La lupa de Iñigo Gurruchaga
Lillo debería darse cuenta de este problema y olvidarse por completo del esquema presentado en el partido de ayer. Con este dibujo, con Garitano -uno de los jugadores más lentos de la plantilla- por delante de la defensa, la Real pierde fluidez a la hora de sacar el balón y como recurso utiliza el patadón para que Díaz de Cerio y Víctor corran a por el esférico.
Cuando la pelota llegaba a Mérida, Martí y Aranburu, estos no sabían qué hacer, la movilidad de los delanteros era nula y las bandas apenas existían, solo un inspirado Castillo ponía en apuros al Nàstic. El no jugar con extremos no solo implica perder potencial ofensivo sino que en las jugadas por banda del equipo catalán los atacantes conseguian superioridad ante Castillo y Gerardo. Peligro.
La ocasión mas clara de la primera parte fue para los tarraconenses, un buen balón cruzado que coge la espalda a Gerardo es controlado por Adrián pero su remate lo rechaza un esplendido Riesgo. Con acciones por el centro contrarrestadas por la defensa visitante, la Real apenas creaba peligro. Salvo la galopada de Castillo que puso un centro perfecto al segundo palo y Víctor, en vez de rematar a puerta, cedió atrás pero su pase no encontró rematador.
La segunda parte fue incluso peor. Mismo marco general: Lillo, aun viendo lo sucedido en la primera mitad, decidió seguir con el mismo esquema y claro... el resultado no varió.
Una Real sin rumbo, sin forma de entrar por el centro, cuando el balón llegaba a los puntas, estos no se entendían y regalaban la pelota; las bandas, ese lugar por donde llegan un gran número de asistencias, seguían sin existir. Se notó demasiado la ausencia de Prieto y todos los cambios derivados. Me pregunto, aún así, si tanto cambio era necesario.
El único que se atrevía a encarar a su par era Castillo y por la banda derecha a Gerardo ni se le vio en posiciones de ataque, es raro que ayer no jugara Martínez, futbolista atrevido que no tiene problemas para encarar e intentar regatear.
Lillo movió el banco y dio entrada a Novo por un desacertado Aranburu, el esquema no varió y lo único que pudimos ver es que el cordobés no está. Si el ritmo de juego, era lento con Novo ya rozaba la parsimonia.
El Nàstic no decidió irse a por el partido y tan solo se limitaba a salir a la contra con peligro. En un contraataque de Adrián, facilitado por Labaka -todavía sigue pidiendo el fuera de juego- los catalanes pudieron llevarse el partido si no llega a ser por Riesgo. Lillo siguió moviendo el banquillo y entró Gari por un horrible y desesperante Garitano.
Este cambio no mejoró la situación, el desastre táctico visto en Anoeta era digno de un partido de benjamines. Ya no se sabía si Novo jugaba de pivote o por la izquierda, si Mérida ocupaba dicha banda o se colocaba en la media punta y Martí escorado en banda derecha sin opciones de crear peligro. Con Delibasic en el campo, que sustituyó a un desafortunado Díaz de Cerio, un córner pudo dar la victoria a la Real pero el remate de Víctor fue rechazado por Abel bajo palos.
Con el empate la Real, se coloca a dos puntos del Sporting y se ve obligada a ganar en Málaga. Veremos si Lillo modifica el sistema de juego. Su equipo lo pide a gritos.
*Iñigo Gurruchaga es entrenador de las categorías inferiores del Kostkas.

1 comentarios:
porque tardas tanto en poner el partido de malaga iñigol??
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