabó la primera: con opciones de Garitano a balón parado. Nacho hacía sus pinitos por aquí, Díaz de Cerio no acertaba a controlar balones imposibles -y tampoco los más posibles- ni encontraba el "desmarque perfecto" sin caer en fuera de juego, el txirrindas Gari enviaba desde la banda derecha más melones que asistencias medidas, faltas aquí y allá que Pino Zamorano, quisquilloso con las barreras, no organizaba como debía... Nada nuevo en Anoeta salvo que en una tarde como la de hoy olía a crema para el sol, aunque no por mucho tiempo...
La Real ya sabe con quiénes se juega su ser o no ser: el Sporting de Gijón es un durísimo rival que, si asciende al final, lo hará gracias a un fantástico rush final. La Real así se lo debe exigir. Y si no, que bajen al Málaga o dejen paso.
Fotos: (sup) marcador, Mundo Real; e (inf) Díaz de Cerio marca jugada antes de que Gerardo ponga el balón en juego (RS.com)