El elefante y los juegos malabares
Después de mucho tiempo, Lotina ha sido sincero. Sus declaraciones han sido una entrada de tierra en el mar que nos demuestran que vivimos en una realidad paralela, en la que el 30-J aparece una Junta Extraordinaria de palo y para la que está todo “decidido”. Quizá no sean ratificados, pero en la “segunda vuelta” saldrían elegidos los mismos. DENONerreala se ha convertido, lo decía El Barquero, en una máquina –Gargantúa lo llamaba- que se ha cargado la imagen impoluta que tenía la afición sobre Zamora, a quien estarán eternamente agradecidos por el gol de Gijón -a donde volveremos en las peores circunstancias imaginables-, o la de Fuentes, un lateral normalito pero más que cumplidor y de la casa. De esos jugadores que hoy son devorados a la mínima en vez de ser arropados.
Hay varias cosas de las dichas por Lotina que me sorprenden hasta horripilarme. La primera es que con semejante temporada la casualidad es no bajar a Segunda, no al revés como plantea él mismo. La segunda es que todo estaba decidido desde antes de Pamplona si me apura. Tras la remontada épica ante el Celta. Increíble. ¿Cómo se afrontaron los partidos de Osasuna, Racing y Valencia? Si no creían ellos, ¿por qué, para qué pedir a la afición que creyera? La tercera es que defienda de esa manera al Consejo, porque si llegan a hacer las cosas bien, el propio Lotina costearía un campo de fútbol con aforo para 100.000 personas en honor de DENONerreala. La cuarta cosita que llama mi atención es que las salidas de Savio, Fuentes, Zamora y Lotina, buques-insignia del equipo coincidan poco menos que por casualidad. Si el equipo tuviera 42 puntos, no habría rata que huyera del barco, como canta Sabina.
Pero le voy a dar la razón a Lotina: lo mejor era que se marchara. Es cierto que de ir mal las cosas, cualquier discurso suyo hubiese resultado repetitivo y aborrecedor, como pasaba con el, quizá ahora triste por la victoria del Real Madrid, José Mari Bakero. Lotina ha tomado un papel que no le correspondía: el de líder, el de catalizador, y todo porque el equipo no lo tiene, ni por encima ni por abajo. Porque que sea De la Peña la líder me alberga dudas, muchas. Una persona que se ha sometido a los dominios de no se sabe quién para tapar el elefante bajo la alfombra, ha defendido de manera implícita una gestión que, tras consumarse el descenso, critica con ferocidad y ha pisado implacablemente a cualquier accionista -de los minoritarios- que se ha salido de cualquier línea oficialista. Y el 30-J se presume algo similar. Estamos, lo siento, sumidos en la mediocridad.
Los nombres que se barajan y cómo se barajan no ilusionan de ninguna de las maneras. Si a la mínima el ala economista, zafio y rancio del Consejo va a tomar cartas en el asunto y va a impedir fichajes "porque sí", mal vamos. Lo dice mi paisano Irureta: "Con gente como Savio desde el principio, este equipo no hubiese bajado". O lo que es lo mismo, el elefante no se hubiese subido al trapecio.
