18/02/07

De cabeza

La Real no falla a "su" cita y pierde otro partido más (1-0)

El cabezazo de Beto a la salida de un córner aleja la salvación a 11 puntos

Impotentes, incapaces, incompetentes. Es la terna de adjetivos que califica a la plantilla de la Real. Sea cual sea la razón, la plantilla está hundida, derrotada, muerta. No vale que el Consejo pida unión cuando la única unión existente es entre el club y las derrotas. No hay más cuentos que vender. Ni comprador que compre más paraguas llenos de agujeros. El sábado se avecina tormenta.

Al cuarto minuto de la segunda mitad Beto remataba claramente un córner gracias a un desajuste de marca por parte de Elustondo. A partir de ahí, lo mismo que la segunda parte del derby. Caos. Nadie hace nada. Más de cuarenta minutos para nada. Lotina no se atrevió a lanzarse a por el empate.

En la primera mitad, 'caliente' donde las haya, el Recreativo dio al palo en un par de ocasiones, y la Real dispuso de 3-4 claras ocasiones, que, claro, no fue capaz de atinar. En defensa Bravo salvó más de una porque Viqueira y Cazorla manejaban todo a su antojo, lo cual para alguien seguro que supuso una sorpresa. Eso sucedía porque No se puede resumir de otra manera la primera parte. Elustondo bastante apagado, Savio también. Los 'jugones' no funcionan, siguen sin funcionar. Y los delanteros no marcan. No marcan, no anotan, no aciertan.

En la segunda, lo de siempre. Prieto salía lesionado del campo en una tarascada, y el Recreativo se disponía a ejecutar un córner. 11 contra 10. Elustondo desajustaba su marca sobre Beto y el corpulento central portugués marcaba el único gol del choque. Resulta cínico escuchar que "no había tiempo para reaccionar". Palabra de capitán. ¿Sabe dónde vive? Faltaban más de cuarenta minutos para que el árbitro indicara que aquel cuento estaba acabado. Pero la Real impuso su ley y dijo que aquel partido no tenía más historia.

A balón largo el equipo intentaba hacer no sabía qué. No tenía ni sístole ni diástole, ni siquiera corazón para reanimar. Y así es muy difícil. Muy, muy, muy difícil. No juega, no defiende, no marca.

¿Y el timón? Nada de nada. Los números de Lotina son algo mejores quizá que los de su predecesor navarro. Los cambios que realizó no tienen explicación desde la óptica común. Si él ve algo diferente, piensa algo diferente, cree en algo diferente, que lo diga.

Visto lo visto, la plantilla se está quedando ya sin argumentos, 23 jornadas después, y los periodistas sin adjetivos para remarcar lo "muy difícil" tendente a lo "imposible". Es como una distancia cada vez mínima y que admite un número mayor de decimales entre el 1 y el 2. ¿Cuántos números hay? Los que uno quiera. ¿Adjetivos? No tantos. Esto se acaba. En la jornada 38 en la que ya no hay "próximo partido", ¿qué ocurrirá?