En caliente, por Diego Carasusán
Otoño
No me gusta nada el otoño. Cuando llega octubre, todo se hace más feo. El sol del verano queda atrás y el frío empieza a inundar las casas. El ánimo decae y no se ve el final de un túnel largo y oscuro.
Parece que la Real también sufre ahora esta mini-depresión con un bajón de juego y resultados alarmante. Cinco partidos sin ganar son demasiados para un equipo que debe aspirar a subir a Primera División, pero esto es lo que hay. Además, los nuestros no han exhibido un nivel de fútbol acorde con lo que deberían demostrar, con lo que la angustia se está instalando en el corazón de muchos seguidores.
El otro día se oyeron pitos en Anoeta. Es cierto que los blanquiazules recuperaron cierto dinamismo colectivo y que el portero rival hizo paradas de gran mérito, pero tampoco deja de ser verdad que los jugadores locales no lograron perforar su meta ni una sola vez en más de 90 minutos.
Cuando alguien está enfermo, o sufre un pequeño bajón anímico y físico, lo mejor es darle cariño y cuidarle, pero sin pasarse. Hay que animar al equipo, porque hace poco menos de un mes ya estábamos celebrando el ascenso, pero también es correcto que los aficionados silben y muestren su descontento, ya que esto les puede servir a los nuestros como un toque de atención.
Lo bueno del otoño es que se pasa, como estas mini-depresiones de inicio de curso. Cuando menos nos demos cuenta llegará la primavera y los ánimos volverán a ser los de siempre. Pero, para ello, debemos tratarnos durante el invierno y reforzar nuestra moral psíquica o física, ya sea a base de jalea real o de alguna que otra victoria txuri-urdin.
¡Ánimo!
*Diego Carasusán es escritor (autor del libro "Txapeldunak" en conmemoración de los 25 años de la primera Liga de la Real), presidente de la Peña Real Tudela y periodista del

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